QUÉ EXPRESA...
ÁRBOL DE LA ESPERANZA, MANTENTE FIRME,
de Frida Kahlo
D.R.
Hace cien años, en una casa de coyoacán, vino al mundo la pintora mexicana más reconocida de la historia. Su producción pictórica, indigenista y surrealista, pero sobre todo muy personal, fue una forma de espantar su angustia ante el dolor que la atenazaba.
1. El objetivo: calmar su angustia
Pintó este doble autorretrato para el ingeniero Eduardo Morillo Safa, uno de sus primeros y más asiduos coleccionistas-mecenas. Lo realizó en 1946 tras una operación quirúrgica frustrada en Nueva York que la tendría que haber recompuesto de las secuelas de la poliomielitis y del accidente de tráfico que sufrió a los 16 años. En una carta que le escribe a Morillo le habla de sus cicatrices, «con las cuales esos cirujanos, hijos de perra, me han dejado». En el cuadro, esas heridas están reflejadas en un vibrante rojo fuego, un color que la mexicana empleaba para simbolizar la sangre y el dolor.
2. La retratada: una Frida herida…
En el cuadro hay dos Fridas en dos escenarios que se complementan y se solapan. A la izquierda está la que acaba de salir del quirófano en la camilla. Esa imagen de la artista recién operada, con su cuerpo magullado y sangrante, está asignada al Sol, que según la mitología azteca se alimenta con la sangre humana de sacrificios. Ese Sol es completamente amarillo, un color que, según apuntó Kahlo en su Diario, es símbolo de «locura, enfermedad y miedo». Las dos heridas de su espalda tienen su reflejo en las grietas del paisaje desolado que se ve detrás en ambos escenarios.
3. … que triunfa sobre el dolor
La otra Frida, poderosa, erguida y llena de confianza, está asignada a la Luna, símbolo de la feminidad. Sostiene un corsé, una pieza ortopédica que, en esta obra, significa la esperanza que tiene la artista de poder abandonarlo tras la cirugía. Para su desgracia, la intervención falló y fue el inicio de numerosos problemas de salud que acabaron con su vida en 1954, a los 47 años. Una operación en muchas ocasiones descrita como «el principio del fin» para la artista.
4. Su batalla: rescatar su belleza
La invalidez es, según algunos estudiosos de su obra, el pretexto que le sirve para construir todo su discurso pictórico. Al no poder moverse ni ver más allá de un espacio reducido, es la propia Frida la que se convierte en la protagonista de sus obras («pinto lo que más conozco», decía). Eso produce un efecto dominó que rescata al cuerpo enfermo como elemento artístico, produciendo ‘belleza’ de la enfermedad, y que también le sirve para definir y expresar su ideología política cercana al trotskismo: el dolor de los derrotados, como ella, es lo que acaba por rescatarlos.
Otra lucha: `validar´ lo indígena
En su discurso pictórico, Kahlo introduce elementos que hasta entonces sólo habían formado parte de la expresión popular. Frida pinta en sus cuadros exvotos, difuntos y otras muchas manifestaciones del pueblo mexicano a las que eleva de lo cotidiano a la categoría de arte. En este cuadro, Frida se autorretrata con la vestimenta de las indias tehuanas de Oaxaca. Pero no lo hace para apropiarse de su identidad, sino para validar la cultura de sus ancestros maternos y hacerse parte de ella.
6. El título: una frase de ánimo
Con el mensaje «árbol de la esperanza, mantente firme» de la bandera, la artista se da ánimos. La frase está tomada de una de sus canciones favoritas, Tú y las nubes, de José Alfredo Jiménez. La inscripción del cuadro hace las veces de un conjuro sanador mediante la magia de las palabras. El árbol al que se refiere es el \\\\\\\\\\\\\\\''\''\\\''\''\\\\\\\''\''\\\''\''árbol de la vida\\\\\\\\\\\\\\\''\''\\\''\''\\\\\\\''\''\\\''\'' de los aztecas, que alude a la unión de lo corporal con lo espiritual, y también a la esperanza que ayuda a enfrentarse a la incertidumbre de la enfermedad y la muerte.
Juantxo Ordín
«Ignoro si mis pinturas son o no surrealistas. De lo que sí estoy segura es de que son lo más sincero que he podido hacer para expresar lo que he sentido.»
Frida Kahlo.
PARA SABER MÁS...
Frida Kahlo, la gran ocultadora. Margaret Hooks. Editorial Turner, 2002.
Ahí les dejo mi retrato. Frida Kahlo. Editorial Lumen, 2005.
Frida íntima. Isolda P. Kahlo. Editorial Dipón-Gato Azul, 2004.
Diego y Frida. Jean-Marie Gustave Le Clézio. Editorial Temas de Hoy, 2002.
LA AUTORA
Inspirada por el sufrimiento 
http://diariodenavarra.xlsemanal.com/web/articulo.php?id=13437&id_edicion=1807&salto_pagina=0