Resulta patético ver ciertas actuaciones de nuestros futbolistas patrios. En los últimos tiempos llama especialmente la atención la moda de no celebrar los goles cuando le marcas a algún ex equipo. Curioso, cuando alguno de estos ex equipos te ha echado fuera sin darte ni una sola oportunidad. ¿Y qué piensan de esto los aficionados del equipo que les paga? Yo personalmente no les sancionaría, porque sería excesivo, pero desde luego es una práctica que me parece más teatrera que otra cosa. Ver a los susodichos poner cara de pena, con las manos en actitud de rezo cuando dos minutos antes estaban pisando o insultando a un contrario parece eso, una comedia.
Otra de las cosas de moda en el fútbol es protestar airadamente al entrenador cuando decide sacarte del terreno de juego para introducir un cambio en la alineación y meter a otro compañero en el campo. Esto sí que me parece acojonante, insultan al entrenador, le retiran la mano cuando este último se la tiende para saludarles, tiran botellas de agua al suelo, dan patadas al aire, se sacan la camiseta y la tiran al suelo enfurecidos… Todas estas actitudes infantiloides, aparte de una falta de respeto a su entrenador, lo es también a sus compañeros y a los propios aficionados que contemplan atónitos; las niñerías de estos muchachitos millonarios, ególatras y carentes de cualquier atisbo de humildad, que ésta no se demuestra con la boca diciendo: “Hay que ser humildes e ir partido a partido…” (ésta es otra de las frases que les encanta), sino con hechos. Luego salen en el púlpito que les prepara previamente el jefe de Prensa de su club, con cara de cordero degollado y diciendo que ha sido un error, y que claro, la presión, los nervios y que reconocen su error y que tal y que cual y que piden perdón a la afición. En realidad están pensando: “Ahí tenéis vuestra carnaza, hijos de p…, dejadme en paz de una vez y que os den por c….” No os engañéis, que eso es lo que piensan realmente. Ejemplo reciente, el de Villa o el de Joaquín, ambos jugadores del Valencia, que protagonizaron episodios de este tipo. Personalmente, si yo fuera seguidor del Valencia los abuchearía sin remisión. Encima los entrenadores no pueden meterles caña porque claro, los niños se deprimen y luego no rinden. Estos tíos hacen que mucha gente piense que este deporte se ha vuelto una mier… Todavía tengo la imagen del que para mí ha sido el mejor en todo este circo, Luis Aragonés, cogiendo por la pechera a Eto’o, o agarrando por un brazo a Romario y diciéndole: “Míreme a los ojitos…”
Otro comentario es para un tal “Pepe” (su padre le puso Kepler, pero era muy difícil de pronunciar), jugador del Real Madrid CF. Un chico alto, atlético, creo que buen futbolista. Su actuación en el último Real Madrid-Getafe es algo inaudito. En una jugada casi al final del partido no sólo cometió un penalti de los llamados “de libro” sino que obsequió al jugador del Getafe, Casquero, con dos patadas increíbles, y no contento con eso le arreó un puñetazo de regalo al argentino Albín (se volvió loco, fuera de sí ). Otro ejemplo, el tal Casquero, conocido por sus potentes disparos, con 2-2 en el marcador y su equipo jugándose el descenso de categoría, no se le ocurre otra cosa que tirar el penalti al estilo Panenka, esto es, amagando al portero para que se vaya al suelo y picar el balón suavemente por el medio de la portería. Claro, cuando uno toma una decisión de este tipo debe calibrar la calidad del que está en frente, y en este caso era Iker Casillas, que este sí que es bueno, coño, por fin un tío con la mollera en su sitio. Resultado, penalti fallado y el Madrid marca en el minuto 95 y gana un partido que 3 minutos antes debería estar perdiendo.
Mención especial en este artículo lo merece otro futbolista brasileño, Marcelo, jugador del equipo blanco de la capital, que en el citado partido del Getafe, una vez acabado el encuentro y para cachondearse de un contrario al que probablemente supera en 10 veces su sueldo, le hizo un gesto con la lengua fuera y tocándose los genitales, en una actuación que hubiese firmado perfectamente la mona “Chita” en cualquier película de “Tarzán”.
Hace unos días escuchaba a un conocido comentarista deportivo asegurando que uno de los problemas de los grandes clubes es que sus empleados más caros, los futbolistas, se pasan más tiempo en las tiendas de ropa y la peluquería, que en los entrenamientos. Y qué razón tenía…
Mientras escribo este artículo, un Barcelona liderado por Andrés Iniesta, la antítesis de todos estos figuritas (excepto Iker, claro), golea 4-0 al Sevilla en el Camp Nou sin darse importancia y sin protagonizar escenas del tipo que hemos comentado. Ya lo decía Belmonte, el gran maestro sevillano: “Hay gente para todo”.
Luis A. López
Su escenario de operaciones pasa desapercibido, aunque se sitúa en una rotonda de acceso/salida de la autovía A8, en la asturiana localidad de Villapedre. En apariencia, no es más que otro pequeño bar de carretera, pero, nada más entrar uno ya sabe que hay algo especial.
El rótulo en el bolsillo del polo que viste es toda una declaración de principios, si bien no es la única ya que, afirman los que lo conocen, tiene varios.
Aún así, resulta demoledor: “Luis el profesional”.
Basta con pedir una consumición para comprobar que la leyenda no es broma, que todo cuanto de él se diga es poco.
“Un café con hielo y una Coca Cola, por favor” y, antes de que uno pueda pestañear Luis el profesional empuña una botella del refresco que golpea, con precisión de cirujano, contra el borde de la barra (¿cuántos cuellos de botella se habrán cercenado contra la misma hasta alcanzar tal maestría?) antes de lanzarla en un triple salto mortal del que la recupera al bajar, ya sin la chapa, y escanciando la bebida más famosa del mundo en un vaso de sidra (que por cierto, aún ahora, no consigo recordar cómo o en qué momento llegó a la barra).
Antes de que pueda reponerme del espectáculo que acabo de resumir un vaso de hielo vuela bajo sobre la barra, deteniéndose en el lugar preciso en el que, sólo un parpadeo después, aparece un café solo con su cucharilla, su azucarillo, y sin haber derramado ni una sola gota.
Si no fuera porque voy acompañado, pensaría que estoy soñando, pero no, es tan cierto como que en el lugar hay una veintena de personas controladas y atendidas diligentemente, mientras Luis el profesional, con su electrizante ritmo, intuye un nuevo cliente que pide una cerveza (un quinto que ya comienza su viaje malabar hacia el vaso) y un pincho de pollo que, apenas pronunciado, y con una mano digna de Maradona, aparece, pulcramente sujeto con unas pinzas al uso, bajo la quijada del consumidor. No sé si el servilletero ya estaba allí, pero me asusta pensar que no.
No es jovencito, ni guapo ni atlético, pero Tom Cruise en el momento culmen de “Cocktail” es un pobre aficionado, comparado con Luis el profesional, probablemente el mejor swing de la hostelería mundial, con certeza el barman más eléctrico que pudo imaginar el mejor saloon del far west.
Pagamos con calderilla, mucha, para aligerar los bolsillos y antes de que terminemos de contar él ya sabe que la cantidad es exacta.
Al despedirnos, el ya tiene despachado a otro cliente.
Cuentan que, por las mañanas, la vitrina central de la barra está repleta de bocadillos que salen para dejar un hueco que apenas se enfría antes de volver a ser ocupado, y que quien entra se encuentra con un “Hay género, hay género” de bienvenida.
Dicen que, en otro polo, pone “Luis el rápido”, aunque casi no da tiempo a leerlo…
Manuel Miranda
No es que yo comparta necesariamente el título que he puesto, sino que me temo que es lo que pronto empezaremos a oír.
¿Se pueden hacer peor las cosas? Sí, se puede, y además tienen pinta de conseguirlo.
Me resulta tan interesante como curioso el mundo político.
Empezó como una reacción a la segunda legislatura de Aznar, de ingrato recuerdo para la mayoría de españoles como se demostró en las elecciones de 2004.
Continuó bendecido por la misma mayoría para, entre otras cosas, premiar su política humana y social y castigar a una oposición brutal y antidemocrática jamás vista en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
Logró sumar votos que hasta ese momento eran de nacionalistas de izquierdas pareciendo así que iba a garantizar mayor estabilidad política, a través de acuerdos y no de puñetazos en la mesa, algo muy español.
Y después de esto empezó a fastidiarla.
Como siempre pasa, perdió el contacto con la realidad.
Me pregunto si no tiene asesores… dicen que muchos pero deben estar en otro mundo paralelo.
Detalle de burradas varias escogidas al azar:
-“Creo que las cosas empezarán a mejorar…” ¿cómo que creo… mamón?
-Voy y saco las tropas de Kosovo sin dejar bien atados todos los términos con la OTAN y, de paso, la futura heredera Chacón ha muerto como tal… cartucho gastado.
-Lanzo a Pepiño y la, hasta ahora muy bien vista, vicepresi contra el PP en un momento en que la economía es el 90 por ciento de la preocupación ciudadana.
-Hago una ley nueva para proteger a las mujeres contra quienes quieren meterlas en la cárcel por abortar, y me ahorro explicarla… (por cierto, por no pasar por alto este tema, opino que el aborto es una práctica tan indeseable como horrorosa y que hay que poner todos los medios para que nadie se vea obligado a hacerlo. Educación sexual desde niños en todos los colegios, religiosos o no, condones a tutiplén, asesoramiento de planificación familiar obligatorio para adolescentes, píldora normal y del día después, ayudas económicas y de todo tipo para embarazadas sin recursos, etcétera. De todo con tal de evitar el máximo posible de estas tragedias. Aun así, la mujer que decida no llevar a cabo su embarazo y puesto que las mujeres no son vacas, que no terminen de ningún modo en la cárcel por abortar, como bien dice la nueva Ley. Como todos sabemos, con 3.000 euritos en casi cualquier hospital privado se puede hacer, el problema como siempre es para quien no tiene dichos euritos).
-El vicepresi económico hace chistitos sobre lo bien que estaría dejando el Gobierno en estos momentos tan bonitos…
-Dejo en Galicia que un partido minoritario destroce todo lo hecho por mi propio partido.
-Intento obtener apoyos catalanes a base de pasta, más pasta y ni siquiera me molesto en explicarlo…
-Monto un pollo con la corrupción política de la oposición que sólo cabrea a mis propios votantes porque a muchos de los que votan a la oposición les da lo mismo que les da igual un pelín de concesiones corruptas o cuatro trajes.
-Doy una imagen de más perdido que un pulpo en un garaje cada dos por tres.
-No muevo un dedo para mejorar, de cara a mi propio país, las relaciones internacionales.
-Mis ministros un día dicen una cosa y otro día la contraria… cojonudo en un momento en que el pueblo demanda seriedad y estabilidad.
Si es que, como decía antes, es difícil hacerlo peor.
Y mientras ¿que pasa con la oposición?
Pues que ha pasado en cuestión de días de estar destrozada, matándose unos a otros, poniéndose zancadillas, trampas y espionajes a liderar, de nuevo, el centro, todo el centro, el derecha y el izquierda.
ZP está consiguiendo lo que Felipe tardó casi el doble de años en conseguir.
Que cuando lleguen las elecciones las gane el PP con cualquier candidato, vamos, que dará lo mismo que sea Rajoy, que Cospedal, que Gallardón, la marquesa, Rita Barberá o Belén Esteban.
Todo lo que se está haciendo va a ocasionar que el PSOE, una vez más, pierda las elecciones por sí mismo.
¡¡¡Pero si hasta yo tenía ganas de votar a Feijoo en las elecciones gallegas!!!
¡¡¡Yo, que soy un socialista de IV Generación!!! (aunque no fiel en voto, me gusta variar, como con casi todo en la vida).
Y esto es malo, malísimo, para todos.
¿Por qué?
Pues porque si un partido gana no por méritos propios sino porque el otro se suicida políticamente jamás mejorará, jamás entonará un mea culpa, jamás saldrán ideas nuevas de la autocrítica, no avanzará y tendremos más de lo mismo que ya hemos tenido.
Cuando un partido gana porque suma más millones de votos que nunca se siente responsable y respetuoso para con todos, pero cuando gana con los mismos que ya tuvo antes no siente que necesite cambiar nada de lo que hizo, nada que mejorar, ni crecer o avanzar con altura de miras acorde con los tiempos vigentes.
Y así no avanzamos, ni unos ni otros.
¿Soy un desencantado? No, que va, no me desencanto tan fácilmente.
Lo que soy es un “harto” de ver burradas y gilipolleces políticas constantes.
La imagen de lo que se hace es fundamental, ya se sabe lo de la mujer del César (dicho machista, lo sé, pero no lo voy a cambiar ahora).
Doy por perdidas las elecciones de 2012.
No se puede gobernar como si las cosas no fueran conmigo o esperando a que pase la crisis.
Y esa es la imagen que estás dando.
Este Gobierno ha sido tan ladrillero como todos los demás, por tanto culpable y encima más culpable porque es, como dijo Obama para sí mismo, el responsable de solucionarlo.
Estás haciendo cosas buenas, claro que sí.
Javier Graña
Se cumplieron los deseos de la mayoría de españoles en el País Vasco, y lo más importante, de la mayoría de vascos.
El nacionalismo vasco no tiene más escaños que el no nacionalismo.
Creo que esta forma de describirlo es la correcta.
A gritos se pide que NO gobierne el partido más votado.
A gritos se dice que NO ha ganado las elecciones el PNV.
Y los mayores “gritos” vienen de parte del PP.
Bueno, me ahorro comentarios al respecto porque después de haberme dejado casi sordo durante años gritándome lo contrario pues ahora no sé qué decir, la verdad.
Hecho este chascarrillo político no se me escapa que de verdad la sociedad vasca ha pedido un cambio y que, además, falta hace porque las cosas allí son graves de verdad.
Yo, personalmente, siempre he creído que es mejor unir que separar o enfrentar y por tanto, en mis entendederas políticas, entra, como lo más lógico, un gobierno PSE-PNV, eso sí, con las carteras de Educación e Interior en manos del PSOE y sin el lehendakari que será recordado por su 0imposible ( por irrealizable) plan.
Ahora bien, como no parece que los tiros del sentido común vayan por aquí, planteémonos la segunda posibilidad.
Un gobierno del PSE.
Pero claro, sólo tiene 25 escaños, necesita otros 13. ¡Anda! ¡Justo los que tiene el PP!
Pues nada, que lo apoyen y listo.
Pero claro, que lo apoyen para ser investido lehendakari y que lo apoyen en lo sucesivo para poder gobernar. ¿O van a tener los pobres vascos un Gobierno que no gobierne?
Como parece que esta opción gusta más que sumar las voluntades políticas del 60 por ciento de los vascos, pues hala, a hacer lo que se pueda.
Vaya usted a saber también qué hará IU allí, como han hecho cosas tan imposiblemente rarísimas…
Pero entra en juego un segundo tema.
Una vez el PSE pase completamente del PNV éste a su vez pasará del PSOE en Madrid.
Repasemos.
Si el PNV pasa del PSOE, si también lo hace el BNG, CiU, con elecciones catalanas en 2010, ERC como casi siempre a lo suyo, CC cogobernando con el PP en Canarias para quitarle el Gobierno a la lista más votada del PSOE (uy, si ya había precedentes je, je, je).
Mal plan ¿no?
¿O es que acaso la jugada completa es, desde las filas del PP, “obligar” al PSOE a gobernar sin el PNV en Euskadi con la excusa de ser más patriota para luego, además, disfrutar desde el palco palomitas en mano de la ingobernabilidad de España y así justificar la petición de elecciones adelantadas (algo muy bananero por cierto)?
Uyyy, qué listos que son…
Reconozco que la jugada sería buena, como esas demostraciones carambolescas de habilidad que se hacen con piezas del dominó.
Y casi igual de espectacular sería.
Pero es que el momento no permite guarrerías políticas de esa índole.
Nadie en su sano juicio puede pretender que ZP se suicide por la patria estilo Santiago contra los moros (ya sé que no se suicidó, pero lo intentó como todo el que va a la guerra).
Queda otra opción.
Si tenemos en cuenta las previsiones económicas que hablan de 4 o 5 millones de parados (nada que ver con la crisis europea, esto es sólo cosa nuestra y de la pésima gestión de los gobiernos de los últimos diez años por lo menos, gobiernos ladrilleros) no podemos permitirnos un Gobierno que no pueda gobernar o que los Presupuestos Generales para un año tan, tan, tan difícil como será el 2010 no salgan adelante porque ningún partido apoya al que gobierna.
Entonces seamos todos Santiagos de España.
Que el PP haga oposición constructiva por primera vez en su vida y ofrezca al Gobierno un gran pacto de estabilidad durante dos años. Aún les quedaría otro para insultarse a gusto antes de las elecciones generales siguientes.
Si esto sucediera el PP tendría miedo a no disfrutar del hundimiento del partido del Gobierno sin apoyos, pero esto significaría que si se hunde lo hará arrastrado por el país y sus muchimillones de parados, lo cual es cuando menos triste, muy triste.
Por su lado, si el PSOE acepta tendría que reconocer que la oposición ya no es la bestia franquista de siempre, sino un partido patriótico que ha echado una mano cuando se le ha necesitado.
Y lo más interesante, como esto sería nuevo ninguno de los dos sabría qué repercusión electoral tendría en 2012 para ellos.
Lo que yo sí sé es que sería magnífico para los españoles que ambos grandes partidos se apoyaran durante un par de años, los más difíciles, que los presupuestos salieran adelante y que se diera la imagen nacional e internacional de que aquí se gobierna en serio y todos arrimando el hombro.
¿Lo harán?
¿Hacemos una porra?
Javier Graña
Asistimos en los últimos tiempos a un bombardeo tan grande de información que no somos capaces a digerir y es tal la desmemoria de la que hacemos gala que se atreven a tratarnos como imbéciles sin ningún pudor, porque si, hipotéticamente, alguien se da cuenta, con las próximas noticias matutinas se olvida para siempre.
¿Te acuerdas de la Constitución europea? Si no eres uno de los tres millones y medio de parados, ¿te acuerdas de que el derecho al trabajo está en la Constitución? ¿Y del Prestige? ¿Y de que en este país gobernaba el que ganaba unas elecciones?
¿Quién se acuerda ya de la antigua Yugoslavia, del “no a la guerra”, de la tragedia humanitaria del Congo, de la autodeterminación del Sahara, de la valla de la vergüenza en Ceuta y Melilla? ¿Quién de las hambrunas de Africa, de las pateras, de la masacre de Gaza?
La indiferencia ante el dolor del prójimo, qué fácil es cerrar los ojos, mirar para otro lado. Lo más interesante del telediario es el tiempo al final y la publicidad en el medio. Para qué vamos a enfrentarnos a los poderosos, si estamos tan cómodamente instalados a esta parte de la valla, donde nos venden con el pan las razones peregrinas que justifican genocidios, las gafas oscuras para no ver en qué nos estamos convirtiendo.
Y así resulta tan fácil convertir los ERE’s en vacaciones pagadas, generosidad de las empresas para que sus empleados recuperen tiempo libre. Tan amables porque saben que tú nunca vas a decir nada.
Y total ¿para qué complicarse? Si al final vamos a morir de una indigestión de comida basura en un McDonald, de un accidente de trabajo o enfermedad no profesional (por supuesto) , asfixiados por la última regasificadora autonómica o porque se nos caiga encima una línea de alta tensión o un molino de viento productor de electricidad vocacional.
Qué suerte la de Caperucita, que casi se la zampa un lobo…
Rosa Carbajal
He tenido muchas dudas a la hora de escribir este artículo y también algo de miedo por el simple hecho de haber dudado. ¿A qué punto hemos llegado para que haya que pensarse si voy a decir lo que voy a decir?
No existe límite para la capacidad de sufrimiento humano, pero compruebo con terror que todavía no existe límite para la capacidad de crear dolor y destrucción.
El ser humano sencillamente no tiene límites en estas dos direcciones.
Empezaré por un silogismo sencillito y que posiblemente genere común acuerdo (aunque ya no me sorprendería que tampoco lo hubiera ni siquiera en esto) para luego ir desarrollando el argumento de una manera escalonada.
1) Silogismo de consenso:
No se puede matar niños
No sé, esto creo que es básico. Si no se está de acuerdo en esto apago mi ordenador y me pongo a ver la tele.
Un vez sentada esta premisa algunos podrían meditar sobre cuál es la edad límite para empezar a matar.
Los muy bestias dirán que a partir de los 13 años ya no es tan horrible la muerte de un niño, los salvajes pueden alargar la tregua hasta los 15 y quizá las mulas pardas aventuren que a partir de los 18 ya es una buena edad para ejecutar a alguien.
Estos mismos serán los que traten de poner intervalos de nacimiento para determinar la edad a la que empieza a nacer un niño.
Los salvajes podrán afirmar que antes de los 9 meses se puede matar al niño, los bestias afinarán hasta los 3 o 4 meses, y sólo las mulas pardas se atreverán a afirmar que mientras no tenga ojos, aunque el tenue latido de su corazoncito lo proclame, ese ser no es un niño.
Veis, la premisa con la que comencé no es tan fácil de sostener, ¡qué fuerte!
No se puede matar niños
Pero algunos me dirán: “Bueno, si el niño está en una casa desde la que se lanzan cohetes se le puede matar en legítima defensa, ya que técnicamente el responsable de su muerte es el terrorista que lanza cohetes y no el ejército convencional que lanza un misil teledirigido para neutralizarlo.”
Pues yo le diría a ése que aunque fuera para proteger a tus propios hijos no se puede, no se debe matar a ningún niño. Seguro que hay otros medios para evitar la muerte de ese niño y neutralizar al cabrón que lanza cohetes, y esa solución a lo mejor cuesta la vida de 100 valientes soldados, 100 soldados que habrán dado su vida por defender a los suyos y también por intentar evitar la muerte de un niño (todos los niños son del mismo bando).
Pero ya no quedan soldados así, ya no quedan héroes de verdad.
Otros dirán que si el niño, antes de cumplir los 9 meses, presenta malformaciones o deficiencias genéticas también se le puede matar y te presentan un lote de “razones humanitarias” para justificarlo. Pero yo les insisto:
No se puede matar niños ¡coño! No puede haber pretextos para justificar el sufrimiento de un niño ni mucho menos lo puede haber para matarlo.
¿Y si el niño vive en una ciudad cuyos habitantes no quieren rendirse, pero para evitar que mueran nuestros soldados tratando de convencerlos por las bravas les arrojamos una bomba atómica?
No, joder, creo que es mejor alcanzar un mal acuerdo que provocar la muerte de un sólo niño.
¿Y si el niño es de otra raza?
¿Y si el niño es hijo de un asesino de niños?
¿Y si el niño ha matado a otros niños?
¿Y si..?
¡Basta!, se trataba de una premisa fundamental, una premisa que siempre se trató de respetar, por lo menos hasta la II Guerra Mundial, donde todo valía con tal de doblegar al enemigo hacia una rendición incondicional, ¡largo paso atrás en la marcha evolutiva del hombre!
Pero ni con ésas debe ser permitido. No se puede matar niños.
Creo que el propio Jesucristo me habría dado la razón. Pero ya ni siquiera la figura de Jesucristo es capaz de concitar ninguna postura consensuada: un hombre manso y sencillo que se deja matar sin oponer ninguna resistencia ¡y todavía hay gente que lo odia!
Sin lugar a dudas vivimos en una sociedad enferma donde esta premisa, lejos de acatarse, es violada sistemáticamente ¡y todavía debemos soportar debates sobre si sí o si no! Y otros dicen que no se quieren inclinar a favor de unos u otros, que si es muy complicado, que si…
No, coño, no, no, no, no es complicado, en realidad es muy sencillito, no me cansaré de repetirlo: No se puede matar niños.
Tengo la impresión de que vivimos en un mundo industrial y globalizado en el que cada vez nos alejamos más del antiguo sentido natural de protección de la infancia.
Del “Dejen salir a las mujeres y los niños primero” hemos pasado al “no es culpa mía si había mujeres y niños dentro.”
Del “si hay que elegir entre la vida de la madre y la del niño, es conveniente salvar a la madre” al “si el niño va a estorbar, al ginecólogo y punto”.
Por eso creo que es menester volver a levantar barreras universales de protección de la infancia, porque veo que a este ritmo de “progreso” a la “humanidad” cada vez le interesa más que nazcan menos niños y le importa menos que mueran más. Es mi impresión.
Manuel V. Nieto
Yo no sé si can o no can pero habrá que intentarlo.
El ser humano, desde mi humilde punto de vista, tiene la mala costumbre de asumir las cosas como son y como si no pudieran ser de otro modo.
Esto es bueno para algunas circunstancias de la vida, las inevitables y que hay que superar para seguir adelante, pero no tiene por qué aplicarse de continuo.
Vaya por delante, una vez más, que no tengo ni idea de economía pero es evidente que los que dicen que sí tampoco la han tenido.
Así que con la legitimidad que me da el fracaso global de los más listos diré lo que me dé la gana.
El mundo, el sistema y bla y bla y bla se ha hundido, nos dicen.
Me pregunto si tiene que ser así.
Los antiguos griegos pensaban que su mundo era el que era y así debía de ser porque no había otra opción, lo mismo los antiguos romanos, los europeos de la época feudal, luego de la Europa absolutista y ahora de las democracias occidentales.
Y todas las anteriores cambiaron. ¿Por qué ésta no?
Me pregunto cómo ha llegado la humanidad a dar por bueno que sólo el 10 por ciento de sus habitantes viva bien.
Que en nuestras mismas calles puedan dormir pobres al frío.
Que millones de niños no sean atendidos en los hospitales de según qué países por no tener seguro médico.
En resumen, que si uno no tiene lo básico para vivir, pues que se joda por no haberse puesto las pilas o mala suerte, de todos modos yo me voy a comprar un “Versace” y que les den.
Y ésta es nuestra filosofía de vida.
No se aleja mucho de la Sudáfrica del “apartheid” donde los blancos eran ricos y los negros pobres, sólo que aquí no están unos apart-ados de otros por razones de raza (a veces sí) sino por razones de clase.
Nos gusta creer que todos tienen las mismas oportunidades, que los que luchan llegan arriba, triunfan y mandan.
Je, je, je, je, esto sería muy bonito si fuese verdad pero como ya ocurrió en el ocaso de todas las anteriores civilizaciones, si bien fueron creadas por hombres y mujeres luchadores, hechos a sí mismos, cuando los descendientes de éstos nacen triunfadores por simple razón de cuna las cosas se van a la mierda al cabo de unas cuantas generaciones de poderosos de nacimiento.
Pasa en la empresas y pasa en la sociedad en general.
No nacemos con las mismas oportunidades, ni de coña.
No tiene las mismas el hijo de una familia rica que el de una media, ni que el de una pobre, y nunca las tendrá.
¿Por qué asumimos todo esto?
El mundo es injusto, brutal, despiadado.
Justificamos despidos por razones que ni entendemos. Es la economía, decimos. Anda qué bien, y ya nos vale.
Hace un año había dos millones de parados y los empresarios decían que en España no había paro y que quien no trabajaba era porque no le daba la gana. Ahora hay un millón más y sumamos tres. ¿Pero no decían que con dos millones no había? ¿Entonces ahora no hay sólo uno?
Da igual, sea uno o medio o un cuarto es gente que sufre y cuyas vidas, literalmente, se desmoronan.
No tienen trabajo= no pueden vivir.
Quizá podrían establecerse por su cuenta, buscarse la vida (pensarían muchos, ahora no lo piensan porque gobierna la izquierda y conviene echarle los parados a la cabeza, pero si gobernara la derecha liberal sí pensarían que los desempleados debían ser más luchadores por sí mismos, dado el perfecto marco vigente de oportunidades de mercado) y sí, seguramente es una buena idea, pero no sabemos nada de sus vidas, no sabemos qué educación han recibido, que posibilidades les generan sus mentes en función de todas las circunstancias que han rodeado sus vidas.
¿No habría que cuidar sobre todo esta parte?
¿La educación integral, cultural, social, psicológica y legal desde niños?
Nunca habrá igualdad por muchas leyes que se hagan si desde niños no se nos hace sentir que las posibilidades de nuestra sociedad son iguales para todos.
Padre y madre es cualquiera, como los perros, cuestión de reproducirse.
Ejercer es otro cantar y para eso no se pasa examen de aptitud.
Sin embargo, en nuestro bonito mundo las únicas protestas reales sobre la educación son las religiosas y morales, muy útiles sí, utilísimas.
Yo creo que sí se puede cambiar el modelo, es más, que da igual lo que yo crea porque se cambiará.
Por mucho que las clases dirigentes político-económicas se alejen del resto viviendo en urbanizaciones aparte, enviando a sus hijos a estudiar a colegios y universidades de yupi aparte, veraneando en lugares pijos aparte, aun con todo esto (que ya hicieron las clases dominantes en las civilizaciones que nos preceden) cambiaremos como siempre se ha cambiado.
Pongámonos unos principios a seguir:
-Que haya congéneres humanos tirados por las calles no es inevitable y es inmoral.
-Que haya diferencias en la atención sanitaria no es inevitable y es inmoral.
-Que los más inmensamente ricos no sepan qué hacer con su dinero mientras cada minuto mueren de hambre niños en un mundo de gordos no es inevitable y es inmoral.
-Que se hagan guerras para prevenir en las que mueren decenas o cientos de miles de niños no es inevitable y es inmoral.
-Que haya tantas diferencias en el acceso a la buena educación no es inevitable y es inmoral.
-Que el dinero llegue a diferenciar tanto a las personas que parezcan especies distintas no es inevitable y es inmoral.
-Que las grandes cuentas de las empresas justifiquen despidos que se compensan con reducir un gasto bobo como un coche de empresa o un par de viajecitos pijos no es inevitable y es inmoral.
-Que el derecho al trabajo y por tanto a la básica subsistencia deje de considerarse como tal derecho no es inevitable y es inmoral.
-Que no nos afecte la infelicidad de otros miembros de nuestra especie no es inevitable y es inmoral.
-Que nos sea indiferente el sufrimiento de otros no es inevitable y es inmoral.
-Que otro ser humano por cómo piense, cómo vista o cómo viva nos pueda parecer inferior a nosotros no es inevitable y es inmoral.
-Pensar que las naciones son fronteras y banderas y no personas no es inevitable y es inmoral.
Nada más, dejo estas ideas que me bullen en la cabeza y me voy a otra cosa.
Saludos.
Javier Graña
Llamarse J. no sé si tiene alguna importancia pero me gustaba poner este título.
A lo que voy.
Quiero escribir unas palabras sobre algunas personas, sobre algún tipo de personas a las que llamaré J.
Esas personas que uno llega por la mañana a la oficina y te saludan siempre, y digo siempre, todos y cada uno de los días con una sonrisa.
Esas personas que sin conocerte se te acercan un día que estás liado, como siempre en el trabajo, y te dicen “hola” y tú te giras con cara de perro mientras tu cerebro está ocupado en un mail importantísimo para tu vida, como todos por supuesto, y respondes “ hola”.
Pero resulta que cuando liberas mínimamente tu cerebro de la gilipollez (desde el punto de vista vital) que estabas haciendo, te das cuenta de que detrás de aquél “hola” hay una sonrisa, noble, agradable y hasta cariñosa, y eso sin conocerte.
Y claro, uno piensa que o bien esa persona es gilipollas, o bien te sonríe porque no tiene donde caerse muerto, o bien porque aún no te conoce, porque cuando te conozca, otro gallo cantará.
Pero resulta que esa sonrisa no se borrará nunca de su boca para contigo en los años venideros.
Y esto se contagia.
Como la vida a veces se porta bien tienes la suerte de que algunas de estas personas se dejen conocer y entonces te enteras de sus historias, de sus cosas, de sus vidas y alucinas.
Pero no necesariamente alucinas -a veces sí- por lo que cuentan sino por cómo lo cuentan.
La sonrisa no solo está en su boca, ni en su cerebro, que también, sino que te das cuenta de que la sonrisa está en su corazón.
Y lo más cojonudo del tema es que va y te la quiere regalar.
Quiere que tú también la tengas.
No son de esa gente que solo es feliz por comparación con la desgracia o menor felicidad de otros. ¡¡¡Qué va!!!
Son felices desde dentro, desde sus vísceras hacia fuera y quieren que tú también lo seas.
Fabrican felicidad y lo hacen por decisión propia, porque es su modo de afrontar la vida.
Por supuesto a muchos les parece que eso no puede ser, que algo tendrá que irles mal, que algún defecto visible e imperdonable tienen que tener y entonces se organiza la caza del defecto.
Es tan poderoso el sentimiento de envidia en el ser humano que ante tanta alegría uno sospecha, o quiere sospechar, incluso desde el más puro cariño sospecha, pero sólo un tiempo… al final el enorme deseo de aceptar lo que te ofrecen vence.
Cuánto mejor sería dedicar desde el principio las energías a copiar, a comer, a beber de ese optimismo que, vaya usted a saber por qué, esta gente te quiere regalar sin más.
Con ellos nunca sabes si todos los rodean o ellos se rodean de todos.
Son buenos y ésta es una cualidad ya muy difícil de calibrar en este mundo en que vivimos.
Ahora mismo algunos de los que me leéis estoy seguro que pensaréis “no será tan bueno”.
¿Veis? Otra vez un pensamiento negativo.
¿Y qué más da?
¿Y si en vez de dudar nos aprovechamos de ello?
Ya he dicho antes que estas personas quieren regalar su felicidad, su optimismo por extraño que nos parezca tan altruista comportamiento.
Es de necios verlo y no aceptar.
Quién en su sano juicio no querría aceptar felicidad, sin nada a cambio, sin pros ni contras, sin asumir deudas por ello.
Es impresionante ver cómo ante situaciones difíciles las afrontan como pueden, como todos, como saben, como todo el mundo pero con una diferencia, siempre teniendo la mirada puesta en el buen final que confían obtener.
Y se les lee en sus ojos esa mirada limpia con la que ven la solución.
Quieren la solución, como todo el mundo también, pero además la ven al final del túnel, la ven. Y como ellos la ven, su familia también la ve, sus hijos también la ven y tú también la ves.
Puede que todas las personas tengamos alguna misión en este mundo, la mayoría seguramente pasemos por él sin pena ni gloria, pero otros dejarán huella.
Y por suerte, éstos dejan huella estando vivos, desde ya, desde el primer momento.
Desde que te dicen un primer “hola” el día que te conocen sin saber el tanto por cierto de memez que tienes en tu cuerpo, ellos se arriesgan, porque son así.
Y pensar que hubo un primer día, que antes no había conocido a nadie así, no me merecería la pena acordarme de ese antes si no fuera por recordar esa primera vez que su sonrisa dio oxígeno a mi vida para cambiarla a mejor.
Javier Graña
-¿Aló?
-Hola Max, soy yo.
-Dime 99, ¿qué pasó?
-Max, has de venir urgente a Control, hay una importante misión internacional esperándote…
-Llego en tres minutos exactos, 99, no tendrás tiempo de colgar el auricular…
Dos horas y media, tres accidentes de tráfico, dos intentos de homicidio y un resbalón traicionero después…
-Demonios, Maxwell, cinco minutos más y esta crisis se resolvía sola. ¿Dónde diablos estaba?
-Verá, jefe, los jueves el tráfico está fatal…
-Bien, vamos al grano. Nos han pedido colaboración desde un gobierno de un país aliado para resolver un caso de espionaje entre mandatarios de una administración local.
-¿Haremos contraespionaje, jefe?
-Contra contraespionaje, más bien…
-Diablos, suena rebuscado…y ¿a quién hemos de contra contraespiar? Dios santo, no sé si seré capaz de repertirlo muchas veces sin abrasarme la mandíbula…
-Aquí tengo una foto familiar de los implicados, y un dossier con los datos de cada uno. ¿Quiere revisarlo?
-¿Quién es el tipo de gafas que se parece al pelota de los Simpson?
-Un tal Gallardón, es el alcalde de la zona de conflicto.
-¿Don quién?
-Gallardón, Gallardón.
-Vaya, qué ínfulas se da el tipo…
-No sea estúpido, 86, es su apellido. La rubia es su rival política, aunque militan en el mismo partido, y es nuestra principal sospechosa, parece que está detrás de todo el embrollo. Se llama Esperanza.
-Vaya con la dama… Por cierto, dicen que la Esperanza es la última que pierde o algo así, ¿no?
-Dígaselo a Rajoy…
-¿Quién es ése?
-El del centro de la foto, con barbita y cara de espabilado.
-¡Santo Dios! ¡Qué horror! ¿Quién es el bajito? ¿Cómo la lleva tan larga?
-Es el anterior líder del partido, ahora profesor de la Universidad de Georgetown, directamente enchufado por Bush. Se ve que está de moda llevar la melena larga…
-Me refería a la pasmina, jefe, ¡la arrastra por el suelo! No me inspira confianza, parece un agente de KAOS…
-Se equivoca, es presidente de la FAES…
-¿Qué clase de secta es esa, señor?
-No tenemos muchos datos, pero fundamentalmente se dedican a dar la lata y vender libros con las memorias de tipo este…
-¿Y el mutante?
-Presidente fundador del partido, fue alto cargo de un gobierno dictatorial anterior y demócrata de toda la vida. ¿Recuerda el incidente de la bomba nuclear que se nos perdió en el Mediterráneo?
-Algo estudié en la academia, sí, no llegó a estallar, ¿correcto?
-Esa es la versión oficial, y este señor, para demostrarlo, se bañó en una playa de la zona (aunque yo creo que fue un montaje como el de Armstrong en la luna…).
-Demonios, jefe, ¿y esto es consecuencia de la radiación?
-Más bien del cuarteado de la partida de nacimiento…
-¿Quiénes son los otros dos?
-Ya no pintan nada, es una foto antigua, el moreno vive de una multinacional que le paga un dineral.
-¿Y el otro? ¿De qué se ríe?
-No lo sé, tal vez sea una parálisis facial.
-Bien jefe, ¿cuál es el plan?
-Se desplazará a Madrid, 99 le ha preparado el viaje y todo lo necesario. Una vez allí establecerá contacto con la portavoz del partido que le dará las instrucciones oportunas.
-¿Cómo la reconoceré?
-Fácil, compre cualquier revista, es la que sale en todas como Marylin, pero un metro más chica… Debe desarticular la red de espionaje y contraespionaje, identificar a los responsables e implicados y elaborar un informe que entregará a la portavoz (la chiquita), quien se lo dará a su vez al líder (el de la barbita) para que pueda eliminar a su rival (la rubia) y acallar las críticas del ex líder (el pasminas) y potenciar la carrera de su probable sucesor (el tío de los Simpson).
-Ok, jefe, le llamaré cuando llegue y ya me dirá qué he de hacer.
Cinco horas más tarde, en el aeropuerto JFK…
-¿Aló? ¿99?
-Sí Max, dime, ¿ya estás en el aeropuerto? ¿Recogiste los pasajes?
-Sí 99, todo correcto, estoy embarcado, tomando un refresco mientras empezamos a rodar por la pista de despegue. Por cierto, aunque no entiendo ni torta de español, las azafatas de Air Liberia son encantadoras…
-Pero Max, los billetes eran para Iberia…
-Entonces, dudo que llegue a Madrid a tiempo, 99.
-No te inquietes Max, con los otros tampoco lo conseguirías…
Manuel Miranda
Si algo aborrecía de su trabajo eran aquellas interminables reuniones anuales. Horas y horas de de aburridas y agotadoras ponencias siempre iguales: somos los mejores, hemos machacado a los competidores, seguimos siendo los líderes, hay que mantener el ritmo, podemos hacerlo aún mejor, bla, bla, bla…
Sin embargo, seguía acudiendo a ellas, aunque a regañadientes, por ver a su amigo Pellizotti, argentino de indudable y oscura ascendencia italiana (“ya sabés, loco, el abuelo dejó Calabria por prescripción facultativa: le iba a resultar nefasto para la salud quedarse” le recordaba cada año). Era buen tipo Pellizotti, algo exagerado, pero noble.
Por eso en más de una ocasión le confesó lo que, realmente le apetecía hacer en aquellas reuniones:
-Pibe, ¿tú viste “El castañazo”? Esa película de Paul Newman de un equipo de hockey sobre hielo…
-Y… me suena, sí.
-¿Recuerdas el final? Hay una superpelea sobre el hielo durante una partida y uno de los jugadores, creo que el propio Newman, no recuerdo bien, empieza a patinar y a despelotarse poco a poco mientras el público ruge y los demás se matan a palos en la pista…
-Sí, recuerdo, una locura, ché, ¿por qué?
-Es que, a veces pienso que algún día, en uno de estos saraos, subiré al estrado y empezaré a danzar y despelotarme como en la película, para que vean cuánto comparto todo que nos cuentan…
-Loco, qué decís, si algún día lo haces serás mi héroe personal, ¿viste?
-Pues anda, que no será por ganas…
-Vos tenés que hacer como yo, buscar buena postura en la butaca, para que la lengua no se vaya atrás y no salga el jabalí que llevamos dentro, y pegarte una buena sobadita para, a la noche, estar fresco en la disco…
-Sí, tal vez tengas razón…
-Dale nomás, ya empiezan, yo me desconecto, despertame para la pausa del café, si hay.
-Tendrás morro, pibe
-Pedigrí lo llamo yo…
La conferencia empezó y siguió la línea habitual, resultados, beneficios, objetivos…
A los 20 minutos empezó a tener serios problemas, no ya para escuchar, sino para que no se le cayera la cabeza, así que, siguiendo el consejo del bueno de Pellizotti (que a esas alturas dormía como un bebé), se acomodó en la butaca, colocó bien la cabeza y empezó a abandonarse al sopor hasta que se durmió.
Soñó que, en mitad del discurso del presidente, y ante el estupor general, se levantaba de su asiento canturreando (un tango, seguro que influencia de Pellizotti, cantarín como pocos) y comenzaba a danzar, escaleras abajo, hacia el escenario en el que la mesa presidencial no daba crédito a lo que veía.
Le arrebataba el micrófono al presidente y, sin perder el paso ni el ritmo del tango, comenzaba a bailar, de un lado al otro del estrado desprendiéndose en cada giro, en cada paso, de una prenda, primero la americana, luego la corbata, que voló cual serpentina, el cinturón… Poco a poco la multitud, enfervorecida, lo jaleaba sumándose a la música y el despelote, mientras los mayores de la casa rozaban el infarto y la diarrea, y las pobres azafatas se dividían, unas llevando descongestionantes vasos de agua, otras, persiguiéndolo por el escenario, recogiendo la ropa, cada vez más interior, tratando de convencerlo de que se vistiera, o al menos cubriera sus vergüenzas, así hasta que los antidisturbios se sumaron a la fiesta y al tercer mamporro secaron su frenesí.
Tan real fue el golpe que se despertó sobresaltado, “hostias, me dormí, jodido Pellizotti, qué dolor de cabeza tengo” pensó y al incorporarse descubrió, de pronto, que no estaba en la sala de conferencias, sino en una cama extraña, en una habitación desconocida, rodeado de aparatos con lucecitas y una tablilla a los pies, la cabeza, dolorida y vendada, doloridos también brazos y piernas. “¿Qué coño pasa aquí?” se dijo desconcertado.
Al lado de la cama había una pequeña mesita con un ramo de flores, una carpeta y un sobre.
Al abrirlo, reconoció de inmediato la letra de Pellizotti:
“Loco, lo hiciste, sí, vos solito, fue demencialmente fantástico, bárbaro, lugar preferente en prensa y noticiosos… ¡La rehostia bañada en purpurina!
En el sobre está la documentación con el cese, me dicen tu abogado y el del sindicato que firmes y no menees más –qué cachondos, ¿viste?
PD: Loco, definitivamente, sos mi héroe personal, forever, loco, forever.”
El "pibe" Pellizotti.
Manuel Miranda
Dice el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española:
-Exotismo: 1. m. Cualidad de exótico.
2. m. Tendencia a asimilar formas y estilos artísticos de un país o cultura distintos de los propios.
Como esto, por sí solo, no me lo aclara del todo, prosigo la consulta y encuentro:
-Exótico: (Del lat. exotĭcus, y este del gr. ἐξωτικός).
1. adj. Extranjero, peregrino, especialmente si procede de país lejano.
2. adj. Extraño, chocante, extravagante.
3. f. Méx. Bailarina de cabaré.
Nada, que sigo si entenderlo, no acabo de cogerlo, debo estar perdiendo reflejos, sentido del humor o neuronas (esto último, seguro).
Pues tengo que entenderlo, como sea, insisto en la búsqueda…
-Histórico: (Del lat. historĭcus).
1. adj. Perteneciente o relativo a la historia.
2. adj. Averiguado, comprobado, cierto, por contraposición a fabuloso o legendario.
3. adj. Digno, por la trascendencia que se le atribuye, de figurar en la historia.
4. adj. Dicho de una obra literaria, normalmente narrativa o dramática: Cuyo argumento alude a sucesos y personajes recordados por la historia y sometidos a fabulación o recreación artísticas.
5. adj. Se dice de la persona que ha tenido existencia real o del hecho que verdaderamente ha sucedido.
6. m. ant. Persona que escribía historia.
Vale, el punto 3 me aclara algo, porque es cierto que el hecho tiene relevancia histórica, es la primera vez que una persona de raza negra gobernará en un país como los Estados Unidos, que tradicionalmente no han llevado del todo bien eso del “todos somos iguales”.
Pero, de veras, que no termino de entender por qué el innombrable califica a Barack Obama como “exotismo histórico”…
A ver, busco más:
-Idiota: (Del lat. idiōta, y este del gr. ἰδιώτης).
1. adj. Que padece de idiocia. U. t. c. s.
2. adj. Engreído sin fundamento para ello. U. t. c. s.
3. adj. coloq. Tonto, corto de entendimiento.
4. adj. desus. Que carece de toda instrucción.
-Mentecato: (De mentecapto).
1. adj. Tonto, fatuo, falto de juicio, privado de razón. U. t. c. s.
2. adj. De escaso juicio o entendimiento. U. t. c. s.
-Rompehuevos: 1. adj. coloq. vulg. Arg. y Ur. Dicho de una persona: Que molesta y fastidia. U. t. c. s.
Bien, ahora lo entiendo, no es lo que se dice ni de quien se dice, si no el que lo dice.
¿Cómo pudo gobernar aquí?
-Lamentable: (Del lat. lamentabĭlis).
1. adj. Que merece ser lamentado o es digno de llorarse.
2. adj. Dicho del estado o del aspecto de una persona o de una cosa: Estropeado, maltrecho.
3. adj. p. us. Que infunde tristeza y horror.
Vale, aclarado.
Salud y República
Manuel Miranda
Hay muchas cosas que pueden ocurrir en un segundo. Sin embargo, en ese segundo adicional, ese segundo de más que, dicen los científicos, duró 2008, no parece que haya pasado nada especial. Y desde luego, si ha ocurrido, nadie ha dicho nada.
En un segundo nacen cientos, tal vez miles de personas en el mundo. Por desgracia, en el mismo intervalo, mueren miles, muchas más, por miles también de causas: accidentes, enfermedades, hambre (esa enfermedad crónica de la humanidad), guerras…
En un segundo caen millones de gotas de lluvia, millones de copos de nieve, miles de estrellas fugaces como los deseos que las acompañan.
En el mismo tiempo, caen cientos de bombas en diferentes partes del mundo, hoy más, si cabe, gracias a las nuevas iniciativas del Gobierno israelí y su política de exterminio sistemático del pueblo palestino. Un segundo para la desproporción, 6 civiles israelíes muertos, 650 palestinos… Tristemente, no dejan un segundo para la paz.
Decía un columnista en un diario que si Palestina tuviera petróleo otro gallo cantaría, ya que la comunidad internacional sí que actuaría contra Israel de forma más enérgica.
Discrepo. Si Palestina tuviera petróleo la comunidad internacional, o los Esta Unidos, que viene a ser lo mismo, darían herramientas a Israel para que se lo apropiara y lo distribuyera a buen precio.
Si no, ¿cómo se explica este vergonzante silencio, estas reprobaciones en la intimidad y con la boquita casi cerrada, no sea que se enfaden?
Ya lo dijo el gendarme norteamericano, “Israel tiene derecho a defenderse”. O sea, mata a tu vecino, por si acaso, para que no pueda hacerte nada en el futuro. Mátalo por tu seguridad, aunque hayas ocupado su casa, su tierra. Puedes hacerlo porque eres el pueblo elegido. Anda, que Dios también tiene cada día…
Nada ha cambiado en ese segundo de más, ya que hasta la gran esperanza negra, la del cambio, la del “Yes, we can”, ha callado y mirado a otra parte. “Sólo puede haber un presidente de cada vez”, dijo a la prensa su portavoz, y así, casi dos mil años después, Pilatos apareció de nuevo lavándose las manos, o cerrando el micrófono, que para algo está la tecnología.
Tecnología que no consigue acabar con ese segundo de más, con tantos segundos de más que tiene la vida, segundos de basura, de miseria… aunque sí consiga contarlos.
Un segundo de más… de lo mismo.
Manuel Miranda
Ahí te quedas majo.
2008, un año como todos.
Es decir, a algunos les ha ido muy bien, a otros no tan bien, lo mismo que todos los años, va en función de las suertes o desgracias que cada uno haya tenido en su persona, familia y amigos.
En mi caso ha sido malo, muy malo, pero no vamos a detenernos ahí porque, como bien me han explicado en un curso de control de las emociones, acertada y oportunísimamente impartido por mi empresa, la realidad no depende de mi actitud.
O sea, que me lo tome como me lo tome, las cosas que me pasan ya han pasado igualmente así que tengo dos opciones, tirar p’alante o estancarme en mi ensimismamiento.
No siempre se pueden superar los malos momentos rápido, pero desde luego es muy recomendable ya que, simplemente, no queda otra.
Pero también ha habido cosas buenas, muy buenas.
Dos amigos muy importantes para mí han tenido hijos, dos preciosos bebés, niño y niña.
Espero que podamos dejarles un mundo mejor, aunque lo dudo mucho, pero en cualquier caso son lo más importante que puede haber y sin duda ayudan y mucho a mirar al futuro, seguramente por eso se tienen.
Dejamos atrás un año donde creíamos que España era una gran potencia, eso nos decían, y ahora no sabemos qué es.
Parece que lo mismo, pero con más gente en paro.
Más parados, más tristeza, más familias desestructuradas, más niños que serán futuros adultos con traumas de infancia, mu bonito to.
Atrás quedan los atentados de ETA, cómo no, un año más, ahí , a lo suyo, en su propia realidad, qué le vamos a hacer, a parte de meterlos en el trullo, poco más.
Atrás queda un año donde la Iglesia católica (recuerden, no es la única en el mundo ni mucho menos, se puede cambiar a otra igual que de operadora) carga una vez más contra gays, lesbianas y transexuales diciendo que pervierten el orden natural… ni que uno se hiciera maricón o bollera “asín, de repente” y por capricho, claro, como mola tanto el rechazo social, luchar por los derechos que otros ya tienen regalados o escapar de la muerte en depende qué país por este motivo…
Por no hablar de los pobres trans, que nacen con un cuerpo y la cabeza sexual del opuesto, no se lo deseo a nadie, bueno sí, al Papa, ojalá mañana se levante con tetas, si no tiene aún, y un coñ… enorme, a ver qué opina entonces.
Dios hace cosas que no podemos explicarnos, entre otras muchas, éstas.
Yo desde luego no pretendo saber y entender todo lo que Dios hace, no soy tan pretencioso y mientras no se haga daño a nadie, bien hecho está (párrafo para creyentes).
Pero algunas cosas mejoran a este respecto, ya hay 5 o 6 países que permiten la adopción a parejas gays, eso sí, de niños con enfermedades o problemas físicos, debe de ser que para padres de niños estropeados sí valemos y para los otros no, curioso cuando menos…
También nos deja este año unos preciosos procesos de EREs rapidísimos en las empresas, algunas de ellas que no los necesitan en absoluto, para hacer frente a una crisis que yo personalmente aún no acabo de entender.
Y no la acabo de entender sobre todo porque me la quieren explicar los que son de la misma cuerda que los que la han creado, así que uno, como buen gallego, sonríe y finge quedarse en el medio de la escalera mientras piensa, pero lo que es tragar, tragar, pues no trago.
Un año más han sido abandonados más de cien mil perros y gatos a su suerte, en un mundo de asfalto y coches donde su supervivencia es imposible, un año donde un chaval fue detenido por tener el bonito hobby de matar gatos callejeros y enseñarlos muertos por docenas en Youtube, un año donde justificado por la tradición (qué peligro siempre esta justificación) miles de toros han muerto arponeados, tiroteados o quemados en preciosas fiestas muy edificantes para los niños.
Menos mal que ha aparecido el perrito perdido por Iberia en Barajas… Navidad, Navidad la, la, ra, la….
Y por último atrás dejamos un año en el que, una vez más, cuando los he necesitado, han estado ahí mis familiares, mis amigos, mi gente.
No se puede pedir más.
Salud, un duro en el bolsillo para no pasar estrecheces, familia, amigos, algún momento interesante que rompa la rutina, la misma rutina voluntariamente buscada, que me dejen en paz los que tienen demasiado tiempo como para juzgar mi vida y poco más.
Salud, paz y felicidad para toda la gente de bien, y para la otra también, así lo mismo hasta dedican menos tiempo a jodernos.
Feliz 2009 a todos.
Javier Graña
Dicen que hubo un tiempo mejor, un tiempo en el que la palabra de las personas tenía contenido y valor, significaba compromiso, respeto y confianza.
Un tiempo en el que el trabajo, el esfuerzo y los resultados de los mismos se medían justamente, eran apreciados, valorados y recompensados de manera proporcional, aunque la proporción no fuera ideal, porque el que parte y reparte se queda la mejor parte, siempre es así.
En ese tiempo mejor a las personas se las valoraba por su capacidad, por su actitud, por su dedicación; por su manera de relacionarse con su entorno, con sus semejantes, en condiciones de tú a tú, de igual a igual. Tiempo en el que los grados, los cargos, sólo diferenciaban las funciones, las atribuciones de cada uno, pero nunca significaban superioridad personal, no establecían niveles humanos.
Tiempo en el que no se abandonaba a las personas a su suerte, con una propina y un beso de Judas en la frente…
En ese tiempo las cosas no eran perfectas, porque nunca lo fueron, nunca lo serán, pero, dicen, eran mejores. Y cuando algo iba mal, la solidaridad era un bien común.
Somos humanos y por tanto imperfectos, aunque la ley de la evolución diga que cada vez deberíamos ser mejores. En nuestra imperfección nos empeñamos en ir hacia atrás, avanzamos en lo superfluo, retrocedemos en lo importante.
Vivimos malos tiempos, gracias a los de siempre que, por desgracia, son los que tienen el poder de estropearlo todo, cuando les sobra poder para hacerlo bien. Les sobra poder, les falta voluntad, se ríen de todo y nos desprecian a todos.
Tiempos en los que la confianza es una palabra que se escribe con “c”, que a menudo se confunde con “condescendencia” y poco más. Tiempos en los que el respeto es un mito como el de la caverna, una débil interpretación de la sombra proyectada de lo que en realidad es.
Vivimos un tiempo en el que sólo se valora la maleabilidad de las personas/marionetas, en los que la única habilidad apreciable es la succionadora, que es ocasiones hasta es recompensada, aunque las más de las veces se vuelve contra los ejercitantes y los deja fuera de juego: siempre hay otro más hábil, más dispuesto.
En estos tiempos la generosidad no va más allá del beneficio propio, ilimitado, se convierte en desmedida ambición.
Hay incluso quien celebra los golpes que reciben los demás, sin pensar, los muy bellacos, que mañana pueden ser ellos los golpeados. Tiempos en los que la solidaridad se queda sola, en el cajón de las especies en vía de extinción.
No sé si ese tiempo mejor realmente existió, si alguien me lo dijo alguna vez, si lo leí en algún sitio o, en mi ingenuidad, lo soñé como cierto. No sé si volverá o vendrá algún día.
De los otros, de los malos, doy fe porque los veo, los palpo, están ahí delante y sólo la ceguera de la necedad impide verlos.
Sé que es Navidad, que debería escribir algo más alegre, pero es que cada vez me lo ponen más difícil.
Y esto tampoco se lo perdono.
Manuel Miranda
Este año 2008 va a tener un segundo más. Cuando estemos tomándonos las uvas, antes de quemar los calendarios, el que use reloj tendrá que ajustarlo, en realidad quien tiene más problema es el que consulta relojes atómicos, creo que los simples mortales no lo vamos a apreciar, ahora el que tenga reloj atómico, por favor, que lo ajuste.
La recomendación viene de EE UU y nos la hace el Director Mundial del Tiempo y este año nos regala un segundo, mala conciencia hay en el país cuando hacen regalos al mundo aunque la causante sea la Tierra, por su falta de puntualidad, estuvo un poco perezosa este año quizás agobiada por el enorme peso de la explosión demográfica del último decenio.
Así que coge ese segundo bisiesto y no lo dejes pasar, porque un segundo puede ser mucho tiempo, con él a veces ganas o pierdes una vida, una competición: puede suponer el gol de un campeonato; hay miles de canciones, de poemas pidiendo un segundo más, un solo segundo; importantes decisiones se toman así, en un segundo; las determinaciones importantes de tu vida las cifras en un segundo: ni un segundo más haciendo esto Qué te parece, puede ser una oportunidad, casi hace ilusión ¡un minuto de 61 segundos!
Este segundo retrasará mi desvinculación de esta empresa. Espero que no me suponga ningún gasto financiero.
Que no te pase desapercibido, pestañea, toma aire una vez más. Actualízate y no te olvides de retrasar el reloj atómico de la cocina.
Rosa Carbajal