AUMENTO DE SUELDO
Conozco una chica a la que he visto un par de veces las últimas semanas, en ambas ocasiones (yo con cerveza, ella biofrutas) nuestros encuentros han consistido en sendos monólogos por su parte contándome ciertos problemas y agobios que últimamente le han surgido.
No es que yo me queje, con los amigos hay momentos para la risa pero también debe haber lugar para arrimar el hombro, sin embargo lo que me llamó la atención fue la breve conversación que hace dos noches mantuvimos por el messenger, pocas horas después de nuestro último encuentro.

Con tono de disculpa ella me preguntó si antes en el bar donde nos vimos ella me había dado mucho la plasta... mi respuesta naturalmente fue un rotundo "no", que no se preocupase lo más mínimo y que cuando llegase (dios no lo quiera) mi turno de exponer quejas, lamentos o angustias... que no le quedarían más narices que aguantarse y escucharme. Hoy por tí, mañana por mí, etc...
Pero ella entonces (tras aceptar el trato que le acababa de proponer) añadió sutilmente que siempre era ella la quejica, y que por contra NUNCA llegaba ese "turno" mío al que antes hacía referencia. Que yo siempre me llevaba la parte mala.
Me detuve un minuto a considerar semejante circunstancia.
¿Acaso soy una persona siempre de naturaleza alegre y positiva... o quizás soy alguien excesivamente reservado?
A la chica no le falta razón: mi política en estas situaciones consiste en pedir otra cerveza, tragar saliva (contar hasta diez) y silenciar mis problemas... pues a fin de cuentas: míos son, y de nadie más.
"Bueno, no pasa nada", dije a la chica, "aguantarte en días como hoy, entra en el sueldo".
"Pues... (añadió) tienes un sueldo muy bajo, ¿no te parece?"
Nuevamente el dedo en la llaga.
¡Qué remedio! Mi terapia siempre fue gratuita... y mi amistad desinteresada.
¿Qué debo hacer? ¿Pedir acaso un "aumento de sueldo"?
De momento en nuestro próximo encuentro (si es que se produce) que sea ella quien pague mi cerveza. Eso de momento...