LA TIERRA PROMETIDA
Imaginaos que un buen día al levataros pareciera que esteis en otro lugar mirandoos asombrados por el mágico cuerpo que os envuelve, sentiís que todos los males y cargas de vuestro cuerpo hubiesen desaparecido y la vitalidad que desprendeis hace impensable el agotamiento que nos acompañó en otro tiempo, mirais a vuestro alrededor y el paisaje que veis os hace soñozar vuestros ojos porque el resplandor que desprende se hacen destellos de la luz del sol sobre las aguas, a lo lejos divisais miles de niños que se divierten sin ningún temor que les pueda sobrevenir mientras sus padres rien y cantan, el cielo nunca fué tan azúl y el colorido del hermoso prado hace que cumpla tu sueño de caminar sobre el arcoiris, de la tierra fluye la leche y la miel y el mar es de cristal, el dolor, el llanto y el mal no existían en ese lugar porque una luz que iluminaba tu camino te recordaba que esa era la tierra prometida la cual tú heredastes por creer sin ver lo que tus ojos ahora no dejaban de observar.
Así será al final de los tiempo : Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque
el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.
Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de
Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.
Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios
con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo
estará con ellos como su Dios.
Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habra muerte,
ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.
Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas
las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.
Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin.
Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.
El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será
mi hijo.
Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los
fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su
parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. Prefiero no imaginar levantarme y ver como escogí toda una vida la condenación por toda una eternidad sin creer en aquél que murió en una cruz por los pecados del mundo, Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al
mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.