El primer bailarín del Royal Ballet

La súbita renuncia, de un día para otro, de Sergei Polunin, uno de los primeros bailarines del Royal Ballet de Londres, por motivos desconocidos, ha dejado perplejo al mundo de la danza en el país. Ayer fue Tamara Rojo, primera bailarina del Royal Ballet y compañera de Polunin, la que expresó su sorpresa. «Estoy conmocionada, realmente no lo entiendo», expresó la aclamada bailarina española al diario The Guardian, y se deshizo en elogios hacia su compañero: «Era un placer trabajar con él, encantador y generoso en el estudio, y estaba absolutamente comprometido no sólo técnicamente sino también dramáticamente. Podía ver su actuación y su carácter al momento cuando trabajó en Marguerite y Armand [Tamara y Polunin interpretaron esta obra el año pasado]. Desde el principio, cada gesto tenía un significado y un compromiso real».
Polunin, de tan sólo 21 años, está considerado como uno de los más exquisitos bailarines, pese a su corta edad. Lo comparan con Nureyev o Baryshnikov. En 2007 fue nombrado mejor bailarín joven del Reino Unido y hace dos años, con sólo 19, se convirtió en el bailarín principal más joven de la historia del Royal Ballet, la compañía de danza más importante de Gran Bretaña, con sede en la Opera House de Londres. Lo tenía todo. Estaba en lo más alto. De ahí la sorpresa de su renuncia.
Polunin nació en un pequeño puerto industrial en el sur de Ucrania. Sus padres eran muy pobres y creyeron que, a través de la danza, él podría acceder a un futuro mejor. Lo inscribieron en la principal escuela de ballet de Kiev. Su madre se trasladó allí para estar con él. Compartieron una pequeña habitación durante cuatro años. En una entrevista para The Guardian en diciembre, Polunin explicaba el sacrificio que le suponía bailar: «Me habría gustado portarme mal, jugar al futbol, pero toda mi familia estaba trabajando para que yo tuviera éxito; mi madre se había trasladado a Kiev para estar conmigo y no podía fallar».
A los 13 años, entró en la escuela del Royal Ballet, becado por la Fundación Nureyev. A partir de ahí, su ascenso fue meteórico. Hasta este martes, cuando lo dejó. Esa misma noche escribía en su Twitter: «Sólo una noche más, entonces daré mis siguientes pasos».
Recientemente había roto la relación con su novia, Helen Crawford, también bailarina del Royal Ballet. En los últimos mensajes de Twitter se podía percibir un cierto descontento con su profesión. Había colgado una imagen suya sujetando una lata de cerveza y con los pies sobre la mesa y un mensaje que decía «¡Mientras tenga una cerveza por la mañana!». Otro día escribió: «¿Alguien me puede pasar heroína? La necesito para animarme», para unos minutos más tarde decir: «Con una pizza me bastará».
El bailarín ucraniano estaba a punto de estrenar The dream en la Opera House el miércoles, junto con la bailarina rumana Alina Cojocaru.