Como parece que gusta mucho lo de los fetiches en el cine, o bien polemizar sobre ellos, sobre todo a un servidor, o a ciertos polemistas habituales, vamos a seguir indagando en recursos sexuales utilizados de forma recurrente por cineastas concretos.
Empecemos por un caso que apenas tiene discursión, y pocos van a poder rebatir, pues Hitchcock utilizaba en sus películas a rubias platino. No todas se ajustaban al mismo tipo de mujer, y representaban un determinado estereotipo, pero si que eran personajes en historias de suspense, donde resultaban vulnerables, aunque no por ello, totalmente inocentes, como Tippi Hedren en Marnie, la ladrona. Esta actriz, según cuentan, era objeto de deseo del director, algo de lo que nadie puede culparle, pues a esta señora no la faltaba atractivo.
No seria el único caso, pues sino poco de seña de identidad tendrian las rubias en el universo Hitchcock, y Hedren también aparece en Los pájaros, asi como Eva Marie Saint en Con la muerte en los talones, Grace Kelly en la Ventana indiscreta o Doris Day en El hombre que sabia demasiado.

Un habitual de la carnalidad es el cineasta italiano Fellini, autor de películas como La dolce vita o Amacord. En la primera vemos una de las escenas más sensuales de la historia del cine, donde la belleza de La fontana de Trevi es el contexto donde otra belleza, la actriz Anita Ekberg se baña, mostrando su cuerpo humedo y carnoso, tras una ropa pegada al cuerpo, que permitia la transparencia de su piel.
En la segunda, los grandes pechos de una mujer madura se muestran como dos grandes montañas que debe afrontar un inexperto, pero ansioso adolescente.

Decia Berlanga, en una entrevista, que en una coincidencia con el italiano, el director le hablaba de sus preferencias por los "grandes culos pálidos". Del director español, no se puede negar cierta afinidad con el italiano en cuanto a fetiches se refiere, y si ya veiamos a Enma Penella en El verdugo como ejemplo de carnalidad, su filmografia no esta carente de este tipo de referencias hasta el final, donde Concha Velasco, muestra su lado más sensual, ya en su bien llevada madurez, en Paris-Tombuctú.

Siguiendo con los directores españoles, no podia faltar Pedro Almodovar, cuyo cine se asocia a una estética muy personal, donde los colores vivos y la sensualidad de determinadas situaciones, son elementos base para la incorporación de fetiches.
Son varios los recursos utilizados por el manchego, pero quizás destaque por encima de todos, el travestismo y la transexualidad, y todo lo que ello conlleva, como la indumentaria, especialmente zapatos de tacones alto. Películas como Tacones lejanos o Todo sobre mi madre incorpora personajes transexuales.
Otro de los temas sexuales es la pasión en relaciones homosexuales, con ejemplos como La ley del deseo o La mala educación, cuya traducción en fetiches es diversa, aunque la más significativa sean las escenas de cama explícitas, caracterizadas más por la pasión desenfrenada, que por comportamientos más románticos, algo extensible a las escenas de sexo heterosexual de películas como Carne tremula.

Los fetiches se asocian al cine personal, y los directores que los utilizan suelen tener un estilo diferenciado, muy propio del cine independiente. El director Quentin Tarantino, destaca por un estilo irreverente, donde puede ser muy transparente con sus fetiches, algunos tan habituales como nalgas y pechos femeninos, y otros más significativos como los pies, donde el propio director interpreta a un personaje que bebe champan deslizado desde los pies de la mexicana Salma Hayek en Abierto hasta el amanecer de Robert Rodriguez, y guión del propio Tarantino. Películas recientes como Death Proof, confirman indiscutiblemente su preferencia por los fetiches comentados.

Siguiendo con directores de estilo personal, el cine de Tim Burtom tiene un fetiche común llamado Helena Boham Carter, que si bien es ante todo actriz, habitual del goticismo de sus películas, se ha convertido en el medio para mostrar lo grotesco, por medio de una belleza poco convencial, inexistente para muchos (algo que no comparto), que supone un tipo de personaje carnal, con un aire de misterio y una caracterización que la acerca a lo oscuro y siniestro, pese a ser un personaje bondadoso. Si asi la vemos en Sweeney Todd, otra actriz, de lo más sugerente, Cristina Ricci, también dibuja un personaje análogo en Sleepy Hollow, confirmando los fetiches más sensuales del góticismo de Burton.

Ha quedado constancia de estos seis directores, que evidentemente no son los únicos que recurren a determinados fetiches como constante en muchas de sus películas, pues podriamos hablar, entre otros, y para no repetir fetiches, de Michael Haneke y el sadomasoquismo de La pianista y Funny games.

O las escenas con lenceria de El graduado y The Closer del director Mike Nichols.

Asi, que la moraleja de la semana, es que no os avergonceis de vuestros fetiches favoritos, pues aunque no podais hacer de ellos vuestro trabajo, como hacen estos directores, podeis disfrutar de ellos y sacarles partido gracias al cine.
Ahora a aportar fetiches de películas si quedan ganas.