El camino de Paco Clavel

Hace unos días, la promotora del musical Más de 100 mentiras lanzó, en colaboración con las oficinas de turismo de Madrid, la ruta El Madrid de Sabina. Un recorrido para progresistas de derechas y conservadores de izquierdas. Gente aburrida, en cualquier caso. Para contrarrestrar el posible muermazo, proponemos desde este humilde rincón la creación de una ruta Paco Clavel para descubrir todo el potencial cutrelux y guarripop de la Villa y Corte.

El propio Paco nos diseña un recorrido de «sitios alternativos, pero en plan de alterne, es decir, con la barra y el cliente». La cosa empezaría por La Taberna Errante (Carrera de San Francisco, 8), «tapitas y simpatía, con Jopi al frente». Luego, el Bar Ronda (Ronda de Segovia, 24), «una cosa más de barrio, con su alicatado, su decoración de los 70 y su Juani; yo es que soy muy barriobajero». En plan «así como exquisito, con música vintage», la coctelería Belmondo (Caños Viejos, 3), «para estar en petit comité y quedarte divina».

Paco dice que su recorrido por Madrid ha de explorar necesariamente la zona de la calle Ballesta, «con su olor a pilingui club». De ahí, otro paseo al barrio donde vive el artista, Las Vistillas, y a su pescadero favorito, el del Mercado de la Latina. Cruzando la calle, y siguiendo con los olores, «el Teatro de la Latina, que todavía huele a Lina Morgan».

«Soy adicto a todo lo que sea chinos», confiesa Paco, «porque tienen cosas imposibles y todo superfalso. Soy un poco Chinatown», se ríe. Pero aún hay más: «Portobello Discos (Calle Espíritu Santo, 12). Es una tienda imposible que tiene ese vinilo de Marifé de Triana cuando riñó con su novio y cantó Torres de arena y un CD de Grace Jones que no ha salido todavía. Todo muy fritanga. También Curro's (Carlos Arniches, 32), ropa vintage superauténtica, donde puedes encontrar desde cosas con hombreras de los años 70, modelo Pepe Rubio, hasta una camiseta de Naranjito». Y luego, claro, el recorrido laboral: El Berlín Cabaret (Costanilla de San Pedro, 11), donde actúa frecuentemente, y el programa radiofónico El guirigay, que conduce todos los sábados por la tarde en Radio 3.

Y, para terminar, un sitio para descansar: «El Ventorrillo, al lado del Viaducto, que el nombre ya me encanta, porque suena como a puta antigua. Tiene unas vistas estupendas: ves la Almudena, ves a Rouco [de quien se ha llegado a decir que es el gemelo perdido del artista] cuando sale y cuando entra, a los seminaristas… Un trasiego, hijas». Todo muy cutrelux y, sobre todo, jovial: «Lo que me gusta es divertirme y divertir a la gente. Como dice la canción, Pa' cuatro días locos que vamos a vivir / pa cuatro días locos, me tendré que divertir».

Publicado domingo, 05 de febrero de 2012 19:17 por elpadrino8

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