Aventura en el avión
Ahora que llegan las vacaciones, situaremos nuestro punto de partida en un aeropuerto. Es un día de esos punta en cualquier aeropuerto de España. Tú y tu pareja vais a hacer un viaje largo a algún sitio exótico y carísimo y estáis en la cola de embarque del avión.
Resulta que en la cola del avión ves que hay uno (o una, dependiendo de vuestro sexo) que no te quita ojo. Tú pasas de todo y continúas la conversación con tu chico.
Cuando llegas al avión y te sitúas en tu sitio, los asientos son de tres y (casualidades de la vida) el mirón de la cola te toca en el asiento de al lado...
de manera que sois tres: tu chico, tú y el de la cola. Tú estás algo incómoda pero procuras concentrarte en la revista y en un libro que llevas y te relajas al poco rato. El tipo se las apaña como puede para rozarte la pierna o el brazo de vez en cuando.
Cuando ya lleváis como 4 horas de vuelo y tu novio o marido está durmiendo como un bendito, el desconocido entabla conversación contigo. Os tomáis unas copas (es un vuelo largo y las dan gratis) Con el vodka se os va soltando la lengua y cada vez te sientes más divina y desinhibida. Tu chico sigue durmiendo. Me he olvidado de mencionar que se ha tomado una Dormidina y no se despertará hasta que llegéis a Bora Bora, muchas horas después.
Pues bien, en un momento de la conversación y de las copas el desconocido te propone ir al baño del avión con él. Él irá primero y te dice que después de 5 minutos vayas tú. Antes de decidirte, miras el panorama en el avión y todo parece tranquilo. Nadie tiene por qué darse cuenta. Tu marido está roncando tan feliz. Antes de que tú puedas responder, el tipo ya se ha levantado y se encamina hacia el lavabo.
Durante 2 breves minutos piensas en la cantidad de veces que has visto esa escena en las pelis. Creías que esas cosas no pasaban y ahora te encuentras con que sí pasan y esta vez te ha pasado a ti. Pero claro, también piensas en la pobre criatura inocente que ronca a tu lado.
Se me había olvidado que estás de viaje de Luna de Miel. Por eso vas a Bora Bora.
Y a partir de aquí, como en los libros de cuando éramos pequeños, puedes elegir tu propia historia.
A. Te vas al lavabo, y echas el polvo de tu vida con un tío al que jamás vas a volver a ver pero del que SIEMPRE te acordarás y después disfrutas de tu Luna de Miel como si nada, guardando el episodio en secreto parra siempre jamás.
B. Dejas al tío tirado en el lavabo y decides empezar tu matrimonio como una buena chica. Después, te tomas tú otra Dormidina para quitarte el calentón y cuando te despiertas todo parece haber sido un sueño.
¿Cómo acabais la Aventura en el avión? Y si sois chicos imaginaros la historia al revés...