domingo, 21 de enero de 2007 14:25
sincielo
Tortuga

"Los proyectiles golpeaban los escudos como una tormenta de granizo"
Capítulo 11 (Paraísos)
Ventas de la novela en www.sincielo.com
La formación en tortuga es la más popular de todas las que usaban los legionarios romanos, seguramente debido a su espectacularidad y a su dificultad técnica.
No obstante, en realidad sólo se usaba en circunstancias muy concretas.

Aquí vemos un detalle de la columna trajana en la que aparece una formación en tortuga. Se puede observar que los legionarios se están acercando a una fortificación enemiga, y que usan la formación para avanzar a través de la lluvia de proyectiles que les arrojan desde las murallas. Ésta sería básicamente su utilidad, ya que no sería práctico usarla en una batalla a campo abierto, pues debido a la dificultad técnica de mantenerla, la unidad se movería muy despacio.

Ésta sería la posición de un infante que formara parte de una formación en tortuga, sujetando el escudo con el puño cerrado apoyado en el extremo para que no asomaran los dedos.

Finalmente, aquí vemos a un legionario con una de las larguísimas lanzas que se usaban para atacar a los defensores de las fortificaciones.
Incluyo fragmento del capítulo 16 ("La guerra civil"):
...Los pompeyanos extendieron al máximo su línea de batalla, abarcando un frente de más de dos kilómetros, obligando a los cesarianos a realizar la misma operación para equiparar la longitud de ambas líneas y evitar ser rodeados, con lo cual la del ejército de César era muy delgada y, consecuentemente, vulnerable. Sin embargo, César tendió una trampa al grueso de la caballería senatorial, lanzando contra ella a sus jinetes, que fingieron retirarse al poco de entablar combate. La caballería pompeyana se abalanzó en su persecución, intentando aprovechar la maniobra para rodear la aparentemente frágil línea de los cesarianos y atacarlos por la retaguardia. Sin embargo, Julio César había escondido tras sus líneas varias cohortes armadas con las larguísimas lanzas que se usaban en los asedios para derribar a los defensores de las fortificaciones. Estos hombres habían sido instruidos para atacar a los jinetes al estilo de las falanges griegas, formando una sólida y compacta barrera con las puntas de las lanzas. Las primeras filas de la caballería del ejército senatorial se batieron en retirada, sorprendidas, y arrastraron al resto de los jinetes en una espiral de pánico y confusión, tal y como posiblemente había previsto César. La debacle de sus jinetes debió desconcertar terriblemente a Pompeyo, que contaba con la abrumadora superioridad de su caballería para flanquear cómodamente las líneas enemigas, atacarlas por la retaguardia y desequilibrar el desenlace de la batalla a su favor. Los germanos de César les siguieron de cerca, acabando de desbandarlos y arrollando a continuación a los arqueros y honderos que apoyaban a la caballería. El desconcierto se extendió por las líneas del ejército senatorial, sobre todo cuando los hombres que habían atacado a los jinetes con sus lanzas de asedio se abalanzaron sobre el flanco pompeyano, al mismo tiempo que el resto del ejército iniciaba un ataque masivo en toda la línea. Los legionarios de César, resentidos a causa de las penalidades que habían sufrido, cargaron furiosamente contra sus enemigos, decantando el factor moral de su lado."
"El ángel sin cielo", novela histórica.
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