Me gusta ir al dentista
Hoy estoy loca de contenta. Tengo dentista. No me malinterpretéis, yo en el dentista sufro como todo el mundo. Lo que sucede es que el mío tiene una particularidad: está más bueno que un queso. ¿Un dentista que está bueno? estaréis pensando. Pues sí, niñ@s sí, pero no un poco sólo sino un mucho. No os diré dónde está porque haríais cola delante de su consulta. Cuando le vi por primera vez pensé: "Este no es dentista ni de coña" y después: "Hay que romperse tantos dientes como sea posible.Cuanto antes, mejor" y desde entonces voy todos los meses, si no es por una cosa es por otra y si no tengo nada, pues me lo invento, me raspo las encías, casco nueces con las muelas para rompérmelas... lo que sea.Se parece a Orzowey, nuestro héroe de la infancia, pero en vez de taparrabos, éste lleva bata blanca, que como comprendéreis da mucho más morbo.

Le descubrí porque era el dentista de Iván. Un día me dijo "¿Por qué no vas a mi dentista? Lo hace bien y además es guapo..a ti te iba a gustar. Lo que pasa es que debe ser gay". (Inciso: qué manía tienen los tíos de pensar que todo el que está más bueno que ellos es gay). Resultó que efectivamente no era gay (eso desgraciadamente no lo comprobé en carne propia sino porque tenía en la consulta las fotos de sus churumbeles) pero si me gustó, sí. Tampoco penséis mal, que ya sabéis que yo a mi Iván lo idolatro, pero es que tengo ojos en la cara y claro, pues a veces se ven cosas...

A lo que iba, que la última vez va y me dice: "Intentaré no hacerte mucho daño" y yo le dije "Haz lo que tengas que hacer, que yo no voy a quejarme" y luego empezó a darle al taladro ese que tienen, que se me ponen los pelos como escarpias.
¿Cómo un tío tan sexy puede hacer tanto daño? (qué pregunta tan frecuente en nuestras vidas ¿verdad?)
He de confesar que además de él mismo, me fascina su estilismo. El set está compuesto de bata zuecos, mascarilla, gafas como de siderurgia...en fin: un verdadero equipamiento de dentista en toda regla. Un día lo vi de calle y que queréis que os diga, ya no era lo mismo. Sin la bata todo su sex-appeal se esfumó. Resultó que además llevaba zapatos de esos castellanos que para mi son lo peor y se me fueron todos los pensamientos libidinosos.
Pero hoy llevará la bata seguro...Tengo miedo de que lea este post y se reconozca en él y luego a ver quién me hace los empastes. Aunque pensándolo bien: ¿hacía empastes? Os dejo, que tengo cita a las 5 y me tengo que pintar el ojo. ¿A que os doy envidia? Seguro que vosotros no tenéis dentistas así...¿o sí?