El ascensor
*Esta semana, para variar, os pongo un cuento que escribí hace algunos meses para mi otro Blog y que espero que os guste y os de para opinar o charlotear un rato sobre eso tan tentador para algunos de ligar en el trabajo....
-"Siempre he tenido pavor a los ascensores, a estar en un piso alto y que se desplome el ascensor como una Montaña Rusa. Sueño a menudo con eso ¿y tú?"
-"Yo casi nunca recuerdo lo que sueño. No se. No tengo ganas de hablar ahora"
-"¿Por qué no tocamos otra vez la alarma?"
-"Porque ya la hemos tocado diez veces. Ya vendrán, Trinidad. No te pongas histérica, chica"
-"Tengo ganas de llorar dijo ella".
-"Pues llora. Por mi no te cortes".
A las 12:00 tenían una reunión pero evidentemente no iban a llegar. Llevaban ya 20 minutos encerrados en el ascensor de la oficina y nadie parecía darse por enterado. Empezaba a faltar el aire allí dentro y también se respiraba una tensión extraña. La de dos personas que no se llevan bien y que no pueden compartir un espacio tan reducido. Ninguno de los dos llevaba móvil. Estaban completamente aislados.
-"¿Tu me odias verdad, Alejandro?"
-"No. Yo no te odio, Trinidad. Yo no odio a nadie. Qué cosas tienes".
Ella le miró con desconfianza. Sabía que no la soportaba y de hecho, hacía todo lo posible por hacerle la vida imposible en el trabajo, cuanto más mejor. Si ella decía blanco, él negro. Le llevaba siempre la contraria y a ser posible, la humillaba y contradecía delante de sus jefes. En una ocasión ella le llegó a acusar formalmente de Mobbing ante Recursos Humanos, pero el tema no se pudo demostrar. Nunca se hablaban. Jamás se cruzaban una mirada benévola.
-"¿Alejandro?¿Te puedo preguntar una cosa? ¿te atraigo algo físicamente? es que he notado que aunque nos llevamos tan mal hay algo entre nosotros...no sabría explicarte lo que es."
-"Trinidad. Por Dios, qué cosas tienes. Sabes perfectamente que estoy casado y soy muy feliz con mi mujer..¿por qué no nos sacarán ya de este puto ascensor?"
-"No te he preguntado si eres feliz. Te he preguntado si te atraigo físicamente"
-"Estás buena. Aunque no eres mi tipo" le dijo a Alejandro.
Entonces ella se quitó el jesery y se quedó en sujetador. Y luego se desabrochó los pantalones.
-"¿Qué haces, Trinidad?"
-"Pues me quito la ropa, para estar más cómoda. Es que estoy agobiada. Me falta el aire"
-"Tú no me caes mal ¿sabes Trini? (empezó a llamarla Trini) Yo te admiro mucho en el trabajo. Me pareces una mujer muy inteligente. Muy interesante. En realidad me caes bastante bien, yo te aprecio mucho ... "
-"Pues yo juraría que me odiabas, Alejandro"
"Pero mujer, cómo te voy a odiar yo a ti", con lo buena que estás" le dijo mientras le quitaba el sujetador ávidamente "¿Tú no me harías...?"
Justo cuando se desbloqueaba el ascensor y la puerta se abría por fin en la planta 17, Alejandro estaba en pleno orgasmo. Evidentemente, el placer era tan intenso que ni siquiera dejó de gritar al ver a varios de sus compañeros mirando atónitos la escena.
Ella se tapó con vergüenza y él se disculpó ante los compañeros: "Es que estábamos muy nerviosos...ha sido hora y media encerrados en el ascensor...algo teníamos que hacer para aliviar la tensión".
A las pocas horas del incidente, el asunto era ya la comidilla de la oficina. Unos 300 empleados cuchicheaban por los pasillos como cotorras. Afortunadamente, todavía no les habían llamado de Dirección.
Trinidad se encerró en su despacho muerta de verguenza y empezó a preparar una Presentación en Power Point que tenía que hacer para el día siguiente. De repente, y cuando estaba toda concentrada, recibió un correo de Alejandro que decía lo siguiente: "Te quiero. Creo que a partir de hoy, no podré vivir sin ti" al que ella contestó con rapidez: "Yo también te quiero. Desde el primer momento en que te vi".