FUMARADA
Mientras esperábamos a que nos sirvieran el segundo plato ella me miró fijamente.
-¿Qué es lo que esperas de este fin de semana?- dijo.
La respuesta fue inmediata: "turismo, conocer esta ciudad en la que jamás había estado antes... fabes, sidra y cabrales... buena compañía... y no necesariamente en ese orden".
-¿Y cómo lo ves?- prosiguió.
El camarero dejó la comida sobre nuestra mesa y rellenó con destreza nuestros vasos.

-Se esta cumpliendo todo...- contesté.
Y colmado en todos los sentidos dejé que pinchara una de mis patatas, la hundiera en el cabrales derretido... y se la comiera.