BALANCE PRELIMINAR DE LAS ECONOMIAS 2004
BALANCE PRELIMINAR DE LAS ECONOMÍAS DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE 2004 BOLIVIA
La situación política y social de Bolivia se mantuvo relativamente estable a lo largo del año.
En julio se llevó a cabo un referéndum sobre la gestión de los hidrocarburos, pero la promulgación de una nueva ley en la materia se ha demorado en el Congreso Nacional, en el que ha sido objeto de mucho debate. La incertidumbre respecto a la normativa de este sector clave de la economía ha reavivado los conflictos entre regiones y complicado la elaboración de la ley de presupuesto correspondiente al 2005, dado que hay ingresos previstos que estarían disponibles solo una vez aprobada la ley de hidrocarburos. El nivel de actividad, la situación fiscal y la cuenta corriente de la balanza de pagos mejoraron respecto al 2003. No obstante, el país está aún lejos de salir de la fase de bajo crecimiento iniciada en 1998 y de superar las marcadas restricciones en los ámbitos fiscal y monetario. Según las estimaciones de la CEPAL, el PIB registró un aumento del 3,8% en el 2004 (2,4% en el 2003). Las perspectivas para el 2005 dependen en gran medida de la consolidación de la estabilidad política e institucional, así como de un favorable contexto internacional, que resultó decisivo en este año.
En 2004, la situación fiscal acusó una importante mejoría respecto al 2003, en el que el déficit fiscal del sector público no financiero había alcanzado el 7,9% del PIB.
El vinculado a las pensiones –al que corresponde la mayor parte del déficit – se situó en un 4,9% del PIB en el 2004. Alrededor de un 69% del déficit fiscal se cubrió con financiamiento externo, sobre todo con crédito en condiciones de favor. A principios del año el problema fiscal era crítico, por lo que el gobierno intentó obtener financiamiento externo extraordinario en febrero. Sin embargo, la iniciativa resultó infructuosa y se debió restringir el gasto y crear nuevos impuestos. El Congreso
aprobó el impuesto a las transacciones financieras, que entró en vigor en julio con algunas excepciones. Por otra parte, la recaudación exhibió un alza, debida al crecimiento de las exportaciones de hidrocarburos y a los ingresos excepcionales entre marzo y mayo, resultantes de un programa de amnistía tributaria (“perdonazo”). El incremento de los ingresos, que superó
al programado, permitió aumentar la inversión pública en infraestructura. En los primeros ocho meses del 2004, los ingresos corrientes y tributarios se elevaron un 26,8% y un 37,2%, respectivamente. En ese período, la restricción del gasto corriente supuso una contracción
del 12,6% de la compra de bienes y servicios, y un crecimiento de solo un 7,7% de los pagos por servicios personales. La inversión ascendió un 45,8% y el pago de intereses un 24%. Debido al atraso del desembolso de fondos externos, el Tesoro recurrió a créditos de liquidez del Banco Central, que no superaron límites acordados previamente. La compleja situación del déficit
fiscal se ha traducido en un aumento de la deuda pública total que, según las estimaciones, ascendía a 8.032 millones de dólares, o un 91% del PIB, a fines de septiembre; la deuda interna ha crecido con rapidez y representa un 39,7% de dicho monto. En el proyecto de presupuesto para el 2005 se contemplaba una reducción ulterior del déficit (5,5% del PIB) y se prevén ingresos adicionales que derivarían del impuesto a las transacciones financieras, la ley de hidrocarburos y el
crecimiento de las exportaciones de gas, así como de restricciones adicionales en el gasto. Sin embargo, a fines de noviembre, el Congreso devolvió este proyecto al Ejecutivo, que deberá reformularlo.
El debate sobre el impuesto a las transacciones financieras y el referéndum resultó en un nuevo
episodio de retiro de depósitos, que alcanzó un máximo a fines de junio (una reducción de 300 millones de dólares, o del 11,6%, respecto al nivel de fines de diciembre). En octubre, la situación se había invertido parcialmente con la recuperación de unos 60 millones.
Debido a la falta de demanda y a la disminución de las captaciones, la cartera de créditos también se redujo (160 millones, o un 6,3%, a fines de octubre respecto de fines de diciembre). La cartera morosa se ha mantenido en niveles cercanos al 18% del total. El Banco Central reaccionó a los retiros de depósitos elevando las tasas de interés y suministrando liquidez a través de créditos con garantía y reportos. Entre febrero y agosto, la contracción de la liquidez motivó un aumento en prácticamente toda la estructura de tasas de interés, que luego se revirtió parcialmente. Debido
a que las cajas de ahorro en bolivianos están exentas del pago del impuesto a las transacciones, se produjo una incipiente desdolarización de los agregados monetarios. Así, la proporción de M2 en bolivianos en el total de este agregado pasó de un 27,7% a un 35,3% entre diciembre del 2003 y octubre del 2004. Este efecto positivo del impuesto representa un paso inicial para reducir el alto nivel de dolarización, objetivo para el cual las autoridades están diseñando medidas.
Hasta fines de octubre, el ritmo de devaluación nominal en el esquema de paridad móvil fue mucho menor que el del año 2003, debido a la estabilización de las monedas de importantes socios comerciales. A fines de octubre, el boliviano había experimentado una depreciación real del 2,8% frente al dólar, y del 4,4% en términos efectivos, con respecto a su valor a fines del 2003.
En el primer semestre del 2004 se observó un repunte de la actividad, caracterizado por un fuerte
crecimiento exportador, sumado a la estabilización del consumo privado y de la formación bruta de capital. Estas dos variables, y sobre todo la última, se habían deteriorado seriamente en el 2003. En el primer semestre, el PIB y la demanda global acusaron un aumento interanual del 3,3% y 4,4%, respectivamente. La reactivación apenas involucró a la demanda interna, que se elevó solo un 1,2%, mientras que las exportaciones crecieron un 15%. La extracción y refinación de hidrocarburos y la producción de alimentos explican buena parte de la expansión. Problemas climáticos y sanitarios afectaron al sector agrícola; una sequía disminuyó los rendimientos de la soja. En el 2005, la
actividad continuará dependiendo de condiciones externas, entre otras, la posible ampliación de
exportaciones de gas a Argentina y el precio de la soja, que está a la baja desde el primer trimestre del 2004.
A fines de noviembre, la tasa de inflación con respecto a diciembre fue del 4,0%, es decir superior a la meta del 3,5%. El alza de los precios obedeció a problemas de desabastecimiento de productos agrícolas.
En el primer semestre se logró un superávit de la cuenta corriente de la balanza de pagos cercano a los 140 millones de dólares, pero el retiro de depósitos resultó en una salida de capitales. Estos se recuperaron parcialmente a fines del tercer trimestre, con lo que se estabilizó el nivel de reservas. Los ingresos de inversión extranjera directa fueron muy bajos. Entre enero y agosto, las exportaciones crecieron un 39% y se estima que superarán los 2.000 millones de dólares en el año
(1.571 millones en el 2003). El auge de las ventas externas se concentra en una gama muy estrecha de productos: gas, combustibles y soja, a los que corresponden las dos terceras partes del crecimiento en los primeros ocho meses de año. Algunos productos manufacturados (prendas de vestir, manufacturas de madera) tuvieron un comportamiento dinámico, pero representan aún una baja proporción de la oferta exportadora. El estaño y el zinc se vieron favorecidos por el aumento de sus precios internacionales, y recuperaron cierto protagonismo en las ventas externas.
A tono con la debilidad de la demanda interna, el crecimiento de las importaciones fue magro.
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