La fiesta de los campeones

Como podréis imaginar, la fiesta por el triunfo fue una locura. Empezamos a celebrarlo en el vestuario, mojando a todo el mundo, prensa incluída, y después nos fuimos al hotel. Como salíamos a las seis pues ya nos quedamos allí a festejarlo, en un salón que habilitaron, con la prensa y los familiares.
Nos trajeron comida española -¡qué bueno el jamón, hacía un mes que no lo comía!-, con cocineros españoles y un poquito de fino, pero tampoco mucho. Aunque la verdad es que no nos ha dado tiempo a hacer mucho por lo pronto que salía el avión. Nos hubiera gustado ir a Tokio o a Saitama, pero bueno.
Notificación de comentarios
Si quieres recibir un email cuando se actualice este artículo, por favor, regístrate aquí
Suscribir a los comentarios de este artículo