TIERRA DE NADIE

Un espacio "tontimágico"...
POLTERGEIST

Si mi nombre fuera Gregor Samsa la respuesta a lo que me esta pasando sería clara: me estoy transformando en un insecto. En este caso un mosquito: un ser que revolotea, distrae un rato, si se le presenta la oportunidad pica... y desaparece al poco rato pues no esta destinado a durar.
Pero mi nombre no es ese, y la única metamorfósis que he experimentado recientemente ha consistido en ganar un par de kilitos los últimos días.

 

 

Anoche tuve otro de mis célebres "despertares delirantes".  Surprise
Al momento de acostarme mi estado de ánimo se encontraba nuboso con amenaza de tormenta (para rematar el fin de semana el Pucela perdía en Santander, ni una sola alegría) con lo que ayer mi predisposición a soñar cosas agradables no estaba del todo clara.

El subconsciente muchas veces sorprende y nos obsequia con ideas, premoniciones, imágenes o pensamientos ajenos a lo cotidiano... pero la inmensa mayoría de noches el territorio de los sueños sólo admite la circulación de situaciones familiares, obsesiones a las que dar vueltas y más vueltas, malos augurios, anhelos imposibles o recurrentes caídas al vacío... y sin red.
Yo anoche dormí poco… pero no descansé nada.

Que logre recordar, tuve 3 sueños distintos. En el primero jugaba a los médicos con una chica morena que llevaba un peto verde. Cuando le pedí que se "descubriera" para auscultarla mejor... ella se negó, diciendo que sólo lo haría si le invitaba a un Bacardi con fanta.
En ese preciso instante comenzó la pesadilla: buscando frenéticamente por todos los rincones de la casa esas dos bebidas... sin éxito.



El segundo no fue menos angustioso: me estaba duchando y el agua procedente del grifo cada vez se volvía más turbia… hasta transformarse en puro barro. Recuerdo mi desasosiego al pensar que así, tan sucio, no podía presentarme en el trabajo… o si acaso alguna de mis camisas combinaba bien con el lodo…


Pero el tercero se lleva la palma: en él fui perseguido por la calle, atrapado tras tomar el camino equivocado yendo a parar a un callejón sin salida, posteriormente interrogado, torturado... y finalmente condenado a muerte.
Para mi sorpresa yo avanzaba tan tranquilo hacia le cadalso, sin protestar ni pedir clemencia, harto de tanto castigo y cansado de sufrir... pero mi actitud se vio nuevamente alterada una vez descubrí lo que me esperaba al final de "la milla verde".
Un pelotón de fusilamiento formado por 5 chicas, todas conocidas... y al mando del mismo (vestida con uniforme negro y portando un aparatoso sable desenvainado) se encontraba mi jefa de la oficina.

 

 

Tras ser atado a un poste la jefa del pelotón anunció que cada una de mis ejecutoras diría unas palabras antes de proceder al ajusticiamiento.
Una tras otra dieron un paso al frente diciendo las siguientes frases: "No debiste haberme ignorado"  -  "¿Realmente pensaste que aquello iba en serio?"  -  "Avergüénzate de haberte aprovechado de mí"  -  "Aún me pregunto lo que pude ver en ti, detrás de tus gracias nunca hubo nada"  -  cuando llegó el turno de la última de la fila se limitó a guardar silencio, tan sólo me miraba... finalmente avanzó situándose delante de mí, encarando al resto del pelotón, protegiéndome.
"Dejadlo en paz, no tenéis ningún derecho" (dijo) "su único delito es ser raro, ¡bastante tiene el pobre!".

 



La jefa hizo oídos sordos, alzó su sable y tras ordenar a las cuatro fusileras restantes que apuntasen, lo bajó con furia indicando la apertura del fuego que finalmente acribilló, primero a la desertora... y después a mí.

 

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Fue entonces cuando di un respingo en la cama, abrí los ojos sobresaltado, sin respiración... y lo que de repente me encontré no podía ser más desconcertante.
Eran las 4:50 de la madrugada, la persiana de mi cuarto estaba subida hasta arriba (todo el domingo permaneció a media altura y antes de acostarme la bajé del todo), la puerta pequeña del armario estaba abierta de par en par... y la luz del flexo de mi escritorio encendida.

 

 

Tras poner las cosas en orden, ya de vuelta en la cama, estuve buscando alguna explicación a semejante caos nocturno: desde luego yo no recordaba haberme levantado ni ser autor de aquel poltergeist... Pero no insistí demasiado, aquello era un juego de niños comparado con el hecho de que en mi último sueño, de entre todas las chicas transformadas en verdugo, intercediera a mi favor precisamente quien lo hizo.
Eso sí que es un verdadero misterio.  Manda cojones.

Publicado el: lunes, 08 de octubre de 2007 19:01 por cocotero1
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Comentarios

HeaDPiN ha opinado:

Suerte que tienes, por mí no hubiese intercedido ninguna, me hubiesen acribillado sin palabras previas siquiera jjejejejejeje

# octubre 9, 2007 10:58
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