La fiebre consumista que nos domina en estos dias
Hoy día existen tantas cosas atractivas en todas partes que los ojos
pueden ver y el corazón desear…que nos impulsa a la fiebre del consumismo, El deseo, una vez arraigado en nuestro
corazón, literalmente nos roba nuestro tesoro. Descubramos y
denunciemos a este tirano moderno que es el consumismo.
Hoy el
mundo está convertido en un gran bazar. Hay todo tipo de bienes y para
todos los gustos. Los vendedores de hoy ofrecen sus mercaderías en
vitrinas y medios de comunicación, prometiendo felicidad y dicha
instantánea: “si usted no puede pagar no se preocupe, existen créditos
y préstamos para todos los casos”. La ilusión de un mundo feliz basado
en el consumo y en la posesión de bienes materiales está arraigada en
nuestra cultura.
Nuestros sentidos se ven bombardeados a diario
por propaganda de muchas cosas, como por ejemplo zapatillas deportivas,
jeans, ropa, artículos electrónicos, automóviles etc., todo asociado a
éxito y prosperidad. ¿Y cómo reaccionamos? Muchos hoy han caído en la
trampa del consumismo, hipotecando peligrosamente el patrimonio
personal o familiar. Hay gente que pareciera que el dinero le quemase
las manos; quieren gastarlo inmediatamente, son incapaces de ahorrar.
Este afán compulsivo de comprar es un mal endémico de nuestros tiempos,
del cual debemos estar prevenidos. Esto es especialmente importante hoy
cuando el paseo de fin de semana de muchas familias de clase media
consiste en ir de compras ! absurdo no ! .

El consumismo es una
ilusión peligrosa: nos hace creer que necesitamos algo, a veces
imperiosamente. Que nuestra felicidad depende de tener aquello, que
teniéndolo nos sentiremos plenos y felices. Pero la realidad es otra:
la experiencia enseña que habiendo poseído el bien deseado, pronto
surge la insatisfacción, y un nuevo objeto de deseo… el consumismo es
un contrato que ofrece confort y bienestar pero que en la letra chica
dice: “válido sólo por un momento” y “lo obliga a seguir participando”.
Por otra parte Dios nos llama a ser libres de la tiranía del consumismo.
La
riqueza verdadera no consiste en los bienes materiales y no se
encuentra fuera de nosotros. Lucas 12:15 dice: “Y díjoles: Mirad y
guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la
abundancia de los bienes que posee”. La vida a que se refiere la
escritura aquí es la vida pura, radiante y hermosa que brota de los
corazones regenerados por Dios. Es el fruto del Espíritu Santo que mora
en nosotros. Es un tipo de riqueza que no se consigue con dinero o con
tarjetas de crédito. Es la riqueza de los hijos e hijas de Dios.
No
quiero decir con lo anterior que los bienes materiales no son
necesarios, nada más lejos de la realidad. Porque habitamos un cuerpo
físico necesitamos abrigarnos, cobijarnos y comer, por dar algunos
ejemplos. También el gozar de los bienes materiales con sabiduría, sin
olvidarse de compartir y sin gastar lo que no tenemos, es conforme a
los propósitos de Dios: “La bendición del Señor es la que enriquece, y
El no añade tristeza con ella” (Proverbios 10:22).
Por otra
parte, tener deseos no es algo malo. Forma parte de nuestra naturaleza
humana. El deseo es una poderosa fuerza que mueve nuestras vidas. El
deseo de servir a Cristo, de ser cada vez mejor, de estudiar una
carrera, de saber, de vivir, de ayudar, por ejemplo, son buenos deseos.
Nuestros deseos, incluso aquellos pequeños y cotidianos, deberían estar
sujetos al Espíritu Santo. Dios se complace en conceder los deseos de
nuestro corazón que están de acuerdo con su voluntad. El secreto para
los corazones cansados de desear y no tener está en Mateo 6:31-33: "Por
tanto no os preocupéis, diciendo ¿qué comeremos? O ¿qué beberemos? O
¿con qué nos vestiremos? Porque los gentiles buscan ansiosamente todas
estas cosas; que vuestro padre celestial sabe que necesitáis. Pero
buscad primeramente su reino y su justicia y todas estas cosas os serán
añadidas". Lo anterior habla de un orden de prioridades para nuestro
corazón.
Por otra parte, es bueno cuidar nuestros ojos, de
manera que no sean excitados fácilmente por el medio que nos rodea. 1ª
Juan 2:15-17 dice “No améis al mundo ni las cosas del mundo. Si alguno
ama al mundo, el amor del padre no esta en él. Porque todo lo que hay
en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la
arrogancia de la vida, no provienen del Padre, sino del mundo. Y el
mundo pasa y también sus pasiones, pero el que hace la voluntad de Dios
permanece para siempre”. Y También Proverbios 4:23 dice “Sobre toda
cosa guardada guarda tu corazón. Porque de él mana la vida.”
Mencionaremos ahora algunos problemas que trae el consumismo:
Uno
de los problemas es que aparta nuestros ojos de lo realmente
importante. Colosenses 3:2-3 dice “Poned la mira en las cosas de
arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida
está escondida con Cristo en Dios.” Si dirigimos nuestros ojos a lo
verdaderamente importante, que es Cristo, los afanes de la vida moderna
perderán su poder sobre nosotros y enfocaremos correctamente nuestra
vida, esto es, conforme a la voluntad de Dios.
Un segundo
problema del consumismo es que sitúa en nuestra mente imágenes y
pensamientos ociosos y a veces obsesivos, que roban nuestra paz,
nuestra claridad y nuestro dominio propio. ¡Qué diferente es esto a la
paz que Dios nos regala! Dios nos llama a vivir con nuestros corazones
satisfechos y en paz. “Así que, teniendo sustento y con qué cubrirnos,
seamos contentos con esto” (1ª Timoteo 6:8).
Finalmente, otro de
los problemas del consumismo es que cierra nuestros ojos a todas las
ricas bendiciones con que Dios nos colma cada día. Perdemos la
capacidad de ser agradecidos y de valorar lo que Dios nos ha dado.
Estamos rodeados del favor de Dios para nuestras vidas, ¡descubrámoslo!
Creo
que el consumismo es uno de los yugos con que Satanás juega hoy
cruelmente con los seres humanos, no descuidemos
nuestra riqueza espiritual. Este patrimonio es el que muchos hoy necesitan percibir,
como una atmósfera gratificante, liberadora y esperanzadora alrededor
de ellos. Si liberamos nuestros tesoros, ellos abrirán camino a la luz,
vida y gobierno de Dios en un mundo consumista cada vez más opresor.
Asi que amigos no os dejeis arrastrar por las corrientes de esta sociedad porque están dirigidas por el gran diseñador de esta época y van dirigidas hacia la perdición de las almas de todos los que se encuentran sumergidos en ella, la sabiduría y el entendimiento os sea lumbrera en vuestro camino.