AVALANCHA PUCELANA EN SALAMANCA: La Charrada
Lo he vuelto a hacer.
Ayer domingo monté (absolutamente ebrio) en un autobús para ver otro partido del Valladolid fuera de casa, una vez más casi de empalmada...
La víspera de este nuevo desplazamiento (ahora tocaba Salamanca) mis amigos y yo cargamos bastante la mochila, nuestra caraja era un poema... pero a pesar de todo dejamos oir nuestros sucios cánticos durante el viaje de ida, aún tajaos.

Una vez en Salamanca comenzó "LA CHARRADA"... o lo que es lo mismo: cantidades ingentes de cerveza en grandes recipientes individuales, repaso global y continuado al cancionero futbolístico tradicional, violencia gratuita, suciedad subliminal, gritos, pinchos, cubatas, rayos y centellas, sapos y kulebras, etc...
Pistachos no.
El día fue cojonudo hasta que llegamos al estadio. El clima cambió bruscamente y además de una incesante lluvia se levantó un frío bastante hijodeputa. Poco a poco el pedal que llevaba se transformaba en gélida tiritona.
¿El partido? Bastante flojo. Empate a uno con apenas nada que reseñar desde el punto de vista futbolístico (los 2 goles de penalty, dudosos además), una vez más el espectáculo estuvo fuera del césped: en la grada y a través de las calles de Salamanca...
En el bus de vuelta un grupo de jóvenes despojos humanos (en apariencia cadáveres) languidecía y agonizaba mientras daban vueltas a una sola idea: pillar la cama cuantos antes.

Tras 24 horas de continuo al pie del cañón... se lo habían merecido.
La Avalancha volvió a arrasar.
Superamos obstáculos, recorremos kilómetros...
Fin de La Charrada.