RUTA HASTA VTÁCNIK

Un día mi padre me preguntó si no quería ir con él y dos amigos suyos de ruta a Vtáčnik. Aunque esto suponía despertarse a las seis de la maňana, no dudé ni un instante (Ya se que la mayoría de vosotros se despierta a esta hora por las clases, pero como estabamos de vacaciones ...:-). Bueno, pues al día siguiente me desperté impaciente y llena de emoción por que sabía que iba a pasar un día maravilloso. Nos fuimos en coche desde mi pueblo mi padre y yo, en un pueblo cerca de Partizanske recogimos a un amigo suyo (a este tuvimos que sacarlo de la cama por que aun estaba durmiendo profundamente), en otro pueblo recogimos a otro "compaňero" nuestro y seguimos en coche hasta Veľké Pole.
Y allí a las 9.30 empezo nuestra subida. Primero había que subir a una colina que formaba parte de una cuenca para esquiar (pero no se esquiaba por falta de nieve). Esta parte fue la más dura de toda la ruta ya que había que superar una altura de unos 200 m en una distancia corta. Yo me adelanté con la cámara en la mano sacando fotos sin parar. Y claro, el paisaje era hermoso, todo cubierto de nieve, los árboles, los arbustos, la tierra, todo estaba blanquísimo, estar allí y además respirar el aire puro era una maravilla. A Vtáčnik (1.346 m) llegué a las 12.30 h, más o menos. Joder, !pero qué frío!, !y el viento!. Parecía que se nos fuera a llevar. Hasta los huesos los tenía helados, además tenía un hambre y una sed increibles, pero no había más remedio que esperar a nuestro querido padre ya que él lo llevaba todo. Cuando por fin llegó yo estaba temblando de frío. Comimos un poco (de pie por supuesto ya que no había ningún banco ni nada), hicimos un par de fotos y empezamos a bajar. Primero seguimos el mismo camino pero quisimos evitar la bajada por la misma cuenca y nos desviamos un poco para cojer otro camino, pero este era más largo, más de lo que pensabamos y cuando empezó a atardecer nosotros todavía estábamos en el bosque. Esto es una desventaja de las montaás, una vez puesto el sol se hace de noche y no se ve nada. Empezamos a andar más rápido y cuando por fin salimos del bosque, nos dimos cuenta de que estábamos a unos cuatro kilómetros del sitio en el que teníamos el coche aparcado. Vale, pues caminamos (casi corrimos) unos 40 minutos más hasta llegar al sitio en el que empezó nuestra subida. Ay, por cierto, llegamos a las 17.00 h.
Terminamos cansados pero felices de haber visto un paisaje hermoso, por pasar un día maravilloso y sobre todo por saber que, después de todas estas fiestas durante las que todo el mundo descansa y come, come y descansa
, hicmos algo por nuestra salud y perdimos algo de las calorías acumuladas en los últimos días.
PD: Como nos enteramos allí, la misma ruta se organiza todos los anos el día 30 de diciembre (por si alguno de vosotros quiere participar)
Solecito.