MISTERIOS SIN RESOLVER (La Doble Rueda)
Hace 6 años literalmente aluciné con una especial circunstancia que aconteció en mi vida. Yo lo llamé: “
La doble Rueda”.

Durante la primera mitad de aquel año me sucedieron una serie de cosas que, más tarde, se repitieron de manera exacta (y en el mismo orden) en su otra mitad.
Al principio me resultó cómico, puro fruto del azar, algo sobre lo que bromear… pero acabaron siendo tantas las casualidades que no tuve por más que sospechar.
Hablo de ciclos perfectos en los que seguidos de las mismas señales previas (encontrarme con alguien determinado, una comida, una llamada telefónica, un atuendo, un fenómeno climático inesperado, la llegada de una carta, un resultado deportivo, etc…) 6 meses después inevitablemente se sucedían unos acontecimientos idénticos.
Llegué a pensar seriamente que cada vez que en La2 programasen “
Blade Runner” si al día siguiente yo tuviera un examen (como así sucedió 2 veces en el mismo año, sendos orales de Civil) no tenía por qué preocuparme, sin duda aprobaría.
Que si recibía una carta de cierta chica ese mismo fin de semana me acabaría sucediendo algo con alguna otra… o que cada vez que compraba un nuevo CD de cierto artista acabaría teniendo una experiencia íntima que trastocaría mis planes más inmediatos.
Ya sé que todo esto no es más que superstición, si yo llegué a darle importancia fue por la naturaleza matemática de la repetición de los hechos, unidos a sus mismos antecedentes y posteriores consecuencias.
Por suerte (estas coñas que en un principio me hacían gracia acabaron estresándome un poco) esa etapa extraña pasó y mi vida se vio sumida en el más absoluto caos… como debe ser.
Sin embargo en el último año y medio “
la doble Rueda” ha vuelto a girar… corregida y aumentada.
A la nueva aparición de ciclos con situaciones repetidas se le suman sueños premonitorios, presentimientos delirantes que acaban cumpliéndose, fenómenos brutales de sincronicidad, pensamientos extraños y aparentemente irrealizables que al poco rato cobran vida delante de mis narices… ante mi (cada vez menor) tremendo asombro.
Ahora mismo me veo como una especie de personaje de cuento, sujeto a un macabro hechizo que guía mis pasos y rige mi destino.

Prince decía en una canción “
there’s joy in repetition” (hay goce en la repetición), pero yo creo que se refería a otra cosa, seguramente erótico-festiva…
He optado por esconderme, encerrarme en casa una temporada y evitar las señales difusas que se cruzan a mi paso.
Y no pensar, porque tanto lo piensas… que al fin sucede.