LOS GENIOS TAMBIEN VUELVEN A PARES...
El pasado mes de Julio se me fue bastante la olla, pero eso ya lo explicaré en otro post más adelante... el caso es que en medio de la demencia que ha guiado mi vida durante esas cuatro semanas, experimenté sendos instantes de alegría 100% pura, casi mística de puro perfecta.
Dos de mis grandes ídolos musicales sacaban nuevo disco, y escuchándolos, mi disparatada existencia por momentos cobró sentido.
Vayamos por partes, y en estricto orden alfabético:
PRINCE - "Planet Earth"
Mi gran ídolo musical de siempre, el geniecillo de Minneapolis rompía su silencio ete verano con un más que correcto nuevo album (y ya van...), pero la campanada mediática la dio al regalar más de dos millones de copias en Gran Bretaña, acompañando a un periódico. Su penúltima bofetada a una industria que siempre trató de limitar su desbordante caudal creativo.

Un trabajo muy variado este de 2007, con una canción de arranque con ciertos ecos del "Space Oddity", un single absolutamente irresistible como "Guitar" (glorioso su estribillo: te quiero nena, pero no tanto como a mi guitarra...), los habituales coqueteos con el soul, funk... y las tradicionales baladitas rompebragas marca de la casa.
Iba a decir que está en forma, pero es que realmente nunca ha dejado de estarlo en sus ya casi 30 años de carrera. Tan sólo se le puede reprochar algún período "menos brillante" dentro de su abrumadora trayectoria, pero pasa como en cualquier otra rama artística que puedan imaginar: si cuatro trazos mal garabateados de Van Gogh o Picasso que en su día alguien rescatara de una papelera se cotizan en cualquier subasta por una millonada... con los peores discos de Prince pasa lo mismo, ya le gustaría firmarlos a más de uno.
SMASHING PUMPKINS - "Zeitgeist"
Tras el fallido proyecto de ZWAN y un desconcertante CD en solitario, Billy Corgan retoma su mejor faceta al frente de la (para mí) mejor banda de rock de los años 90.
A mediados de aquella década ahí estuvieron los de Chicago para poner música y letra a la angustia juvenil de toda una generación, ahora regresaron para ser banda sonora de los nuevos capítulos de aquellos críos que hemos dejado los granos y el instituto... pero que seguimos emocionalmente al borde de la cornisa.

Tenía dudas antes de escucharlo, no sabía lo que me iba a encontrar, la tendencia última de Corgan oscilaba entre coqueteos con la electrónica y un soft-rock demasiado apto para todos los públicos... pero desde la primera nota de "Doomsday Clock" (con el que se inicia este "Zeitgeist", un rabioso trallazo a la altura de los grandes himnos de la banda) tuve claro que habían vuelto no como mero revival, sino retomando el espíritu (y la furia) que los hizo grandes. Se trata de un disco eminentemente guitarrero, sin concesiones. Nuevamente letras emanando desamor, angustia vital, épica sentimental... por los cuatro costados.
Hacía tiempo que un disco no me tocaba la fibra como lo ha hecho este. Aún así reconozco que mi especial debilidad por este grupo ha colaborado bastante en mi entusiasmo, pero qué le vamos a hacer, oyéndolo he vuelto a tener 19 años... y eso no se paga con dinero!!!
Incluso me ha salido un grano.
P.D: ¿qué habría sido de mi sin la música?