
Hace unos meses, y para que el blog tuviese de todo, intercalábamos algunas entradas aparentemente sin relación con la actualidad
sociopolítica del momento, aunque al estar hablando entonces de la
memoria histórica creíamos que alguna sí tenían, al igual que este
otro que insertamos hoy, que también tiene algo que ver con las
condiciones en las que se desenvolvía la vida de la época cuando los
trabajadores non disfrutaban de los derechos actuales.
Aceituneras del pío, pío
A fuer de ser merecedor de la desconfianza de alguno o de ser
tildado de sindicalista por el mismo hoy vuelvo a la carga con el
asunto de las aceituneras aun con el riesgo de parecer cansino. Uno de
los paisajes de mi niñez es el ir y venir de las mozas del campo, ¡qué
trabajos nos manda el Señor, levantarse y volverse a agachar!, dice la
canción, esas aceituneras no sé si altivas pero si muy responsables y
dejándose las rodillas por esos terronales de Dios. Incluso hace
muchísimos años una murió en el tajo al caerle una aceituna en la boca
e írsele por la tráquea. (Consultar tradición oral).
Estas líneas –y porque me place y por las facilidades que da la Red y porque no creo que esto sea hacer política,
ni sectarismo, ni proselitismo, ni demagogia, etc.- son un homenaje a
la mujer, que podría haber hecho extensible a la maestra, a la
limpiadora de escaleras, a la magistrada y ¿por qué no? a las abnegadas
y explotadas trabajadoras que ejercen el oficio más antiguo del mundo,
pero no, esto va para las aceituneras, aquellas a las que cantábamos de
niños:
Aceituneras del pío, pío,
Con los carzones de tu marío
O esta otra, ya más cargada de intencionalidad y de picaresca:
Aceituneras, del pío, pío
Debajo las naguas
Tienes un nío
Me quedo en el atrio del templo y cedo la palabra a Cristina, una
mujer que debe ser del terruño-emplea términos tan castizos y nuestros
como “repeluco”, “pelona”. El repeluco es el repeluzno y la pelona es
un término polivalente, sirve tanto para designar a la parca como a la
mujer con poco pelo o, en este caso, al frío heladero, acepción esta
última que no sé si estará recogida por la RAE. Debe serlo porque
conoce muchas claves del pueblo.
Maneja el castellano con la maestría, la claridad y la limpieza que son
tan poco usuales en estos tiempos en que tanto predomina lo
audiovisual. Y afortunadamente, para mis propósitos he encontrado este
texto, que forma parte de otro de mayor extensión, dedicado, cómo no, a
las aceituneras
.
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