El Gran Cazador Blanco
Me fue a recoger a la estación. Me llevó a su casa. Me acarició, me dio una coca-cola y después me bañó. Me envolvió en una toalla áspera, me tiró a la cama enana donde habitualmente duerme su sobrinto y allí mismo me montó.
Por lo visto tiene de vecino a un viejo que suele espiarla, a pesar de ello las ventanas estaban bien abiertas y la persiana levantada: "que se joda y lo vea", me dijo.
