Enorme victoria del Barça frente al Real Madrid. Enorme por lo dramática de
la misma, por la superioridad en el juego que mostró durante 3 cuartos el
Madrid y por la exhibición realizada por Navarro en el último cuarto. Al final,
86 a 83
para los de Pascual, que ganan un día de descanso para afrontar la
Final Four y se llenan de moral ante el
gran reto del año.
Sin necesidad de un gran acierto exterior, ni de una extraordinaria
defensa, el Real Madrid terminó el primer cuarto con 11 puntos de ventaja, 17 a 28. Lo consiguió gracias
a martillear una y otra vez el juego interior local, incapaz de detener a Tomic
y Velickovic, que sumaron 18 puntos en los primeros 10 minutos.
Llull dividía la zona con facilidad, ya que Sada( que fue de la partida)
fue incapaz de detenerle y encontraba siempre a los dos pívots en una posición
cómoda para atacar el aro. Se repetía la misma jugada una y otra vez, incapaces
los locales de detener los movimientos blancos.
En defensa, el Madrid no estuvo brillante, pero el Barça tan solo anotaba
con la inspiración de Eidson desde el perímetro y jugadas individuales, ya que
colectivamente no eran capaces de encontrar posiciones de tiro óptimas. La
ventaja era menor de lo se veía reflejado en el campo.
Pascual intentaba encontrar el quinto con el cual reducir distancias, tanto
en el marcador como de nivel de juego en la pista. No lo conseguía ya que el
problema era de grupo y no de hombres, a pesar del intento de Pete de ponerse
el equipo a la espalda las diferencias no se veían recortadas.
A 4.20 para el final del primer tiempo y con los suyos 9 abajo, Pascual
enloqueció al recriminar al trío arbitral una falta a Navarro en una entrada a
canasta. Se buscase o no revolucionar el encuentro, lo cierto es que al
descanso la diferencia entre ambos era de 6( 42 a 48). Pero el problema
seguía sin solución, ya que un magistral triple desde media cancha apretaba
algo el luminoso.
Con la jugada más vieja del baloncesto, bloqueo y continuación, el Madrid
conseguía ventaja en la pintura para sus pívots o posiciones cómodas para sus
tiradores. Tanto Llull como Sergio Rodríguez hacían jugar a su equipo de forma
plácida y a un ritmo que ahogaba a los locales.
La segunda mitad se iniciaba con la esperanza del público por la remontada
y con la mentira instalada en el marcador,
ya que el Madrid sacaba más de 20 puntos de diferencia en las valoraciones globales
de entre ambos equipos, más acorde con la enorme diferencia de nivel entre
ambos conjuntos.
En la reanudación el partido fue mucho más igualado, aunque siempre con el
Madrid imponiendo la manera y el rimo del juego, que le permitía moverse con
ventajas alrededor de los 10 puntos. Para intentar cambiar la dinámica, Pascual
intentó jugar con 4 pequeños, ya que era incapaz de imponerse en la pintura.
Tampoco le sirvió porque apareció Carroll para sostener al equipo y hacer
sufrir al Barça en la persecución.
Por eso Pascual se olvido de su revolución pronto, llegando con opciones al
último cuarto, ya que la diferencia era solo de 7 puntos, 61 a 68. Pero la distancia a salvar
era mucho más grande que los 7 puntos que decía el marcador. Esa distancia la
eliminaron Navarro y el Palau.
El primero con su impresionante talento, que fue creciendo a medida que
Caroll le iba retando. Cada canasta de Juan Carlos era respondida por Jayce,
que veía como su rival era capaz de ver de nuevo aro. Así, mientras Carroll
dejó de anotar, Navarro encendió al Palau y el Barça se puso por delante, con 5
minutos por delante.
Ni los errores en los tiros libres del Barça, ni el acierto de Sergio
Rodríguez en el tiro ni el cansancio físico de Navarro impidieron al Barça
culminar una remontada, que aunque siempre fue factible en el marcador, por
momentos parecía imposible por lo que se veía encima de la cancha.
Pero todo el posible, y cuando decimos todo es todo, cuando tienen en tu
equipo a un jugador como Navarro en el estado de forma en que se encuentra. Las
3 últimas semanas de Navarro evocan al verano del 2011, aquel en que el escolta
dejó en actor secundario a Gasol. Si la semana que viene sigue así…soñar estará
permitido.
No sabéis que grande es Navarro.
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