Huyendo de los jaleos

No está la cosa como para muchos cohetes. El año pasado la Academia de Cine celebró los 25 años de los Premios Goya con una gala por todo lo alto en el Teatro Real de Madrid. Este año toca volver al Auditorio del Campo de las Naciones, recortar presupuesto y centrarse en el acto de entregar y recoger los premios. Llevará las riendas de la ceremonia Eva Hache, que jugará sus bazas como heredera de Lina Morgan ante la imposibilidad de hacer de Ricky Gervais (el ácido presentador de los Globos de Oro), por imposiciones del guión.
Y es que, según anuncia el presidente de la Academia, Enrique González Macho, se pretende huir del jaleo del «No a la guerra», del jaleo político y de cualquier jaleo en general. «En cuanto Academia, tenemos que ser absolutamente inocuos y blancos. Somos 1.300 y hay todo tipo de sensibilidades y opciones políticas», avisa el productor y exhibidor. «De lo que me puedo responsabilizar absolutamente es del guión. Y el guión es respetuoso con todo el mundo menos con nosotros. No somos quiénes para, colectivamente, atacar a nadie de fuera», sentencia.
«Dicho esto, hemos procurado que sea ameno y que haya unas pinceladas de humor y alguna actuación. No vamos a satisfacer a todo el mundo, porque si lo haces más cómico te caen por todos lados porque no lo haces más serio y si bailan te caen porque no cantan», se resigna González Macho.
Debido al presupuesto más modesto de este año, los organizadores de la ceremonia no han querido mostrar nada antes de esta noche. Para no destapar el pastel, explica la directora de la ceremonia, Arantxa Écija. Ésta anuncia que esta noche no se va a ver «nada que no se haya visto antes» y pretende que el espectáculo «rinda honor al cine y le dé el glamour que todo el mundo quiere ver y que realmente tiene».
«Tenemos mucha fe en el escenario, que nos parece precioso. Es muy vertical, un poquito clásico y tiene mucha luz», explica la directora. «Será espectáculo, sí, pero no espectacular ni faraónico», admite. En cuanto a la estructura, «monólogos, que eso Eva lo hace muy bien, con un poco de musical», deja caer Écija.
Aparte de eso, la atención recaerá en el discurso de González Macho, el segundo más importante de la noche (después del speech que dará Santiago Segura): «Es un discurso profesional y quiero poner sobre la mesa dónde estamos y lo que queremos. Tengo un problema y es que estamos cambiando de un sistema político a otro y no hay todavía ni Presupuestos Generales del Estado, por lo que no puedo afirmar cosas basándome en datos, porque no existen, ni en normativas, porque no están».
Un cambio de régimen que ha dejado titulares, como el que dio el nuevo ministro de Educación y Cultura, José Ignacio Wert, en este periódico, diciendo que las subvenciones habían superado en algún caso a la taquilla. Para él también irá el discurso, anuncia el presidente de la Academia: «Si las películas estadounidenses quisieran amortizarlas en salas, serían rentables dos cada año. Es una parte importante, pero también hay que contar televisiones y DVD. El ministro es nuevo y dice eso hasta que alguien le cuente cómo es la cosa, que luego rectificará, que suele ocurrir con todos los ministros que entran con la cuestión del cine».