A
menudo se nos dice que lo que no importa son las circunstancias de la
vida, sino cómo reaccionamos a ellas. Es cierto. En vez de estar
tratando siempre de cambiar nuestras circunstancias, debemos pensar más
en cambiarnos a nosotros mismos, !! esto si que cuesta !!.
En la vida hay diferentes modos en los que la gente responde a los acontecimientos
adversos. El primero es la estoicidad, que es cuando actuamos de una forma impasible apretando los dientes sin mostrar ninguna
emoción, su condición suele ser la de cooperar con lo inevitable.
Otros responden histéricamente. Se derrumban emocionalmente con grandes
clamores, lágrimas y demostraciones físicas espectaculares. Algunos
reaccionan extremedamente derrotado. Se rinden en un despreciable desaliento. En
estos casos extremos, cuando la persona esta en esta situación , puede terminar en suicidio o autolesiones.
Cuando una persona es Creyente o Cristiana responde sumisamente. El creyente verdadero razona así: “Esto no
sucedió por accidente. Dios controla todo lo que llega a mi vida. No ha
cometido un solo error. Ha permitido que esto suceda para bendecir y hacerme bien, y aunque en un principio no logremos comprender debido a que No podemos ver el pleno
desarrollo de Su programa, sin embargo, nosotros los cristianos confiamos siempre en Él, porque De igual modo que me
inclino ante Su voluntad y oro pidiendo que se glorifique a Sí mismo y
me enseñe lo que desea que aprenda.
Conozco a grandes personas Cristianas, que van todavía más allá, y usan la adversidad
como un trampolín para la victoria. Transforman lo amargo en dulce y
las cenizas en belleza. No dejan que las circunstancias les gobiernen,
más bien , hacen que las circunstancias les sirvan. En este sentido, son
“más que vencedores”.
Había una vez un cristiano, cuya vida parecía estar llena de decepciones y
frustración. No obstante la gente con el paso del tiempo , le conocian como el hombre que “Hizo de las negativas
de Dios magníficos ramos de flores”.
En tiempos pasados pero no muy lejanos, Ciertos creyentes en un país oriental habían sido atacados con piedras
por una multitud encolerizada. Cuando estos mismos creyentes
regresaron cuando todo se calmó, construyeron una pequeña iglesia con las piedras que les habían
sido arrojadas. “Usa tus negativas y conviértelas en puertas”,
como alguien dijo: “Cuando la vida te da limones, haz limonada”.
Asi que amigo cuando recibas la visita de la desgracia, y te dice que perderas un ojo y tendras que reemplazarlo por un ojo de cristal, despachala ligera con la respuesta
inmediata de : “Asegúrese de ponerme uno que pueda guiñar”. A esto le
llamo yo vivir por encima de las circunstancias.
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