Sindrome de piernas inquietas

Publicado 01 febrero 07 05:33 | todosunidos1 

Una extraña sensación en las piernas...
El Síndrome de Piernas Inquietas es conocido también como acromelalgia o síndrome de Ekbom. Se trata de un trastorno neurológico caracterizado por una irresistible necesidad de mover las piernas. Generalmente, aparece en situaciones de reposo -como durante el sueño- y se acompaña de sensaciones molestas como hormigueos y pinchazos.

Para poder aliviarlo, sus afectados suelen tener que volver a estar de pie y moverse, por lo que suelen pasar largos ratos durante la noche caminando por los pasillos o dándose masajes en las piernas. Las primeras molestias suelen aparecer al atardecer, por lo que la principal consecuencia es un trastorno de los hábitos de sueño. Alteración que suele provocar la primera consulta del problema con un médico. Pero existen otras consecuencias: pérdida de energía, estado de somnolencia durante el día, tristeza y estado de ánimo irritable o depresivo, alteraciones de la memoria, dolores de cabeza matutinos... asociadas a la falta prolongada de sueño.

"No se trata de un cuadro clínico nuevo, ya que la primera descripción data del año 1632", revela el doctor García-Borreguero, de la Unidad General del Sueño de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid. Aunque ha sido recientemente cuando se ha puesto nombre a "estas personas que sentían una sensación de inquietud en las piernas", continúa su colega el Dr. Eduardo Estivill, de la Unidad de Trastornos del Sueño del Instituto Dexeus en Barcelona. "No es dolor, no es una mala circulación en las piernas, los pacientes notan una sensación extraña en las piernas que no les deja tenerlas quietas", detalla el Dr. Estivill, "y cuando andan, esta sensación desaparece".


Un trastorno del sueño que trastorna la vida
Las alteraciones del sueño como el insomnio y posterior somnolencia diurna, y sus consecuencias afectan gravemente la calidad de vida de los afectados por Síndrome de Piernas Inquietas.

En casos graves, los pacientes no consiguen descansar en toda la noche. "No descansan nunca, son los casos más graves", relata el Dr. Estivill; "hemos tenido pacientes que incluso se han quedado dormidos de pie", añade, "pues han tenido que andar para mejorar su malestar en las piernas y se han quedado dormidos apoyados en los pies de la cama".

Arturo Avilés, afectado por SPI que ha impulsado la primera Asociación de Pacientes con Síndrome de Piernas Inquietas (AESPI) en nuestro país, comparte con nosotros su dura experiencia: "te despiertas una vez más y maldices tu suerte y tienes que irte a pasear porque si enciendes el televisor o intentas leer, no te concentras", confiesa. Así, la única forma de "sobrellevarlo, más o menos, es moviéndome". Y ese cansancio acumulado al no poder dormir, "te aumenta el nerviosismo" y empeora la situación.

Esta experiencia acaba convirtiéndose en una triste rutina. "No es una noche o dos", lamenta Arturo, "es un año, dos, tres... e imagínate esto cuando trabajas", destaca, "tienes puesto el despertador a las siete y ves que dan la una, las dos, las tres... y quizás a las seis te quedas dormido, derrumbado... pero el despertador siempre toca a las siete y tienes que levantarte", narra Arturo, abatido.


¿Cuál es su origen?
El origen del Síndrome de Piernas Inquietas podría ser un trastorno del sistema dopaminérgico a nivel del sistema nervioso central. La dopamina "es un neurotransmisor cerebral necesario para la realización y coordinación de los movimientos", precisa el Dr. García-Borreguero, y los pacientes con SPI tendrían una reducción en sus niveles de dopamina, un descenso "cuya causa última no la sabemos aún", reconoce.

No obstante, parece que en los pacientes con déficit de dopamina "hay también una dificultad para almacenar el hierro en el cerebro y para reutilizarlo", detalla este especialista en trastornos del sueño. Y esa falta de hierro, "llevaría a una disminución de la actividad del sistema dopaminérgico y la consiguiente reducción de los niveles de dopamina", revela.

Así, aproximadamente uno de cada cuatro casos de Síndrome de Piernas Inquietas está asociado a uremia, embarazo, déficit de hierro, artritis reumatoide, neuropatía periférica o por la ingesta de determinados fármacos. Aunque en la mayoría de pacientes, "el origen es genético", afirma el Dr. García-Borreguero. Entre cinco y siete de cada diez afectados tiene un familiar de primer grado (hermanos, padres, hijos), también afectado por el mismo síndrome.


¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico de un Síndrome de Piernas Inquietas se hace fundamentalmente por la historia clínica del paciente y los síntomas que experimenta. Una primera detección se puede hacer en la consulta de atención primaria en la que, según la severidad del caso, también se puede empezar a tratar. Pero en casos más graves, es necesario remitir al paciente a un neurólogo o a una unidad especializada en trastornos del sueño como las que lideran los doctores García-Borreguero y Eduard Estivill en Madrid y Barcelona, respectivamente.

"La confirmación diagnóstica", si es necesario, "puede hacerse mediante una polisommnografía -o estudio del sueño- demostrando la presencia de contracciones bruscas del electromiograma tibial en vigilia pre-sueño que en muchos casos persisten durante el sueño", explica la también especialista Dra. Francesca Cañelles, de la Unidad del Sueño de la Clínica Palma Planas de Mallorca.


Muchos afectados, aún sin diagnosticar ni tratar
Como decíamos, más de tres millones de personas en España podrían padecer Síndrome de Piernas Inquietas, pues estudios epidemiológicos revelan que afectaría a entre un cinco y un diez por ciento de la población general. Las posibilidades de sufrirlo aumentan con la edad y es más frecuente en mujeres (sólo cuatro de cada diez afectados aproximadamente son varones). Además, se ha observado que influye el número de embarazos pues es más frecuente a partir de la tercera gestación.

Así, el número de personas que padece Síndrome de Piernas Inquietas es "superior al que siempre habíamos creído", confiesa el Dr. García-Borreguero y de ese "5-10 por ciento de la población general afectada, un 2-3 por ciento padecería la forma severa en los países occidentales", añade, "durmiendo la mitad de lo que deberían o con un insomnio realmente severo", detalla este especialista.

En el reciente estudio REST realizado a nivel europeo en 23.000 pacientes de varios países, entre ellos España, un siete por ciento de los pacientes relataron que padecían una crisis de SPI al menos una vez por semana y el tres por ciento había precisado tratamiento. También reveló que este síndrome está infradiagnosticado y, por tanto, infratratado. Algo que se debería a "la falta conocimiento por parte de los médicos y la poca información que tiene la población sobre el SPI", lamenta el Dr. Eduard Estivill.


¿Cómo se trata?
El primer paso es averiguar, si es posible, el origen del problema. Por ejemplo, investigando si existe un déficit de hierro. En ese caso, se debería suministrar suplementos de hierro por vía oral.

En casos leves en los que no se pueda identificar una causa, bastaría con sencillos consejos para evitar la privación del sueño, como practicar ejercicios, retrasar el momento de ir a la cama, darse un baño caliente, evitar el alcohol, el café y el tabaco.

Pero en casos más severos, es necesario un tratamiento farmacológico. En este sentido, a mediados de los años 80, el tratamiento del Síndrome de Piernas Inquietas experimentó un avance al comprobarse que la levodopa, un fármaco que revolucionó el tratamiento del Parkinson, también era eficaz en el tratamiento del Síndrome de Piernas Inquietas.

Sin embargo, ahora sabemos que "la levodopa a medio plazo puede producir una potenciación de los síntomas", explica el Dr. García Borreguero, por lo que el desarrollo de fármacos se ha centrado en nuevos agonistas dopaminérgicos que consiguen "una respuesta positiva en entre un 60 y un 80 por ciento de los pacientes", afirma este especialista.

En casos de SPI en pacientes que sufren también diabetes o neuropatía, se recomienda otros fármacos de la familia de los anticonvulsivantes. Y en pacientes que son resistentes al tratamiento dopaminérgico, puede recomendarse el uso de opiáceos.


La unión hace la fuerza
Recientemente, se ha presentado la Asociación Española de Pacientes con Síndrome de Piernas Inquietas (AESPI), con el objetivo de informar desde varios canales -teléfono, e-mail, correo postal- a las personas afectadas por esta patología; así como apoyar la investigación y crear grupos de terapia y ayuda psicológica.

"Deseamos que se admita nuestra enfermedad como un trastorno común para poder ser tratados por especialistas y para que se realicen investigaciones sobre fármacos que, de alguna manera, puedan paliar este síndrome", manifiesta la vicepresidente de la asociación, Montserrat Roca. Y es que la unión de los pacientes es vital para hacerse escuchar.

Para contactar con la Asociación:

E-mail: contacto@aespi.net
Web de ASPI

Fuente: www.salud.terra.es

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