Debería ir al infierno por hablar de las parodias aprovechando el estreno de una de ellas en el cine, favoreciendo su promoción en contra de otros estrenos, o peor aún, coincidiendo con la Seminci que en estos momentos se celebra en mi ciudad, Valladolid.
Pero lo cierto es que me apetece hablar de la parodia como un subgénero, dentro de la comedia, que tiene su propio interés, y que ha tenido épocas de gran brillanted, lejos de los productos más actuales, que pese a tener buenos gags puntuales, abarcan demasiadas referencias al cine comercial e incluso la televisión americana, que dificulta la interpretación de muchos de los guiños, por lo que el gag debe ser directo, para resultar entendible para la mayoria. Al final existe una clara renuncia de la sutileza, que aún llegando a menos gente, resultaría más genial.
Sólo hay que fijarse en la magnífica serie de animación de Los Simpson. No siempre, los guiños, numerosos a lo largo de las temporadas, resultan fáciles de captar, pues depende de la cultura del espectador sobre el conocimiento de clásicos del cine, que si bien son populares, no siempre son entendibles por amplios sectores de espectadores, muchos de ellos muy jóvenes. Esta carencia se compensa con la solidez de la historia base, que hace que el guiño sea un aporte interesante, pero no imprescindible para la comprensión de la secuencia.
Asi, clásicos como El Padrino, Rainman o El silencio de los corderos, son homenajeados inteligentemente, al estraer secuencias que el tiempo las ha consolidado como inmortales.
En este blog, se publico un artículo que abarca más de cien películas referenciadas en esta serie.
http://comunidad.terra.es/blogs/rafapucela/archive/2007/10/02/lossimpsonyelcine.aspx

Ese es el tipo de homenaje que me gusta, que ya popularizarón directores como Mel Brooks, en cintas como Máxima ansiedad o El jovencito Franquestein, donde respectivamente, el suspense de Hitchcock y el terror de la Hammer, eran parodiados con cierta maestria.
Pero si tenemos que referirnos a parodias del cine de terror de la popular productora, no podemos olvidarnos de El baile de los vampiros de Roman Polanski, donde la parodia llega a ser más intensa en emoción que la original, en esta curiosa paradoja, que tiene su explicación, en un fragmento de la película Dioses y monstruos, sobre el director James Whale, afamado por películas como Franquestein. En dicha secuencia, Whale reconoce una oscura intención de provocar comicidad en un ambiente de terror, enfocada al espectador menos impresionable, en lo que podría ser una muestra de parodia de una realidad que ni siquiera existe.

Lo sutil y el homenaje al cine más popular, en este caso el terror, tuvo su reinvención en los setenta y ochenta con las ácidas comedias sobre catástrofes de aviones, que popularizó la saga de Aeropuerto. Abrahams y Zucker, con su genial Aterriza como puedas y secuela, metían el dedo en la llaga, al poner en evidencia lo fácil que es frivolizar sobre las situaciones de angustia, que la ficción pueda crear.
Ahora es la época de las scary movies y similares, numerosas en secuelas, y facilmente olvidables, como muchos de los títulos que parodian, a los que el paso del tiempo no perdonan, Aún asi, hay que reconocerle un mérito, al saberse adaptar a un mercado, donde se demanda la risa fácil, que el propio espectador intuye cuando ve la película original.
Y es que no hay que olvidar, que aquello que Whale pretendia con sus películas de terror, lo pretenden contemporaneos suyos como Brian Singer, con su Superman returns, o de forma más directa, Jonathan Mostow, con Terminator III, donde el trabajo de James Camerón, fue frivolizado, hasta rozar la parodia, en una broma que no debió hacer mucha gracia al director de las dos primeras entregas.

Ahora a comentar vuestras parodias favoritas, por muy bochornosas que sean, que nadie es ajeno de consumir películas de evasión para pasar el rato. Supongo que siempre será más sano que una tarde con programas del corazón.