"GUTI GUTI GUTI M******!!!"
Desde que el pasado domingo pudimos ver cómo la selección española de baloncesto culminaba un torneo pletórico levantando la copa del mundo, un pensamiento ha recorrido la cabeza de todos los aficionados al deporte: ¡Qué diferencia con los futbolistas!
Y no sólo por el hecho de haber ganado (cosa que en futbol, dadas las actuales circunstancias, suena a utopía) sino por su magnífico comportamiento dentro y fuera de la cancha, cosa ésta que brilla por su ausencia en el mundo del deporte rey.
Gente que ha tocado techo en su deporte no da la más mínima muestra de divismo, mostrándose ante el mundo como un grupo unido, accesible y amable en todo momento... por el otro lado vemos a gente que a nivel de selección (y en sus clubes porque los extranjeros marcan la diferencia) no conoce otra cosa que el ridículo se comporta como una auténtica banda, tocando cada uno por su lado (así desafina la orquesta, destrozándonos los oídos cada 2 veranos) y creyéndose lo que no son.
Ayer en Belfast los jugadores que dirige ese "presunto sabio" hicieron el mayor de los ridículos pero ni siquiera un palo como este consigue darles una cura de humildad, hacerles bajar de su ficticia nube en la que llevan años instalados, sobrevalorados y endiosados.
Al acabar el partido sus "excusas" no sonaban a excusas, y sus presuntas disculpas resultaban una burla para el aficionado.

Hoy Guti (esa especie de niña que el día de su comunión vestidita de blanco da patadas al balón de sus primos en el parque junto a la iglesia) en una rueda de prensa ha puesto de manifiesto este engreimiento crónico del futbol cañí.
Sin el menor rubor, ante la necesaria y clamorosa pregunta que todos nos hacemos de "¿por qué unos lo hacen tan bien, y los otros tan mal?", mientras se colocaba la melenita dijo que "ya estaba más que harto de la dichosa comparación" (uyy, por favor, no vayamos a molestar a su alteza) y para colmo añadió que "habría que poner a Calderón y Gasol a jugar al fútbol, a ver qué pasaba...que si ellos midieran 2 metros a lo mejor estarían jugando al baloncesto..."
Hace falta ser mamarracho.
En el mundo del baloncesto la casi totalidad de los jugadores tiene formación académica universitaria o similar. En el balompié raro es encontrar un tipo que sepa hablar ordenada y coherentemente.
Mientras personas como Guti sigan cobrando cientos de millones de pesetas al año por patear un esférico y no abran un libro ni por equivocación... España seguirá dando esta imagen lamentable a la que ya, por desgracia, nos hemos acostumbrado.
En el deporte se juega con el cuerpo, pero se compite con la mente.