SUPERCRISIS
Los superhéroes también conocen el significado de la palabra "crisis".
Yo tuve una, que me mantuvo alejado de las calles durante casi un mes, a lo largo del cual medité acerca de mis actividades, motivaciones y métodos... apartándome de mis labores y dejando en manos de la (pido perdón por ello) policía el combate contra el cada vez más intenso crímen de la Gran Ciudad.
Más de un espabilao llamó a aquello "retiro", yo lo consideré "reciclaje".
El caso es que anoche levanté de nuevo la cabeza y me enfundé el traje... EL CANCELADOR (con un par de kilos de más, cosas de la inactividad) regresaba a la ciudad.

Mi primera ronda tras el voluntario parón resultó no sólo fructífera, sino también muy fina y limpia... como si no hubiera pasado el tiempo desde la última vez.
Igual que nadar, como ir en bici... cosas que nunca se olvidan.
Sin embargo a punto de rematar la jornada, ya regresando a mi escondite, percibí una conmoción en todos los sentidos... procedente de un lúgubre y obscuro callejón.
Mi cabeza sugería pasar de largo, pero mi instinto ordenó adentrarme e investigar.
Mientras avanzaba, la presión a la que se veían sometidos mis oídos cada vez era más fuerte, como una olla sobre la lumbre a punto de explotar... hasta que finalmente tropecé con algo, algo vivo tirado en medio del suelo.
Lo iluminé.
Ahí estaba ella. Enfundada en su traje negro y violeta, magullada y respirando con dificultad... sobre un charco de grasa de pollo, rodeada de una montaña de envoltorios de Sugus... y un par de botellas vacías. La crisis se tornaba epidemia.
Aturdida, pero aún Biónica.
Me reconoció pero no alcanzó a pronunciar palabra alguna, tan sólo un susurro indescifrable.

La tomé en brazos, levantándola del suelo... y la saqué del callejón.