Dieta Sexual
Santa Teresa decía que "Dios estaba entre los pucheros"... pues bien, ahora también en la cocina podremos encontrar la solución a nuestros transtornos y disfunciones sexuales.
Según los doctores Robert Fried y Lynn Edlen-Nezin (autores de "La dieta sexual") "el régimen capaz de obstruir los vasos sanguíneos es el mismo que impide que la sangre llegue a los órganos sexuales. ¿La solución? Cambiar de menú, que no de pareja, cuyos platos suministren al cuerpo una inyección de óxido nítrico (el combustible necesario para la erección del hombre y la lubricación de las mujeres) y otra de antioxidantes, que aseguran el buen estado de los tejidos endoteliales que llenan los vasos sanguíneos arteriales"... eso dicen.
Resumen su teoría con la siguiente frase: "Típica dieta basura = típica vida sexual basura"

Sus consejos prácticos:
- Nada de productos muy procesados, con conservantes, bajos en fibra y ricos en hidratos de carbono y grasas saturadas.
- Diseñe un menú en el que de primero no falten acelgas, alcachofas, alubias blancas, negras o rojas, frijoles, judías pintas y apio.
- De segundo, sólo productos que pertenezcan a lo que llaman "FACTOR 2: El combustible", "que son los que otorgan potencia a la vitalidad sexual".
Proteínas que proporcionan la mayor parte de arginina imprescindible para la función sexual y que devoramos en la carne fresca –evite los embutidos, salchichas y similares– sobre todo de caza, como el venado o el búfalo, frutos secos, entre ellos las nueces, los huevos, en los productos lácteos, germen de trigo, mariscos y pescados.
- Tenga en la nevera siempre una tableta de chocolate negro, porque, como el vino tinto, el aceite de oliva, el té verde y las aceitunas, también son una fuente excepcional. Frutos secos o tostados

En definitiva, para disfrutar de una vida sexual placentera ahí van un puñado de consejos: coma pescado dos veces a la semana por lo menos, añada a sus ensaladas frutos secos crudos o tostados, beba té verde al menos una vez al día, utilice siempre aceite de oliva y no mantequilla para cocinar; si no bebe alcohol, pruebe el zumo de uva y, en el caso de que esté a régimen, rebájelo con agua o soda, añada una rodaja de limón y listo. Tiene los mismos beneficios nutricionales que el vino.
Al hacer una tortilla, utilice las claras y una yema por tortilla, tome fruta durante el almuerzo o la merienda para mantener los niveles de azúcar en sangre y, por último, los cereales, el arroz y el pan, mejor integrales.
Un secreto: ponga un pimiento rojo y un diente de ajo machacado en un plato con aceite de oliva y mójelo en pan, absolutamente delicioso.

Ahora, pegue en la nevera el menú ideal:
Desayuno: una tortilla de espinacas y champiñones, una rebanada de pan integral, una cucharadita de mantequilla de manzana o similar y una rodaja de melón fresco.
A media mañana: una taza de fresas naturales.
Durante la comida: un sandwich de atún (cien gramos de pescado, una rama de apio y media manzana troceada), una cucharadita de mayonesa, zanahoria, una taza de té verde helado y una onza de chocolate de postre.
De merienda: media taza de almendras tostadas y, de cena: 85 gramos de chuletas de cerdo al horno, un boniato mediano, una ensalada de lechuga con aceite de oliva y vinagre balsámico, media taza de judías mezcladas con aceie y una o dos copas de vino tinto.
P.D: Ya me parecía a mí el otro día cuando comí el toro que me sentía otra vez como con 17 años... 
Como comentario final a este nutritivo artículo quiero destacar el hecho de que este menú final que proponen no sugiere nada de cena... qué pasa, ¿castigados?

En fin, llenaré yo ese vacío, añadidlo a la hoja y pegadlo en la nevera: la mejor cena posible (si existen elementos sexuales de por medio) es aquella que acaba... con un buen desayuno.