Mucho se ha hablado de 300 o Spiderman tanto en la red como en otros sitios como internet (lo siento, no he podido evitar la broma). Ahora que ha pasado algo la moda y nos hemos tranquilizado, vamos a analizar la primera de ellas desde el punto más atrevido y sin tabues. Si ya escribí el artículo: Spiderman, las tetas y la violencia, ahora toca centrarse en el fetichismo semioculto de 300, la historia de un grupo de soldados espartanos, liderados por Leonidas para hacer frente al poderoso y multitudinario ejército persa.
Pues si, amigos, 300 no es una película de tetas, aunque si de torsos masculinos, pero es, ante todo, una sucesión de referencias al estilo de vida sadomasoquista.
Vayamos por partes, y avancemos lo que significa el sadomasoquismo, con claridad, para que nadie se pierda en este atrevido despropósito de erotizar una película bélica.
El sadomasoquismo es la relación sexual y espiritual establecida entre dos partes, la dominante y la sumisa, donde la primera obtiene placer con el sometimiento de la segunda, por medio de la humillación y la aplicación de dolor, con todo lo que ello conlleva, que no es otra cosa que la apropiación de la voluntad del sumiso, que goza y disfruta con su condición.
Y ahora, que estamos todos al dia, y empezamos a ver que la violencia y la lucha por la libertad de 300 puede tener mucho que ver con esta práctica sexual, vayamos al análisis, que puede hacer las delicias de muchos y provocar las criticas punzantes de otros. Pero como este es un espacio plural, para compartir posturas (no hare un chiste de esta expresión), pues bienvenidas sean las divergencias.
La película parte del adiestramiento, para moldear la mente de un joven Leonidas, que debe pasar duras pruebas, e incluso es azotado como parte de su disciplina. Creo que a nadie se le escapa, que el látigo, es uno de los objetos fetichistas del sado más llamativos.

De hecho, la escena inicial de la primera batalla contra los persas, es la imagen de un látigo estirado del emisario de Xertes, que pretende doblegar a los bravos espartanos.
La esclavitud, en toda su extensión esta presente durante todo el metraje, pues es precisamente la invasión la que amenaza con esclavizar a las mujeres e hijos de los guerreros, los cuales les llegan a decir, que ni siquieran serán esclavos, pues morirán, y la sumisión será el premio para los suyos.
Además, se da un caso concreto, una bella espartana, oráculo de unos asquerosos miembros de un comite, que vaticina el futuro, y condiciona las decisiones bélicas. Es una esclava, sometida totalmente, con una belleza excepcional, que erotiza mucho la sumisión que le toca vivir.

Pero si hay algo que marca una relación de dominación y sumisión, esa es la historia de amor entre Leonidas y su reina. Son varias las pistas que se nos ofrecen, para dar a entender que el bravo guerrero, interpretado por Gerard Butler, es un sumiso siervo de su reina, Lena Headey.
Empecemos con las pistas. En primer lugar, la reina tiene opinión ante un sorprendido mensajero del rey persa, que invita al sometimiento pacífico del pueblo espartano. La reacción de Leonidas, atacando al sequito persa, como muestra de que Esparta no se doblega, es consecuencia del asentamiento de la reina, que ordena con su gesto el comienzo de las hostilidades.
Sabemos que la reina tiene poder, y poco a poco vemos que tiene un dominio sobre un marido, que si bien no es un sumiso que se arrodilla ante el invasor, como se ha demostrado, si que es un fiel siervo, de la que en el fondo es su dueña y señora.
Es un esclavo sexual, que cuando llega junto a su mujer, esta le ordena sutilmente, que sus caricias deben continuar con besos. Una iniciativa, quizás, poco llamativa en la actualidad, pero si muy significativa en una época donde el hombre, no sólo tenia la iniciativa en el sexo, sino que su práctica se basaba en el egoismo, y la obtención del placer exclusivo para el hombre.
La reina impone que su siervo sea delicado y paciente, con previos como los besos, para obtener su placer, como una especie de obligación que tiene Leonidas, que se debe en cuerpo y alma a su dominadora.

Cuando en el campo de batalla, el guerrero añora a su mujer, se refiere a ella como mi reina, y da a entender que su causa es el servicio hacia ella. Una reina, en principio es una ocupación política del más alto rango, y como tal implica el máximo poder, y la capacidad absoluta de dominio sobre sus pertenencias. Ese concepto se extrapola sutilmente hacia el poder espiritual sobre Leonidas, y el dominio, en realidad es sobre él. Por tanto, mi reina es un eufemismo de mi ama, término habitual utilizado por la parte sumisa para referirse a su dominante.
El talante de la reina no deja indiferente, y su belleza y personalidad nos da a entender que la gusta controlar todo, y eso se obtiene con el poder que permite dominar al adversario.
Es sólo una vez, cuando la reina se doblega, y es por amor, dejando que el traidor obtenga sus favores. Esta escena, no deja de tener implicaciones sadomasoquistas, pues aunque el acto es consentido, al igual que en ese tipo de relaciones, se actua con violencia, acentuado al girarla bruscamente para acariciarla lascivamente, dando a entender la posibilidad de sexo anal, que como os podreis imaginar, forma parte de uno de los numerosos recursos de estas prácticas para provocar la humillación.
La esperada venganza no deja indiferente si se sabe pillar todo lo metafórico que rodea a la secuencia.
La reina al ser acusada de adultera por su adversario, hunde su espada en él, y le susurra al oido su sentencia. Todo ello delante de los senadores, que descubren al instante, que se trata de un traidor, al ver como caen las monedas de su soborno.
No tendria mayor transcendencia, que la mera violencia, pero hay un mensaje oculto que podemos leer entre lineas, gracias a como se nos ha presentado la figura de la reina.
Penetrar con su espada, es como sodomizar a su siervo, con el fin de humillarle ante la concurrencia, e incentivarlo con el desprecio verbal al oido. Y para más información, con una prótesis, que es la espada, que en realidad es un elemento masculino, del que se apropia la reina para invertir los papeles.

Espero que nadie se haya escandalizado mucho, y que no penseis que tengo una mente calenturienta. No soy culpable de poder ver lo que los verdaderos profesionales del cine y la publicidad nos quieren inculcar en el subconsciente, pues se tienen más que leidas las teorias del psicoanálisis de Freud. Bien sean tetas en Spideman o sadomaso en 300, el cine sigue buscando sus recursos de sugestión, hasta el punto de escoger un fetichismo base para toda la película.
Ahora, estimados amigos, a opinar de 300, que como podeis comprobar ya he visto, y podemos compartir impresiones.