PESADILLA AMERICANA
Hoy he leido en la prensa una noticia muy interesante, digna de ser novelada o llevada al cine. Supongo que esto último ya estará en marcha dada la predilección que tiene el público estadounidense por esta clase de historias.
Adoran crear héroes cotidianos, ídolos con pies de barro... y aunque en este caso el barro realmente existió, el cuento de hadas acabó transformándose en sangrienta pesadilla.
Sucedió el año pasado entre la miseria y putrefacción de cadáveres que el huracán "Katrina" dejó tras de sí en la ciudad de Nueva Orleáns. La historia de Zakery Bowen y Addie Hall fue elegida por la maquinaria periodístico-propagandista yanqui para representar ciertos valores de supervivencia, superación personal... aderezados con una buena dosis de romance folletinesco.
Dos bellos jóvenes elocuentes a la hora de enfrentarse a los micrófonos, dos flores que crecieron en medio del fango inspirando al resto de la sociedad con su fortaleza (digna de heroínas literarias insumergibles al más puro estilo Scarlett O'Hara) y aventuras repletas de habilidad (Bowen consiguió fabricar una cocina con un cubo de metal), picaresca (ambos tuvieron que dedicarse al contrabando ilegal de alcohol para poder sobrevivir en la ciudad) y sensualidad.
Él un fornido californiano de 28 años, ex-combatiente en Irak y Afganistan... ella mostrando sus pechos desnudos al paso de los coches patrulla para detenerlos...
ERAN CARNE DE PORTADA.

Aquella idílica (y manipulada) historia de amor nació justo la noche en que el huracán destrozó la ciudad y Hall ofreció refugio a Owen... al día siguiente decidieron quedarse a vivir entre los escombros repartiendo cócteles, buen humor, y formando entre los vecinos "la resistencia" del Barrio Francés.
Con el tiempo, a medida que Nueva Orleans se recuperaba del mazazo reconstruyéndose lentamente, la parejita de iconos dejaba de ser noticia... hasta la semana pasada.
¿Acaso resulta más facil levantar una ciudad derruida que componer dos almas rotas? Seguramente sí.

LOS HECHOS:
Primero la estranguló. Luego le cortó la cabeza, la metió en una olla, cortó el cuerpo en pedazos, lo metió en la nevera, lo sazonó y se fue de borrachera. Después Zachery Bowen, se gastó 1.500 dólares (unos 1.200 euros) en "buena comida, buena bebida, buenas drogas, buenos amigos y buenas strippers", según sus propias palabras, pero finalmente, dos semanas después de haber asesinado a su novia Addy Hall, el miedo pudo con él.
El pasado martes Bowen se suicidaba saltando desde la terraza de un hotel de Nueva Orleans y dejando una nota con una confesión espeluznante: "Lo que más me asustó no fue darme cuenta de la tranquilidad con la que estrangulé a la mujer a la que había amado durante un año y medio, sino la ausencia absoluta de remordimientos".
La policía llegó hasta el cuerpo troceado de la joven guiada por una nota que Bowen escribió antes de suicidarse y en la que daba instrucciones para llegar hasta su casa.
En el cadáver del asesino aparecieron 28 quemaduras de cigarrillo, "una por cada uno de mis años de fracasos morales, amorosos, como padre, marido, soldado y estudiante". Fue lo último que escribió en una nota en la que también decía: "Esto no ha sido un accidente. He tenido que arrancarme la vida para pagar por la que yo arranqué".
Mi reflexión final es que el único fracaso de la historia no es el de este psicópata cabrón... sino el de "Katrina": no sólo arrasó con el escenario donde se desarrolla "La Conjura de los Necios" hasta dejarlo irreconocible, sino que dejó la faena a medio terminar al no llevarse por delante a semejante energúmeno.... este ídolo americano.
(Cuidado chicas, en caso de huracán no dejeis pasar a cualquiera... )