EL K.K.K. SE LLEVÓ A MI CHICA...
Estamos en un bar, de tranqui... ella pide una clara y yo una pinta de Guinness. El ambiente es bastante pasteloso, con una musiquilla de fondo propia de "Kiss FM", todo baladismo clásico y ñoñería habitual de radiofórmula. Ella no para de hablar con su incontinencia habitual, los oidos por momentos me chirrían con tanta banalidad que sale de su boca... decido callarla con un inesperado beso.
¡Qué gran sistema! Lejos de recular para acabar su frase incompleta, se sumerge en el contacto y cerrando los ojos olvida la soberana chorrada que me estaba soltando. Cuando nubla el pensamiento no cabe duda: el beso es válido.
Sin embargo, una vez más...
el bingo no era correcto.
Minutos después, ya de nuevo con los vasos en las manos, charlando y esquivando los dardos de los torpes lanzadores que a nuestro lado echaban una partida, sucedió una cosa inesperada.
Tras una cursi balada de "
Eternal", comenzaron a sonar las gloriosas guitarras de
THE RAMONES, tocando "
The K.K.K. took my baby away". Dicha circunstancia me sacó del letargo bollito en que por momentos estaba cayendo y apurando mi pinta de un trago comencé a mover el esqueleto entonando tan glorioso tema.
Ella me miró con cara de susto:
"¿pero qué haces?, ¿qué ruido es este?, ¿pero qué les pasa a los de este bar?..vaya cambio!!!" Y demás basura similar que salió de su boquita...
Pasando por alto que acababa de llamar "ruido" a la música de una de mis bandas favoritas le informé que se trataba de los Ramones, pioneros del punk rock, ídolos de masas, irreductibles a las modas, etc...
Y ella ni corta ni perezosa, tras incidir en que era un ruido un pelín desagradable, remató la cosa diciendo que por qué cantaban en inglés si se llamaban "Ramones", que ella siempre había pensado que los Ramones eran un grupo español, etc...
Ahí me quedé pálido. La idea de callar su nueva retahíla con otro beso se me antojó desagradable... en su lugar pedí otra pinta y cambié de tema de manera radical, pasando de discutir.

Recordé todas las veces que en su coche tenía que tragarme sin protestar las repugnantes canciones de Malú o David de María... y pensé con todas mis fuerzas, mientras la miraba, absolutamente desencantado, en el concierto de MARKY RAMONE al que asistí la pasada navidad (relatado en este blog, en el post "Resúmen Navideño" publicado este Enero). "Petarda, lo pasé mejor en esa hora y cuarto de concierto que en todos los momentos que he pasado contigo, nada de lo que hagas jamás podrá superar aquello", pensé.
Fue el principio del fin. Nuestros encuentros se espaciaron en el tiempo hasta finalmente... acabarse.
Ella se fue, en cierta irónica manera también se la llevó el K.K.K... Los Ramones permanecen.