Cuarta parte.......y final.
Para su sorpresa, era Sheila, y él todo convencido de que eran las pizzas abrió sin mirar por la mirilla. Ella entró sin pedir permiso echa una furia y empezó a soltarle la retahíla:
- ¿Por qué te fuiste anoche así? ¿crees que puedes tratarme como si fuera una mierda? ¿Me dejas sin más y ya está no? ¿Sólo se te ocurre decirme que ya no sientes lo mismo? ¿Que es lo que ha pasado? Dame una explicación en condiciones porque llevo toda la noche comiéndome la cabeza Gabriel!
Gabriel estaba confundido con tanta pregunta y lo último que se esperaba es tener que verla y darle explicaciones y menos con Claudia en casa.
- Escucha Sheila tienes que irte, ahora no se que decirte, déjame pensar las cosas quieres?
- Me estás engañando, es eso no? Estas con otra? Quien es? Contéstame!
Gabriel no sabía que decir, se sintió morir cuando ella se dirigía a su habitación.
- Escúchame Sheila, vete ahora mismo de mi casa, no eres nadie para entrar a mi habitación así como así.-dijo él sujetándola del brazo-
- Esta ahí tu putita no? Déjame verla que voy a decirle un par de cosas!!
En esos momentos Claudia quería salir y meterle dos hostias para quitarle las tonterias pero pensó que era más prudente quedarse allí, si sabía que estaban juntos, podrían complicarse las cosas.
- Déjame entrar, quiero saber quién es!!!!!.-gritaba Sheila-
- No hay nadie Sheila, tranquilízate y vete por favor! –Gabriel agarraba con fuerza su brazo-
- Suéltame.-Sheila le dio un bofetón para que la soltara, esto mosqueó bastante a Gabriel que casi estrujándole el brazo la empujó hasta la puerta.
- Vete de una puñetera vez, estás loca joder!!!!! Vete!!!! -prácticamente Gabriel la había arrastrado hacia la puerta y la empujaba con tanta fuerza que la otra soltó un grito de dolor.
- Me estás haciendo daño, suéltame!!!!-gritaba desesperada en un intento de zafárse de él y salir corriendo hacia su habitación.
- Te soltare cuando te largues coño!!!!!, quítate de en medio de la puerta!!!!!
Al final ella cedió y empezó a llorar escandalosamente, abrazándose a él y dándole pequeños puñetazos con las dos manos en el pecho.
- Por qué me estás haciendo esto? Yo creía que me querías!! –gritaba ella con los ojos llenos de lágrimas.
- Sheila yo no estoy enamorado de ti, creía que si pero no lo estoy, por favor, vete. Ya hablaremos cuando estés más tranquila quieres?
- Sé que estás con otra, lo sé, y me lo estás escondiendo como un cobarde!
- Sheila yo ya no estoy contigo, puedo estar con quien quiera, eso que te quede claro sabes? No soy de nadie, ni puedes ir por ahí diciendo mentiras, yo no he engañado a nadie, simplemente ya no quiero seguir con esta relación, entiéndelo, intenté estar contigo pero no puedo estar con alguien a quien no quiero ¿lo entiendes?
- Pero así, de repente? No lo entiendo, por qué no lo has hablado antes conmigo?
- Pero si te pasas el dia con tus amigas, cómo vamos a hablar de estas cosas delante de ellas? Que son tus guardaespaldas? Sheila por favor, van a venir mis padres –mintió- y no quiero que vean esta escenita tuya, déjalo ya quieres? He intentado hablar contigo por las buenas mil veces y nunca has querido escucharme, ahora ya te he dicho todo lo que te tenía que decir, déjame solo por favor!
Sheila resignada salió mirandole por si hubiera algún gesto de compasión en la mirada de él pero no lo encontró, su pataleta de niña mimada y caprichosa no había funcionado esta vez. Se había acabado, eso estaba claro y por mucho que ella llorara no iban a volver.
Cuando cerró la puerta fue corriendo hacia la habitación y se encontró a Claudia vestida, pensativa mirando por la ventana cómo se alejaba Sheila.
- Menos mal que se ha ido-decía suspirando relajado él-
- Si no fuera por que no quiero que esto lo estropee nadie hubiera salido y le habría dado una buena soba, se ha pasado tres pueblos con los insultos, no tiene derecho a controlar tu vida como si fueras un monigote ¿cuánto tiempo llevabas con ella? No me digas que poco porque se lo ha tomado fatal.
- En realidad no estábamos saliendo, solo que ella no se dio por enterada, sólo era una ‘’amiga’’ para mi y nada más, yo se lo dejé claro desde el principio pero ella fue ganándose terreno poco a poco, se metió en mi grupo de amigos, se lo conto a todo el mundo y ya todos nos veían como una pareja, no llevamos juntos ni 2 meses.
- ¿En serio? Y me has ocultado eso 2 meses seguidos? No te entiendo Gabi, me jode mucho que no me hablen claro.
- Y si te decía algo y tu también por despecho hacías lo mismo y te echabas a otro amigo? No puedo soportar la idea de que te toque otro.
- Ya, pero yo si tengo que joderme cuando ella se te tiraba al cuello anoche no? Eres un egoísta! A mi también me jode que te toquen.
Gabi la abrazó y la intentaba besar pero ella se apartaba,
- Es que no entiendo por qué has hecho tan mal las cosas, por qué no cortastes esto de raíz y has estado tanto tiempo con esa lagarta?
- Yo no sabía que al final íbamos a acabar juntos tu y yo, si lo hubiera sabido nunca habría estado con ella.
- Es que no se puede estar con la gente para olvidar sin más, y menos con esa salvaje, un poco mas y entra volando a la habitación, ahora seguro que irá a contárselo a sus amiguitas y el lunes medio instituto sabrá que eres un cabronazo y lo que es peor, te vigilará para ver con quién estás y como nos descubran ¿Qué hacemos?
- Joder yo no pensaba que las cosas iban a acabar así Claudia, no me eches a mi toda la mierda encima! – Gabriel se tumbó en la cama con un brazo detrás de su cabeza mirando la televisión.- Volvieron a llamar a la puerta.
- Seguro que esas son sus amiguitas que ahora vienen a darte otros bofetones.-se reía Claudia.-
Gabriel fue medio mosqueado a la puerta y esta vez sí que eran las pizzas, que por cierto habían tardado un montón. Gabriel las pagó y cerró la puerta llevándolas al salón. Claudia fue a la nevera a coger un par de cocacolas y mientras comían Claudia no paraba de reirse, cuando Gabriel se enfadaba se le ponía una mala cara de chiste.
- Tienes el lado derecho rojo, fíjate si hasta tienes la marca blanca del anillo!!-decía Claudia sonriendo, para picarle, masticando un trozo de pizza.
- Gabriel le lanzó una mirada asesina y le tiró un trozo de jamón al ojo.
- Eres tonto! Y si me manchas? Mira que tengo la camiseta blanca!!
- Pues cállate y deja ya de decir gilipolleces, si quieres tener la cara así como yo sigue hablando que verás!
- Uyyyyyyyyyyy que miedo!!! Y qué me vas a hacer? Darme azotes en el culo? Si lo quieres aquí lo tienes! Decía ella poniéndole casi las nalgas en la cara.
Gabriel soltó en trozo de pizza y fue corriendo tras ella por todo el salón, consiguió cogerla y tirarla en el sofá, mientras la tenía reducida y estaba casi encima de ella le dijo muy cerca de su oreja:
- Si quieres puedo darte en otro sitio, pero esta vez no voy a ser tan suave….
Claudia le miró con una cara picarona y consiguió darle con la pierna en los huevos dejándole medio dolorido en el sofá, tras patalear un rato salió corriendo seguido de él que con una mano en la entrepierna gritaba,
- Así que te gusta que te den caña eh? Te vas a enterar! – Claudia se ponía muy nerviosa cuando la perseguía porque sabía que él corría más rápido que ella. Cuando creía que podía encerrarse en el baño él ya la tenía cogida por un brazo y sin darle apenas tiempo la estampó contra la pared mientras a ella se le escapaba un grito de sorpresa, él le quitó la camiseta para dejarla los pechos al aire, le chupaba los pezones succionándolos haciéndola gemir dándole mordisquitos y eso la volvía loca, encima, excitada que estaba con la emoción de ser ‘’pillada’’ así, se calentó en un momento, Gabriel le dio la vuelta poniéndola de cara a la pared mientras la ‘’cacheaba’’ tocándole todo el cuerpo y le bajaba los short besándole mientras las nalgas, eso la estaba excitando demasiado y se sintió mojada, de repente sintió la puntita de la lengua de él lamerla desde abajo, le separó las piernas para tener mas libertad de acción y empezó a chuparla desde abajo, succionaba su clítoris introduciéndole un dedo de vez en cuando y eso le encantaba, ella misma se movía para rozarse más con su lengua hasta que él se levantó y le introdujo su polla más que dura de esa misma postura, con ella de espaldas, se la metió lentamente al principio pero luego fue cada vez siendo más y más rápido, con más dureza, ella estaba disfrutando esta vez más que la anterior, apenas le dolía pues estaba muy excitada y los dos compenetraban perfectamente sus movimientos, él sujetaba los pechos de ella con cada embestida que ella recibía una y otra vez, le ponía bastante ver cómo se movían los pechos de ella mientras la penetraba, se los sujetaba para ser él mismo el dueño de esos movimientos, de vez en cuando bajaba una mano para masturbarla mientras se lo hacía, ella sentía que le faltaba poco para correrse y él no notó, entraba con más fuerza mientras le rozaba el clítoris con sus huevos que lo golpeaban cada vez que la metía y con sus manos la masturbaba, al final ella terminó con un sonoro gemido que inundó toda la estancia haciéndole correrse a él unos segundos después. Exhaustos quedaron apoyados en la pared hasta que ella se dio la vuelta y se fundieron en un beso largo, siguieron así besándose hasta que llegaron a su habitación y se tumbaron de nuevo en la cama, exploraron sus bocas en cada nuevo beso, conociendo todos los recovecos, sudando se revolcaron en la cama durante un buen rato besándose y acariciándose, para no dejar un rastro de piel sin tocar, parecía que todo era un hechizo que dentro de unas horas iba a terminar y nunca más volverían a verse, exprimían cada segundo del que disponían para marcar con su saliva el cuerpo del otro, para grabar a fuego sus nombres en sus labios, para derretirse dentro de sus bocas. Pasó una hora, o dos, qué mas les daba, caía la tarde y por fin ella decidió levantarse de aquella cama testigo de tanto amor que había sido reprimido tanto tiempo para dejarlo todo medianamente decente, se levantó él también y recogieron la habitación, luego en el salón calentaron y devoraron la pizza de la que casi probaron bocado al comer y decidieron ir a comprar unos helados y alquilar una peli.
Así transcurrieron varios meses, disimulaban en el instituto como podían, aunque por dentro se morían de ganas de desayunar juntos o volver a casa luego a la salida, las tardes solían pasarla prácticamente juntos, excepto cuando él tenía rugby, estudiaban, veían las series que les gustaban, daban paseos por la playa, iban a la biblioteca, cenaban casi cada noche sino en casa de la madre de Claudia en casa de los padres de Gabriel, muchas noches se quedaban a dormir juntos alegando que tenían que estudiar porque tenían exámenes importantes y se pasaban la noche haciendo el amor en silencio, en la oscuridad de la noche Gabriel veía la silueta de ella encima de él moviéndose y tapándole la boca con sus manos, o cuándo estaban acostados de lado y de repente ella le restregaba el trasero poniéndosela dura y acababan haciéndolo de lado siempre cuidando de no hacer ruido, o cuando él se mecía encima de ella y la besaba mientras ella le arañaba la espalda en señal de que ya había terminado. Todas estas imágenes recorrían la mente de cada uno como un largo y placentero sueño, como un trailer de una película a la que no querían ponerle fin y cuando no estaban juntos se recordaban así para mantener su calor vivo hasta que volvieran a verse.
A la vista de cualquiera podría parecer que eran primos que se llevaban muy bien pero la madre de Claudia ya hacía tiempo que notó un brillo especial en los ojos de su hija cada vez que él entraba por la puerta, la forma de arreglarse cada vez que sabía que él venía, las risas que resonaban por su habitación cuando hacían los deberes que alternaban con momentos de ‘’silencio’’ algo sospechoso en el que se escuchaba un leve movimiento rítmico de cama, la madre sin saber nada lo intuyó todo y una noche no pudo más y se lo preguntó a Claudia, clara y directamente mientras preparaban la cena:
- Claudia, estáis juntos Gabriel y tu?
Las palabras resonaron en la mente de Claudia como un martillo incluso minutos después de habérselo preguntado.
- Sí, mamá.-contestó apenas sin pensar, sin saber el efecto que tendría esa respuesta en su historia de amor.-
La madre se sentó en la silla dejando caer la cebolla que estaba pelando encima de la mesa.
- ¿Estáis enamorados……de verdad?- preguntó su madre-
- Sí.-en realidad ella se estaba quitando un peso de encima enorme, odiaba tener que mentir a su madre pero ya no tenía opción, debía ser valiente o vivir toda su vida una mentira en su propia casa.-
La madre pensó durante un momento y al fin le dijo:
- Claudia, de miles de chicos que hay ¿por qué él? ¿sabéis el lío en el que os estáis metiendo? ¿qué van a pensar tus tios?
- Estoy enamorada de él mamá, yo no puedo elegir a quién querer y sí, sabemos el problema que hay pero hemos seguido adelante, yo no puedo vivir sin él ¿lo entiendes?
- No hija, no lo entiendo, pero esto tenéis que terminarlo pero ya, tus tios no pueden enterarse porque si no, va a ser mucho peor!
Claudia subió corriendo a su habitación y se pasó la noche llorando, ni siquiera quiso hablar con su madre. Al día siguiente mientras paseaba por la playa con él se lo contó todo. Gabriel se sentó en la arena y se quedó un rato mirando al mar.
- Siéntate conmigo.-le dijo finalmente a Claudia-
- Mis padres ayer me comentaron algo parecido, también lo han notado.
- ¿y que te han dicho? –preguntó Claudia con los ojos como platos-
- Lo mismo, que esto no puede ser, que somos familia y que eso esta muy mal visto, que si es un capricho, que lo dejemos ya y yo me harté y me fui un rato a la calle para no escucharlos, luego cuando volví mi madre fue a la habitación a seguir dando la brasa.
- ¿qué vamos a hacer ahora? –preguntó Claudia casi llorando- esta mañana he visto billetes de avión, creo que mi madre va a mandarme a Londres, al viaje ese con el que tanto me dio la coña hace tiempo, yo no se que decirle.
- Quizá es mejor así, a lo mejor encuentras allí a alguien de quien no tengas que avergonzarte.
- No digas eso! –dijo ella casi gritándole- ¿cómo puedes pensar siquiera eso? – las lágrimas empezaron a asomarle por los ojos y él la abrazó-
- Por ahora es mejor así, Claudia, ve allí, vamos a esperar un tiempo hasta que esto se calme, no tenemos trabajo ni casa ni nada, asi no podemos seguir, en cuanto llegue el verano el mes que viene voy a empezar a buscarme curro por las tardes para poder pagar los gastos de la universidad, nos iremos a Granada, donde tu y yo hemos dicho muchas veces de ir a estudiar ¿recuerdas? Lejos de todo, allí mi colega Jesús tiene un piso, no nos cobrará mucho por el alquiler y mientras estudiamos podemos vivir allí junto ¿no?
Claudia sonrió y le besó, sabía que él no la dejaría nunca, había pensado todo esto para estar con ella, de repente su corazón se llenó de felicidad, tenían planes de futuro!
- Claro que si, yo me iría contigo al fin del mundo –contestó ella-
- Pero prométeme que irás a Londres y aprenderás inglés estos 3 meses ok?
- Sola? Y si me sale un guiri que quiere ligar conmigo?
- Me lo pasas al teléfono que ya le quitaré yo las ganas aunque mi inglés es una mierda.
Ella sonrió feliz, no veía el momento de llegar de Londres para estar con él, los dos solos en Granada.
Dos días después estaba en el aeropuerto despidiéndose de su madre, de él ya se había despedido la noche anterior……. les dio un beso a sus tíos que también habían venido.
- Que tengas suerte allí preciosa y aprende mucho! Le decía su tia.-¡ y vuelve con un novio guapo!
Claudia cambió su semblante de triste a serio y contestó:
-Esto meses no cambiarán nada tía. Yo ya tengo novio y estoy enamorada, ya pueden venir mil hombres guapos que ninguno será como él. –subió al avión sin mirar atrás y se dejó caer en el asiento mientras se ponía el IPOD para escuchar música, sin pensar nada más.
Los días se hacían interminables, ella trabajaba allí también para intentar ahorrar algo de dinero para cuando volviera con él, conoció mucha gente y aprendió un montón, hizo muy buenas amigas de otras zonas de España que iban a aprender también, pasaron los meses y cuando volvió no creyó que él la estuviera esperando allí, y su madre y sus tios, no bajaba las escaleras, sino que volaba, le dio un abrazo a su madre y a sus tios y a él casi lo estruja alli mismo, estuvieron abrazados unos minutos y su familia entendió en aquellos momentos aunque no quisieran aceptarlo, que a pesar de todo lo que ellos pudieran decir u hacer, ellos se querían, no había mas que ver a Gabriel que se había encontrado fatal estos meses sin ella, estaba apagado, no tenía aquella sonrisa suya que llenaba cualquier espacio vacío, su semblante era amargado y lo único que hacía era trabajar, comer y dormir, apenas se relacionaba con los amigos y por mucho que sus padres insistieron en presentarle algunas hijas de amigos en común, él contestaba con monosílabos y se metía en su habitación, el único momento del día que sonreía era cuando hablaba por teléfono con ella. Entendieron que no se puede elegir de quién enamorarse, no se pueden manipular los sentimientos, de todos modos qué les importaba lo que pensara la gente si sus hijos eran felices, su familia eran ellos mismos y quieran o no debían aceptarse.
Claudia y Gabriel marcharon a Granada, aunque les costó lo suyo consiguieron sacar sus estudios y poder vivir, sus padres los ayudaron en todo lo que pudieron, puesto que eran sus hijos. Gabriel se sacó su carrera de médico y ella la de económicas. Con mucho esfuerzo y paciencia llevaron su amor adelante. A sus padres se les olvida todo cuando ven entrar a sus nietos, tuvieron gemelos y hoy dia son felices, por fin, no tienen que esconderse de nada…………..ni de nadie.