Partos a la carta

Hoy hablaré de un tema que sin duda traerá polémica. Se trata de
la manía que le está entrando a mucha gente con parir como en el sXIX, o sea,
sin anestesia,
en casa y de forma
“natural” sin ningún tipo de intervención médica. Está claro que
cada cual puede parir como quiera. Faltaría más. Pero es que no deja de sorprenderme que haya gente que en pleno siglo XXI, en vez de beneficiarse de los avances de la medicina y la sociedad parece que quieren volver a la época de las cavernas, el candil y el buey y la mula.
Esta corriente o movimiento “pro partos naturales” la apoyan personajes relevantes del mundo de la cultura, como por ejemplo, Rosa Montero o Lucía Etxebarría y medios de comunicación como El País,que no paran de hacer campaña con este asunto.
Estas mujeres, las que optan por este tipo de partos “naturales” manifiestan que en los hospitales se les da un trato “vejatorio” y que se trata a las parturientas de forma cruel y como si estuvieran enfermas. A cambio, ellas prefieren parir en sus casas, poniendo por ello en riesgo no solo sus vidas, sino las de sus hijos, que ante cualquier inconveniente o problema estarán a kilómetros del hospital más cercano. Con lo cual la pregunta es ¿para estas mujeres en qué hemos avanzado? Ellas dicen que siempre se ha parido así y yo digo que gracias a que se pare en los hospitales (afortunadamente) las mujeres no corren el riesgo de morirse de parto y no nacen tantos niños con problemas.
Además, lo normal es que en un parto no pase nada pero ¿y si pasa? ¿qué medios o qué tiempo de reacción tiene una matrona que está asistiendo a una mujer en su casa? Me imagino que estas mujeres no se harán ecografías ni revisiones médicas, ya que hay que dejar a la naturaleza que siga su curso. Y si hay problemas, pues ya los resolverá la naturaleza, que para eso es sabia.
Estas mujeres también encuentran especialmente importante el hecho de parir con dolor y evitan la anestesia epidural a toda costa. Y digo yo ¿qué necesidad hay de sufrir cuando podemos no hacerlo? ¿quién disfruta más y vive más el nacimiento de un hijo, la que está casi desmayada por el dolor o la que está sin sufrir siendo consciente de todo lo que le está sucediendo? En fin. Masoquistas ha habido siempre. Hay madres que piensan que por parir a sus hijos con dolor, en plan bíblico, van a ser mejores madres o vivir más intensamente ese momento.
Pero lo que me hace más gracia y me pone más furiosa es el supuesto trato vejatorio que dicen que se recibe en los hospitales. No se. Yo he parido dos hijos y no recuerdo ningún trato vejatorio. Nada más que gente haciendo su trabajo. Evidentemente no te ponen música chill-out ni te hacen un shiatsu mientras dilatas, porque no están allí para eso. En mi opinión, sólo la tranquilidad que sientes al verte en un entorno donde sabes que todo está controlado ya te hace sentirte mejor. El saber que si pasa algo estás rodeada de médicos y de aparatos que pueden salvarte la vida a ti o la de tu bebé, a mi, por lo menos, me daba una enorme seguridad. Otras preferirán ponerse un disco y meterse en una bañera aullando de dolor mientras su pareja le da masajes en los pies. Yo es que prefiero mil veces estar en un ambiente aséptico y frío, que me rasuren o que me hagan la episiotomía a correr cualquier tipo riesgo o que lo corra mi hijo, que le vamos a hacer. 
No recuerdo haber sido maltratada en el hospital, más bien todo lo contrario. Pude ver y disfrutar el nacimiento de mis dos niños. La primera vez, reconozco que no mucho, porque estaba tan histérica que no era persona, pero el segundo parto, recuerdo todos y cada uno de los detalles. Por cada uno de mis hijos estuve unas 10 horas dilatando. Solo de pensar los dolores horribles que hubiera tenido durante ese tiempo de no haberme puesto la epidural, se me ponen los pelos como escarpias. El dolor de las contracciones es tan intenso que no se lo deseo a nadie. Si además añades que una está muerta de miedo, se multiplica por 20. Ni que decir tiene que todo lo que te enseñan en la Preparación al Parto se te olvida ipso facto cuando estás pariendo, es decir, no sirve de casi nada.
A las fanáticas del parto natural sin embargo, les preocupan más detalles como que te rasuran a llegar al hospital. Hombre, es que ir a parir con toda la pelambre dificulta un poco el trabajo de los médicos. De todas maneras, si no quieres que te rasuren, lo mejor es llegar depilada al hospital, que tampoco cuesta tanto. Otro tema espinoso es el del famoso enema. Era mi máximo terror en el primer parto, El momento enema. Al final es una chorrada que no tiene la más mínima importancia y que no supone trauma alguno.
Además, también dicen que parir en el potro es anti natural. Es verdad que cuando ves eso, te dan ganas de salir corriendo, pero no seamos exageradas, que tampoco es para tanto. Estas mujeres dicen que prefieren parir en cuclillas o pasar la dilatación caminando o dando vueltas por la habitación como una loba herida.. Vamos, yo ni muerta doy a luz en cuclillas y cuando estaba dilatando, lo que menos me apetecía era pasearme por la habitación. 
Otro de los temas más polémicos es el de la Episiotomía, que para las que no lo sepáis, es el tajo que te dan para que el niño salga más fácilmente y que es verdad que es muy molesto y tarda varias semanas en curarse. Los médicos dicen que lo hacen para prevenir los desgarros que pueden producirse al salir la cabeza del bebé y la verdad es que son pocas mujeres las que se libran de ella.
Es verdad que algunas matronas pueden llegar a ser algo bordes (que me perdonen las matronas majas, pero es verdad) . A mi la primera vez me trataron bien pero la segunda me hicieron hasta llorar, de lo desagradables que fueron. Para ellas es un asunto mecánico y es su trabajo pero para ti, es el momento más importante de tu vida y necesitas que te mimen y que te traten con cariño, que ya bastante mal se pasa. Algunas se pasan de bordes....
y luego está el tema de las cesáreas a gogó que tanto abundan en los hospitales privados, a los que les gustan más las cesáreas que a un tonto una tiza y eso tampoco es normal. Pero aún así qué queréis que os diga, me quedo con la matrona borde, el enema y el tajo antes que con la opción del parto casero con el candil y las toallas húmedas. Es que por algo estamos en 2007 y no en 1807.
Y vosotr@s ¿qué pensaís de este tema?