SAN PATRICIO
Hace 9 años mi amigo Vidalote y yo inauguramos una tradición personal: celebrar SAN PATRICIO como si por nuestras venas corriera pura sangre irlandesa.
Por aquel entonces en Valladolid apenas había pubs de estilo irlandés asi que nuestra "ruta patricia" estaba previa e inevitablemente trazada (sota, caballo y rey).
No éramos muchos los parroquianos (autenticos pioneros) y el ambiente era, digamos, más "romántico".
El camarero tardaba lo que tenía que tardar en servirte la pinta (marcando los tradicionales tiempos, el trébol dibujado en la espuma, etc...) y ni siquiera te daban regalos por consumir. Devoción y borrachismo absolutamente desinteresado.
En los últimos tiempos la cifra de locales del género se ha multiplicado y la fiesta de mi santo favorito se ha masificado... y por qué no decirlo: también se ha degradado.
Supongo que el primer año que llegué a mi casa con un par de bolsas llenas de regalos (aún recuerdo aquel 17 de marzo del 2000: 2 gorros, 2 camisetas, un mechero, un llavero, etc...) marcó el principio del fin de la esencia patricia.
El resto del año es raro ver a alguien tomar una pinta de Guinness en cualquier bar... pero en este día los pubs (y muchos bares corrientes también) tras poner en sus escaparates los carteles con la propaganda, ven como se llenan sus locales de "turistas cerveciles" (¿dónde estan el resto del año? ¿qué beben?) y vacían barriles a la par que reparten docenas de aparatosos gorros verdes.

A la mayoría de esa gente les da lo mismo una fiesta de "Brugal", "J&B"... o "Mahou". Entran, piden lo que dice el cartel y salen con la gorra puesta, la mochila bajo el brazo... o el mechero-linterna.
La prueba esta en que los últimos 3 años he visto como en los pubs sirven las pintas al minuto de ser pedidas, a bocajarro, sin marcar los tiempos ni ofrecerla como es debido. "Su pinta y su gorro gracias, si pide otra ronda le regalamos el portacedés..."
A pesar de que a veces me entran ganas de hacer como Cristo en el templo (sacar el látigo y expulsar del recinto a los infieles) finalmente opto por rendir homenaje a mi santo favorito de la mejor manera que sé: pidiendo otra pinta más.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
Ayer fue 17 de Marzo y recuperé la liturgia:
- me levanté de la cama y al mirar por la ventana, viendo a la gente pasar por la calle... abrí los brazos y exclamé: VIVA SAN PATRICIO
- limpié el polvo al par de adornos de Guinness que tengo puestos en mi cuarto, reliquias incorruptas del festejo de hace 2 años
- me puse el gorro verde del año 2003 y la camiseta ganada en 2004 mientras vi una peli en mi habitación abriendo la primera lata de cerveza del día...
- por la noche quedé con un antiguo cómplice de fechorías patricias y tomamos unas pintas, por los viejos tiempos.

- no quedaban gorros verdes asi que opté por un simpático bombín que regalaban como 2ª opción. Ya me estaba imaginando el resto de la noche convertido en una especie de John Steed (el protagonista de "Los Vengadores") pero lamentablemente el bombín no se ajustaba al tamaño de mi cabezón... se lo regalé a mi cómplice y se obró el milagro: era la viva imagen de Liza Minnelli en "Cabaret".

En el siguiente bar hubo gorro verde para mí... a cada uno lo suyo.
Mientras sea posible (y como he dicho al principio) seguiré celebrando cada año esta fiesta como si por mis venas corriese sangre irlandesa... aunque lo que realmente corre es cerveza negra, la cual va directa a mi cada vez más negro corazón.