TIERRA DE NADIE

Un espacio "tontimágico"...
THE CURE 2008

El pasado viernes, a las 8:36 de la mañana, me sobresaltó en la oficina la vibración de mi móvil en el bolsillo. El sms de Gugumy (comprimido hasta el extremo) comentándome el concierto de THE CURE al que había asistido la noche anterior en Madrid decía lo siguiente:
"StanViejos,Feos,Gords..noTAcerksMuxo.Xo3OrasDCureXaSsFans. 30cancions,2Nuevs,RobertCambibaLetrasOLsOlvidab,LGitarraSBillyCorganDntroD25Añs.. xoSMuxoMjorDLoQSperas"

Un mensaje casi ilegible, pero ilusionante... ya que debajo de mi mesa tenía preparada la mochila para salir zumbando ese mismo mediodía rumbo Lisboa, donde 24 horas después vería a la banda de Robert Smith en el monumental Pavilhão Atlântico.

Hace 4 años tuve la oportunidad de verlos en Santiago de Compostela, y fue uno de los 5 mejores conciertos a los que jamás he asistido... así que cuando se presentó la oportunidad de repetir no lo dudé ni un instante.

No voy a entrar en análisis detallistas: me limitaré a decir que el sms de Gugumy no mentía (salvo por lo de su fealdad, alguien que toca así himno tras himno no puede ser otra cosa que hermoso), y que (a mi modo de ver) han superado la gloriosa actuación de 2004 en el Xacobeo (con lo cual The Cure asciende peldaños en mi podio particular de shows legendarios).

Tres horas de sobredósis que casi me dejan del todo seco...  grandes sorpresas en el repertorio, como "The Blood", "killing an Arab", "Grinding Halt", "Fire in Cairo", "Never Enough"...  y esos instantes en que uno no toca el suelo con los pies, flotando envuelto en maravillas como "From the Edge of the Deep Green Sea", "Lullaby", "Pictures of you", "Just Like Heaven", "Lovesong", "Friday I'm in love"...  o  ver a Robert convertido en el tramo final del concierto en una especie de "Pantoja Goth" caminando micro en mano por el escenario, convirtiendo "Lovecats", "Let's go to bed", "Why can't I be you" o "Close to Me" en coplillas de rimmel corrido y pintalabios desbaratado...

Pocos artistas de semejante excelencia se dejan así la piel sobre las tablas, ofreciendo un show no sólo maratoniano, sino también minuciosamente estudiado para deleitar tanto a fans talibanes como a espectadores más profanos en la discografía de la banda de Crawley.

Hoy mismo, cuando comenté a una compañera de trabajo que había ido a ver un concierto de The Cure, me dijo: "pero esos siguen vivos???"
Para no convertir la oficina en un campo de batalla me callé la boca y no contesté a semejante gilipollez (¿qué podría haberle dicho yo cuando las pasadas ferias me dijo que había ido a ver al Papito Quicir?)... ¡claro que estan vivos!... y no pueden estar en mejor forma.

And the spiderman is always... hungry!!!

Publicado el: lunes, 10 de marzo de 2008 19:42 por cocotero1
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Comentarios

lux ha opinado:

Estuvieron geniales en Lisboa.Con el repertorio que tienen nunca pueden fallar.Y además demostraron estar rejuvenecidos y en forma con su último bis.Al día siguiente los vi de cerca en el aeropuerto y Robert no está gordo.Saludos.

# marzo 11, 2008 17:55

cocotero1 ha opinado:

Cierto, yo lo noté más fondón y estático hace 4 años... y fue un alivio, pq yo ya veía que mi subconsciente acabaría traicionándome a la hora de corear "Lullaby" y en vez de mencionar al Spiderman, acabaría sacando a relucir el "Spiderpig" de los Simpsons...

Para gordo John Cusak en la peli esa de la "Habitación 1408"... uff  

# marzo 11, 2008 19:53

Gilda ha opinado:

Aún recuerdo vivamente la primera que los vi.

Tras pasar el día envuelta en nata, invocando en éxtasis a todos los dioses, torneando mis piernas por infinitas calles...el reloj dio la hora.

En mi espejo azul vi el reflejo de mi cuerpo cubierto por aquella tela roja que tanto dejaba insinuar mi pecho bajo ella, me puse los pendientes a juego y el reloj. Aquel reloj del que más tarde se encapricharía Robert, aquel reloj que siempre le pertenecerá.

Caminé contoneándome, con el viento revolviendo mi pelo y rozando mis labios recién pintados. Mis ojos habían dejado de llorar. No había tiempo para nervios. Mucho rimmel,lágrimas ya no.

El vándalo radical del taxista me dejó a manos de sir Smith, sin titubear me presenté justo delante de él, donde me viera bien. Tardó en dignarse a mirarme, pero lo hizo. Sabía que lo haría. No pude por menos que entregarme a él. El reloj se paró en el tiempo y no busqué ni encontraré jamás el cristal en el que me atraparon sus manos.

# marzo 11, 2008 22:56
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