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05 noviembre 2008

Gran hermano al cine

No quiero engañar a nadie, y hacer creer que el concurso de la tele se va a llevar al cine. Supongo que incluso la aclaración puede suponer alivio para muchos. En realidad, haré un repaso al cine sobre el control y espionaje que se puede tener sobre vidas ajenas.

Ya pudimos ver en los ochenta las películas con cámara oculta, dirigidas por Manuel Sumers, iniciadas con Todo el mundo es bueno, en lo que supone un precedente de películas como Gran marciano, donde se expone a situaciones límite a sus protagonistas, poniendo en evidencia sus miserias y virtudes. Un estilo poco cinematográfico, a fin de cuentas, más propio de la televisión, que ha hecho suyo este formato.

Pero antes de popularizarse este tipo de programas, el director Peter Weir, nos presenta una historia sobre el control absoluto de una vida desde sus orígenes, en el punto en que el protagonista sospecha de su condición. Una reflexión sobre el derecho sobre los demás, y la importancia de escoger nuestro propio destino. El show de Truman, muestra a un Jim Carrey, que parece interpretarse a si mismo. Un hombre con un gran sentido del humor, propenso a las imitaciones, con la particularidad de que es objeto de un juego, que desconoce, al contrario que en la vida del actor, donde es consciente de ese juego al hacer una película, donde su comicidad tiene una intención pública. Todo lo contrario que la de Truman, donde su actitud es la de un hombre normal en su privacidad.

Una interpretación sobre el control de las masas que ya anticipo George Orwell en la novela Gran hermano, que sin duda, inspiro el título televisivo, pero que tiene ejemplos más directos, al poner al gobierno como culpable del control de vidas ajenas.

Nos podemos referir a la reciente La vida de los otros, ganadora del oscar a la mejor película extrangera, hace dos años, en el contexto de la represión sufrida durante los años previos a la caida del muro de Berlin, en la Alemania del este. El espionaje más intenso en la persona de un activista, realizado por un funcionario, inmerso en un sistema, que no ha escogido, pero al que se debe adaptar. Lo paradójico que resulta evidente para el espectador medio, es descubierto por el espia, al tomar consciencia de lo cruel que resulta irrumpir en la privacidad de una persona, y el destino incierto que puede provocarle.

De nuevo, existe una reflexión sobre la privacidad, y una moraleja, donde nunca es tarde para cambiar de actitud, y que no siempre tiene que haber una recompensa por ello, cuando el favor se lo haces a alguién que ni siquiera sabe de tu existencia.

El juego del espionaje da un juego más alla de películas como El espia que surgio del frio, basado en la novela de le Carré, ó de la saga Bond, de las novelas de Fleming. Es el espionaje más directo, donde las similitudes con un gran hermano son más que evidentes.

Asi que el gobierno vuelve a ser el protagonista, en una historia dirigida por Tony Scoot, sobre el control de las personas por medio de las tecnologias más avanzadas, que permiten el camuflaje, la condición más indispensable para hacer posible el espionaje. Enemigo público, tiene una base más que interesante, para poder crear un thriller para el lucimiento de Will Smith, aprovechando la inquietud que provoca el ser perseguido, cuando controlan tus pasos.

No me extiendo con más ejemplos, para que podais aportar vosotros los vuestros, por lo que tan sólo me queda dejar una conclusión final.

El control de la privacidad, y el uso de una vida como objeto para el divertimento, siempre se han tratado en el cine con ojos muy críticos, donde un poder superior tiende a escoger la forma de vida de otros, como en la genial Fahrenheit 451 de Francois Truffaut. O el poder de la prensa, tan de actualidad, donde un hombre puede ser el centro de atención para el disfrute de las masas, como en El gran carnaval y Primera plana, ambas de Billy Wilder.

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