Cuando comprar es un infierno

Hay veces en las que comprar se convierte en un auténtico infierno. Sí. Soy yo. No me he tomado un
Transilium. Es que a veces no soporto ir de compras, sobre todo en las épocas prenavideñas. Este fin de semana he estado en
Londres y se me ocurrió meterme el sábado por la mañana nada más y nada menos que en
Oxford Street, paraíso del shopping londinense y planetario diría yo, porque en mi vida había visto nada igual.
La calle era literalmente un hervidero de gente, una masa humana que entraba y salía de las tiendas con verdadero frenesí. Imaginaos por ejemplo la Gran Vía madrileña un sábado y multiplicad esa masa por 5 o 6....pues más o menos así.
Total que voy y a codazos, entro por fin en la Top Shop, el santa sanctórum del estilo londinense y que es más o menos como nuestro Zara pero a lo bestia. Se trata de la tienda más grande de Europa. Y una de las mayores del mundo, solo superada por alguna en Tokio. Ya se que es un poco difícil de imaginar como es la tienda más grande de Europa. Pues una verdadera salvajada, como tres campos de fútbol llenos de trapos, complementos y zapatos y unidos por escaleras mecánicas. El ambiente, lo mejor: centenas de “Lolitas Trendy” totalmente abducidas por los trapos, removiendo miles de prendas de ropa. Parecían modelos de pasarela, con las últimas tendencias encima y los complementos más cool.... vamos que una se sentía como una rateja de alcantarilla.
Al parecer a la Top Shop van ojeadores de las agencias de modelos a “descubrir” a adolescentes estilosas para convertirlas en modelos, por eso es casi imposible encontrar a alguien que no parezca salido de un editorial del Elle.
Yo que llevaba unas 60 humildes libras en la cartera, pronto comprendí que con eso malamente iba a poder hacerme con un fondo de armario, si acaso tomarme un sándwich o comprarme unas Valerianas...Para que os hagáis una idea: camisetilla 25 libras (unos 38 al cambio) vestidos, 60 (unos 90 €) todo así. Y eso que se trata de una tienda barata a donde van las adolescentes a fundirse sus pagas. 
Total, que empiezo a dar vueltas por allí como un alma en pena, pasando una y otra vez por los mismos sitios y metiendo prendas en una bolsa enorme que te dan para que no vayas con todos los trapos encima y cuando ya creo que he acabado de escoger las cosas que me gustan bajo unas escaleras y entro en otra planta con más cosas todavía, con ropa aún más bonita que en la planta anterior. Así que vacío la bolsa con lo que llevaba y empiezo a coger como un robot otra selección de trapos, pero luego subo a la sección de complementos y veo otras cosas que aún me gustan más, con lo que vuelvo a empezar.....
Pronto me empiezo a marear. Se me seca la boca, me tiemblan las manos y casi me desplomo encima de unos vestidos divinos que había. Me siento al lado de un maniquí en un sofá como de adorno y allí me quedo un buen rato viendo a todas las fieras abalanzándose por los trapos. Mejor no desmayarse allí porque las Lolitas Trendy pasarían por encima de mi pisoteándome. Mejor no morirse en la Top Shop porque nadie se daría cuenta.
Después tomé una decisión: como todo me gustaba, lo quería todo y era incapaz de elegir nada...tiré toda la ropa en una mesa y me marché como alma que lleva al Diablo sin comprar absolutamente nada.
Después me fui al mercadillo de Portobello en Notting Hill que es un sitio que me encanta...de los pocos en Londres en los que se pueden encontrar “gangas” de segunda mano. Total que estoy allí tranquilamente entre los puestos y de repente dos tíos empiezan a cuchillada limpia a 10 metros de donde estoy. Y todo el mundo por los puestos chillando y corriendo. Y yo me quedo paralizada del horror con un vestido verde en la mano y viendo como un negro de dos metros con un cuchillo de carnicero persigue a otro que lleva una barra de hierro tamaño jabalina. En un momento, el del cuchillo pasó realmente cerca de mi, mientras la gente le intentaba reducir. Lo vi venir con el pedazo cuchillo y me dije a mi misma:”ahora es cuando hay que correr, que lo de los trapos me gusta mucho, pero tampoco es cuestión de dejarse la vida”. Cuando le pregunté a una si aquello era normal, me dijo como única frase: “London is London you know”. A lo que yo pensé: “pues también es verdad, oyes”.
Y así fueron mis experiencias de Shopping en Londres. Y digo yo: bendito Zara y bendito Rastro, aunque sea todo más chancro, más charro y más bazar.
¿A alguien le ha dado un ataque de nervios en una tienda? ¿Alguno que haya ido a Londres o a NY le ha pasado algo así? ¿No os parece que nos estamos convirtiendo en pequeños monstruos consumistas sobre todo cuando se avecina la Navidad?