VENDIMIA 2: Trotskismo
La revolución laboral-cultural que me he planteado llevar a cabo desde mi trabajo de rudo jornalero (como toda buena revuelta hay que empezar desde abajo) hoy ha conocido otra vuelta de tuerca ideológica.
Durante las primeras horas de la mañana entre cepa y cepa (enroscadas donde las haya las muy japutas) me dediqué a divulgar a mis compañeros la verdadera doctrina vital, que si bien no sirve para llenar bolsillos sí que ayuda a llevar una existencia más alegre y digna desde el punto de vista erótico-festivo.
Por desgracia me temo que muchas de mis palabras iban a parar al cubo de las uvas o al carromato homicida (hoy ha vuelto a zarandearme durante nuestra travesía rural con el claro propósito de arrojarme al suelo y poner fin a mi crucial tarea ), y no calaron hondo en mi audencia, seguramente más preocupada en secarse el sudor de la frente o fumar esos cigarrillos bajos en nicotina que en escucharme...
Sin embargo más tarde (durante la hora de la comida, mientras mordisqueaba mi bocadillo de jamón con tomate), dí unas cuantas vueltas a la cuestión decidiendo radicalizar mi postura. La aparición del perro de los terratenientes cuyas vides despojo de fruto, hizo el resto...

El chucho se llama Trotsky, y a pesar de su gran tamaño es un animal bastante cobarde. Cuando ve personas extrañas a la familia recula y se esconde.
Por lo visto lo abandonaron al nacer, apareció en esa casa y lo adoptaron.
Al verlo ladrar desde la distancia pensé en hacer lo mismo que el personaje cuyo nombre lleva el chucho: optar por la rama violenta dentro de la ideología... la oenegé ha cerrado!!!
La dueña de la casa al contarnos la historia del perro dijo algo que me impactó: "ya lo veis, es muy desconfiado... algo le harían hace tiempo que no lo acaba de superar. Sólo se arrima a nosotros, que le acogimos... dirá que ya le abandonaron una vez y que eso no le pasará nunca más!!!"
Haciendo una bola con el papel albal que envolvía mi bocata exclamé: ESO MISMO HEMOS PENSADO ALGUNOS HACE AÑOS... Y A PESAR DE TODO SEGUIMOS PICANDO.
Ante la mirada atónita del resto de la cuadrilla lancé la bolita al bidón, canasta!!!
Nunca me sentí tan Troskista...
Gabriel (agitador de masas y Martinis)