Situaciones olvidadas
Durante los últimos 3 años el
barcelonismo se ha acostumbrado a que todo saliese bien. Tanto el fútbol como
el basket, han ganado más de lo que han perdido y cuando lo han hecho casi
siempre se ha estado cerca de la victoria. Esto les ha hecho olvidar que en el
deporte la derrota existe, las dudas también y que lo importante es
sobreponerse a ellos.

Cuando el sábado a al mediodía la
culerada escuchó a Guardiola que tenía dudas sobre seguir o no en el club y que
debía esperar a sentirlo, el miedo por primera vez en mucho tiempo entró en el
cuerpo de los seguidores barcelonsitas, quienes comenzaron a dudar
prácticamente de todo.
Hay muchas opiniones al respecto. Que
si es un mensaje a sus jugadores, para que demuestren si el técnico debe seguir
o no. Hay otros que piensan que es porque no se siente a gusto ante el
servilismo de Rosell ante los ataques recibidos desde Madrid. Hay otros que
atacan a Guardiola por someter al club a una incertidumbre inadmisible.
Y luego estamos nosotros, no sabemos si
solos o acompañados, que simplemente estamos tranquilos con la planificación
que está haciendo Guardiola del club para el futuro y que solamente sufriremos
cuando veamos que la persona que lo sustituya, en el momento que sea, no
respeta el camino marcado desde hace 25 años.
Porque no creemos que Guardiola dude de
sus jugadores cuando los ha defendido siempre que ha podido. Ni tampoco que
Rosell sea el culpable ya que la libertad en materia deportiva es total,
entendiendo como algo lógico y normal que el club espera a Guardiola ya que las
operaciones para la planificación de la próxima temporada hacen tiempo que se
han iniciado.
Aunque para ser sinceros, el miedo
entra en nuestro cuerpo cuando pensamos que no se puede respetar la filosofía
de la entidad e imaginar la poca paciencia que puede tener un entorno que es
capaz de no respetar ni entender los tiempos de decisión de Guardiola.
En lo que concierne el Basket, hacía
tiempo que no se sufría una derrota tan dura como la vivida en el Palau Sant
Jordi. El Barça ha perdido una final por 3 a 0 contra el Madrid y la sensación no fue
igual. Y es que a este Madrid, se le respeta por el camino escogido y la forma
de jugar al baloncesto.
Juego alegre, pensado en potenciar las
virtudes de sus jugadores y no en debilitar la de los oponentes, buscando en
todo momento imponerse sobre el rival gracias a su acierto y no a través de forzar errores en los demás.
Algo que en los 3 primeros años de Pascual era la tónica habitual.
Por las razones que sea, la presente
temporada el equipo muestra otra imagen bien distinta, aunque las 2 semanas
antes de la Copa
el equipo parecía acercarse a lo que había enamorado al Palau. Es por ello que
las alarmas no deben sonar.
El barco está conducido por el mismo
hombre que lideraba al equipo cuando hace 2 años se vio el mejor juego jamás
visto en el Palau. A Pascual el basket que le gusta es ese y trabaja para
conseguirlo. Si el año pasado se supero el batacazo contra los de Obradovic,
ahora hay otra oportunidad para demostrar el carácter de un equipo, hasta la
fecha, muy grande.
No sabéis cuanto nos gustan Pascual y
Guardiola!!!
The Digital Garden.