La enfermedad fantasma

Publicado 31 enero 07 04:29 | todosunidos1 
Atormentados por un dolor sin tregua y el cansancio persistente, los afectados de fibromialgia siguen enfrentándose al desconocimiento de su dolencia y la incomprensión social
 
TEXTO:/INÉS GALLASTEGUI / ILUSTRACIÓN: CARLOS HERNÁNDEZ / GRANADA
 
 
 
 
 
 
DURANTE muchos años les han llamados histéricos, hipocondriacos, cuentistas o, simplemente, vagos. Atormentados por un dolor sin tregua, aplastados por un cansancio que no se pasa durmiendo y, a veces, deprimidos por la incomprensión de los demás han visto por fin una luz en su túnel con el reconocimiento de que lo suyo, por fin, tiene nombre: fibromialgia.

Josep Blanch, presidente de la Sociedad Española de Reumatología, reconoce que, hasta hace relativamente poco, muchos médicos dudaban de la existencia de esta enfermedad. El reconocimiento de esta afección por parte de la Organización Mundial de la Salud en 1992 ha permitido mejorar la situación de los afectados que, por cierto, son muchos. Se calcula que como mínimo un 2,8% de la población adulta española padece fibromialgia y, aunque también se diagnostica a varones, a niños y adolescentes, más del 90% de los pacientes son mujeres, la mayoría de mediana edad.

El doctor Blanch señala que los síntomas más característicos de la fibromialgia son el «dolor crónico generalizado y continuo» en músculos, articulaciones y tendones, que no remite con el sueño y muchas veces empeora por la mañana; el cansancio extremo; y los llamados 'puntos gatillo', 18 zonas repartidas por todo el cuerpo (rodillas, hombros, cuello, glúteos, codos, caderas...) que son hipersensibles a la presión.

Múltiples síntomas

Además puede haber una larga lista de síntomas asociados: colon irritable, incontinencia urinaria, dolor de cabeza, mareos, movimientos involuntarios o calambres en las extremidades, rigidez en las articulaciones, hormigueo en las manos, sequedad de boca y ojos, bruxismo (rechinar o apretar los dientes), zumbidos en los oídos (acúfenos), dificultad de concentración, alteraciones ginecológicas, problemas de memoria y trastornos del sueño, como insomnio, pesadillas o apnea, entre otros.

Un porcentaje importante de pacientes sufre ansiedad o depresión. Aunque en ciertas épocas se pensó que la fibromialgia era una consecuencia de algún trastorno psicológico, hoy en día se considera más bien lo contrario: que el dolor intenso y permanente hace caer en estados depresivos o de ansiedad a quienes lo sufren.

«El diagnóstico es difícil -admite el especialista-. No hay una prueba que te permita decir si una persona tiene o no fibromialgia». De hecho, cuando se exploran las zonas dolorosas no se encuentra ninguna alteración física que explique las molestias. Por lo tanto, hay que basarse en el relato que hacen los pacientes sobre el dolor y la fatiga y confirmar que al menos 12 de los 18 'puntos gatillo' son sensibles a la presión.

Además, el doctor Blanch apunta otras enfermedades con las que se puede confundir, ya que comparten síntomas comunes. Entre ellas, el síndrome de fatiga crónica, el lupus eritematoso, la polimialgia reumática o el síndrome de Sjögren.

La causa de la fibromialgia es un misterio. Josep Blanch explica, sin embargo, que la enfermedad está asociada a un «trastorno de la modulación de dolor»: las personas fibromiálgicas perciben como dolorosos estímulos que los demás no notan o, al menos, no sienten como molestos.

En muchos casos hay un elemento «desencadenante» de la enfermedad: puede ser otra afección previa, un accidente de tráfico o un choque emotivo o afectivo importante. En cualquier caso, la fibromialgia es una enfermedad crónica, que las pacientes no siempre la experimentan con la misma intensidad

Al no conocerse el origen de esta dolencia, agrega Blanch, el tratamiento es sintomático, es decir, dirigido a paliar o eliminar las distintas manifestaciones de la enfermedad en cada enfermo. El experto indica que, por lo general, suelen ser eficaces los analgésicos suaves, los fármacos para mejorar la calidad del sueño y los antidepresivos.

Por otro lado, aconseja realizar «ejercicio físico moderado, acorde con sus posibilidades». Por su experiencia, son muy recomendables los ejercicios en el agua (por ejemplo, el 'aquagym'), el método pilates, el tai-chi y el yoga. También cree apropiada la terapia psicológica, especialmente para ayudar a controlar el dolor y aprender técnicas de relajación.

La fibromialgia puede ser leve, moderada o severa. «Puede ser invalidante», asegura Blanch, quien recuerda que algunas afectadas «no pueden trabajar». A veces, el contraste entre el aspecto saludable de estas pacientes y su incapacidad física es fuente de «problemas graves» en el ámbito familiar, social y laboral. De hecho, aún hoy es «muy difícil» que una persona fibromiálgica obtenga la invalidez permanente.
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