EL REGRESO DE LOS DANDYS DEL EXTRARRADIO
Mientras tocaba el pesado del telonero, pedí una birra... al poco de salir SIDONIE al escenario, un Gin Tonic.
Los barceloneses están en plena forma y lo volvieron a demostrar el pasado sábado en León, donde tuve oportunidad de verlos en un viaje relámpago pop.
El bajista tan showman como siempre, el batería intensificando cada año que pasa su metamorfósis en una especie de Keith Moon cañí... y la pedantería natural del cantante.

Los disfraces, bla bla bla, los sitares, bailes y canciones de viernes y domingo, feeling down, la vida bohemia, el viaje a Varanashi, cantando canciones en el sofá, de fiesta en fiesta y de cama en cama, pipas de girasol... fa-fa-fa-fa-fascinante.
El pero que les pongo es que hayan marginado de su repertorio muchos de los irresistibles himnos del anterior CD en favor de esta "Costa Azul" que para mi gusto no les ha salido tan redondo... pero qué le vamos a hacer, ¡la promoción manda!
Hace 2 años salí de verlos convencido de querer repetir la experiencia en cuanto se me presentase la ocasión... el otro día recordé el porqué.
De nuevo acabé sa-sa-sa-sa-satisfecho.
Imprescindible la cita con Sidonie, aunque ese mismo día en la filmoteca haya un ciclo de cine expresionista alemán...

Se despidieron cantando eso de: "Todo lo que nos gusta, nos va a matar mañana..." 
Pues bien, el secreto para que eso no suceda reside en echar un chorrito de rock, mezclarlo con pop, unas gotas de psicodelia... y agitarlo con gracia.
Así nuestro cocktail siempre estará fresco.