Fibromialgia: Las pruebas médicas no certifican la

Publicado 31 enero 07 01:53 | todosunidos1 
FUENTE: ESPECIALES DE CONSUMER Autor: Estefanía
Jiménez  La Sociedad Española de Reumatología asegura
que casi el 2,5% de la población española sufre de
fibromialgia. La Organización Mundial de la Salud
define esta dolencia como un "reumatismo no
especializado", pero el sufrimiento de los enfermos -
mujeres de mediana edad en su mayoría- va más allá:
dolor generalizado, cansancio y depresión se dan la
mano en una patología para la que no hay cura, sólo
tratamientos que intentan aliviar el malestar. Debido
a que las pruebas médicas no consiguen certificar el
dolor que provoca esta enfermedad, resulta muy
complicado obtener una baja laboral para quienes la
padecen. Esta es su principal lucha; para conseguir la
Invalidez Permanente los afectados deben de interponer
una demanda en los Juzgados de lo Social y ganar el
correspondiente juicio.

DIFÍCIL DE DIAGNOSTICAR

Desconocida hasta hace unos años, la fibromialgia
tiene cada vez mayor presencia en las sociedades
occidentales. El estudio EPISER-2000, a cargo de la
Sociedad Española de Reumatología, estima que el 2,4%
de la población estatal se ve afectada por esta
dolencia, que por otra parte es en su mayoría
femenina: se cuentan 22 mujeres afectadas por cada
varón diagnosticado. La prevalencia de la enfermedad
entre la población femenina es del 4,2%, frente al
0,2% de la masculina.

Todavía hoy la fibromialgia no se considera una
enfermedad "al uso", porque carece de patrones
lesionales. Sin embargo, esta patología definida por
la Organización Mundial de la Salud como un
"reumatismo no especializado", consiste en un dolor
agudo generalizado que se extiende a lo largo del
tiempo sin que se le pueda encontrar una explicación
bien definida. Los rayos X, las analíticas,
resonancias magnéticas, gammagrafías óseas, etc.
arrojan resultados normales, y no hay ninguna prueba
médica que pueda demostrar su existencia.

A esto hay que añadir el sueño que en todo momento
sienten los enfermos, la ansiedad y otros síntomas
psicológicos, entre los que destaca la depresión. De
hecho, la fibromialgia afecta sobre todo al bienestar
psíquico y las relaciones sociales del paciente, pues
tiene problemas para identificar qué le ocurre. El
tiempo medio que tarda en diagnosticarse la
enfermedad, desde los primeros síntomas, oscila entre
los 9 y los 13 años.

Los expertos aseguran la existencia de pruebas que
evidencian que este síndrome se manifiesta en personas
que han sufrido algún trauma físico, enfermedad o
estrés emocional agudo. Se maneja la hipótesis de la
predisposición genética o la del desequilibrio en el
sistema inmune de los afectados. Sin embargo, los
especialistas todavía están buscando las causas
concretas que originan la enfermedad, desde áreas
tanto físicas como psicológicas.

SÍNTOMAS

Estos son los síntomas que permiten identificar la
enfermedad. Pueden presentarse de manera permanente u
ocasional y no afectan a todos los enfermos por igual:


Entumecimiento y rigidez en los músculos, sobre todo
al despertar o cuando hay cambios de clima.

Dolores de cabeza o de cara, detrás de los ojos y en
cuello, hombros y mandíbula.

Migrañas, tensión. Dolor también en la zona en la que
las costillas se unen con el esternón.

Cansancio generalizado y no justificado.

Trastornos digestivos: malestar estomacal,
estreñimiento o diarrea. Vejiga irritada. Además, la
medicación aumenta las posibles molestias gástricas.

Cosquilleo: sensación de hormigueo y frío en las
extremidades, que puede estar acompañado de cambios de
color.

Problemas de memoria, dificultad para concentrarse,
confusión al hablar o al escribir, torpeza mental
ocasional.

Desequilibrios o mareos.

Mayor sensibilidad. Pueden presentarse alergias a
sustancias que antes no las provocaban, mucha
sensibilidad al ambiente y a la luz, ruido y olores.
Los cambios de temperatura se perciben con más
intensidad, y el dolor aumenta perceptiblemente con la
humedad.

Depresión o ansiedad. A pesar de que a muchos
pacientes se les diagnostica depresión o desórdenes de
ansiedad, estos son, a menudo, más que la causa, el
resultado de los dolores crónicos y el desconfort que
acarrea la fibromialgia.
Los enfermos encuentran bastantes dificultades para
identificar la dolencia, ya que afecta a varios
elementos de la salud y normalmente deben pasar por
diferentes especialidades médicas antes de recibir un
diagnóstico. Como no existe en la actualidad ningún
análisis de laboratorio, examen radiológico u otro
medio para diagnosticar esta enfermedad, se sigue un
"diagnóstico de exclusión", basado en la eliminación
de otras causas parecidas que responden a patologías
distintas.

La definición oficial de Copenahgen fijó en 1992 lo
que llamó "18 puntos sensibles" o "tender points"
repartidos por todo el cuerpo. Si al presionar 11 de
ellos el paciente siente dolor, significa que "estarán
presentes en los cuatro cuadrantes del cuerpo y el
dolor permanecerá al menos durante tres meses". Es
entonces cuando el médico puede diagnosticar
fibromialgia.

Tratamiento

Hasta hoy no existe cura para la fibromialgia y los
tratamientos médicos procuran aminorar sus síntomas y
mitigar el dolor de los pacientes. Hay varios frentes
de acción que tienen que desarrollarse
simultáneamente.

Tratamiento médico

Los especialistas pueden recetar sustancias para
aliviar los dolores y mejorar el sueño; medicación
baja para aumentar los niveles de serotonina. Una
sustancia química producida por el cerebro que
controla el dolor y el sueño y cuyos niveles también
se ven alterados en casos de bulimias y anorexias, así
como en el caso de trastornos digestivos y alergias.

Conviene alertar de que la fibromialgia se considera
una enfermedad "de moda", y como tal puede dar lugar a
la picaresca, engaños y tratamientos-milagro. Es
importante que los pacientes se fien únicamente de los
medicamentos y consejos de sus médicos, avalados por
exámenes farmacológicos.

Terapia física

Los especialistas recomiendan ejercicio leve: los
estiramientos son fundamentales, aunque al principio
resulten dolorosos. La actividad física no debería
pasar de un par de horas a la semana, repartida en
tres sesiones a media mañana, debido a que los
enfermos se encuentran bastante mal al levantarse, y a
última hora de la tarde tampoco podrían afrontarlas.

Los ejercicios acuáticos resultan también muy
recomendables en un entorno templado así como los
baños termales, que por lo general reciben una buena
aceptación por parte de los enfermos. El masaje y la
fisioterapia no curan la fibromialgia, pero sirven
para mejorar la calidad de vida de los afectados.

Tratamientos alternativos

Aprender técnicas de relajación y seguir una dieta
regular son fundamentales. Disciplinas como el yoga,
el tai-chi, el manejo del estrés o la acupuntura están
descubriéndose como inhibidores del dolor a tener muy
en cuenta. Los enfermos solicitan a la Administración
más ayudas económicas para estas terapias alternativas
reductoras del dolor y una mayor sensibilización
social frente a la enfermedad. "El apoyo emocional del
entorno familiar y los amigos es determinante para
aliviar los síntomas", según los expertos. El entorno
debe ayudar al enfermo a efectuar los cambios
necesarios en su estilo de vida.

INCAPACIDAD TEMPORAL E INVALIDEZ PERMANENTE

La dolencia puede llegar a incapacitar a quien la
padece para desarrollar una actividad laboral, y para
llevar una vida normal.

Incapacidad Temporal

"¡Cuánto más tengo que sufrir para que me den la
invalidez!" Esto es lo que piensan muchas de las
personas afectadas. La ley reconoce que "en cualquier
caso de enfermedad, siempre que se cuente con un
período mínimo de cotización de 180 días dentro de los
5 años anteriores al momento de la solicitud, se podrá
solicitar lo que se llama una baja por incapacidad
temporal".

La duración máxima de la baja es de 12 meses
prorrogables por 6 más cuando se presuma que durante
este tiempo se le va a dar el alta médica, dada la
mejoría del paciente. Un hecho poco probable en los
casos de fibromialgia. A la hora de cursar las bajas
temporales no suele haber problema y entre el 35% y el
40% de los enfermos recurren a ella en alguna ocasión.
Cuando los afectados solicitan una Incapacidad
Temporal no son conscientes de que padecen
fibromialgia.

Aunque es una enfermedad que día a día se conoce más,
es bastante habitual que el médico de cabecera derive
al enfermo al traumatólogo o al internista, quienes
efectuarán las pruebas de descartes necesarias hasta
llegar al diagnóstico. "De esta manera, los primeros
resultados médicos de una persona que padece de
fibromialgia pueden ser dolor de huesos,
reuma....cualquier síntoma menos fibromialgia, que es
el nombre que en menos ocasiones utilizan los
especialistas", aseguran los enfermos.

Incapacidad Permante

El desenlace de la fibromialgia no tiene por qué
conducir siempre a una Incapacidad Permanente, pero en
aproximadamente un 20% de los casos es evidente que no
se va a producir la curación. En estas ocasiones, hay
que elaborar una propuesta de Invalidez Permanente que
juzgarán los Equipos de Valoración de Incapacidades,
dependientes de la Dirección Provincial del INSS
(Instituto Nacional de Seguridad Social).

Ante ellos, el enfermo enumera los síntomas que
padece, pero no logra constatarlos en las pruebas
complementarias de diagnóstico, porque todas las
analíticas y parámetros complementarios arrojan
resultados prácticamente normales.

El reconocimiento médico valora sobre todo la
movilidad articular, la marcha y diferentes maniobras
de contenido articular, pero no entra a juzgar el
aspecto doloroso, que es precisamente el principal
síntoma de la enfermedad. Por tanto, en los informes
clínicos los médicos no pueden más que redactar lo que
el enfermo dice sentir, pero no queda confirmado.
Siendo así, lo normal es que la propuesta sea
denegada, si bien en los últimos tiempos hay una mayor
sensibilidad respecto a esta cuestión.

Una vez rechazada esta solicitud, se debe interponer
una Reclamación Previa a la Vía Jurisdiccional Social
contra el dictamen del Equipo de Valoración de
Incapacidades. Aunque el INSS la desestime, es un paso
indispensable para ir a juicio.

Tras la desestimación, hay otros 30 días para
presentar una demanda en los Juzgados de lo Social. El
trabajador se enfrenta contra el INSS, y debe probar
ante el juez la inexactitud del informe que
desestimaba su solicitud de incapacidad. Para ello,
puede valerse de peritos y médicos privados.

El propio enfermo puede acometer su defensa, pero lo
más recomendable es que contrate los servicios de un
abogado o un graduado social. En España, los Colegios
de Abogados no permiten la "quota litis", es decir,
que el letrado vea remunerada su labor en caso de que
gane el juicio con un tanto por ciento del resultado
del pleito. Así, los abogados cobran por su labor los
honorarios que tengan establecidos. También hay
abogados de oficio que pueden hacerse cargo de la
causa.

Dentro de los seis meses siguientes al veredicto del
juez, si la solicitud es desestimada, se puede
recurrir al Tribunal Superior de Justicia de cada
comunidad autónoma. Los trámites se pueden volver a
iniciar tantas veces como se quiera.

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