¡PETERETE!
Ayer estuve en el bar al que en mi época de universitario trapisondista acudía todas las mañanas lectivas para licenciarme en el noble arte del mus, con su complementario máster en pincho de tortilla.
No pude evitar sentirme invadido por una tremenda nostalgia, así que me encargué de convencer a mis tres acompañantes (ser cuatro invitaba a ello) para echar un par de manitas a eso de la grande, chica, pares y juego...

Cuando me acerqué a esa barra que antaño tantas veces abordé en busca de los “aperos musolaris”, caí en la cuenta de que la frase que más veces pronuncié en un bar (la primera siempre ha sido, es y será “una caña, por favor”) entre 1994 y 1998 fue “ponme cartas y tantos”.
La tercera frase que cierra el podium adivinadla si queréis, tampoco es muy difícil...
¡Órdago!