Si el cine bebe mucho de la violencia, de sentimientos arraigados y de personajes al límite que se cubren las espaldas y se atacan, el recurso de la mafia sacia con creces las espectativas argumentales de cualquier película que pretenda reunir todos esos elementos.
Si el cine de negro, habitual en directores como John Huston o John Ford, se basaba en heroes que hacian frente a organizaciones criminales organizadas, el cine moderno nos ha adentrado profundamente en el mundo de la mafia a través de las descripciones de personajes pertenecientes a ella.
De esta manera se paso del estereotipo de ganster, amoral, de mal carácter y crueldad ilimitada, al mafioso, como cabeza visible de un entramado criminal basado en la confianza y los valores familiares.
Es decir, hemos visto como en Cayo largo, un ganster interpretado por Edward G. Robinson, se enfrentaba al heroe, el omnipresente Bogard, donde el primero es el cabecilla de una banda de delincuentes, supuestamente agrupada entorno a un lider inteligente, con el fin de hacer negocios ilícitos, por medio de la fuerza y la intimidación.
Esa es su mayor arma, en contraste al bueno, heroe de guerra, que en principio renuncia a la confrontación, pues aunque no apruebe la actitud de los criminales, prefiere escoger el camino egoista y no implicarse. Algo, que logicamente, tiende a cambiar, y que el espectador desea, para que la injusticia que imponen los malos sea aplacada por el hombre honesto.
Asi que el cine negro, nos muestra la vida de las calles de Chicago o Nueva York, donde los ganster hacen sus negocios sucios, sobornando a policias y acogiendo chavales de las calles, para sus tareas más básicas, que terminan siendo parte de la organización. Los finales, made in Hollywood, la industria que más ha tratado esta temática, siempre procura que aunque el ganster nos pueda simpatizar, no salga triunfante, en una especie de moraleja, donde el mal no compensa.

Llegamos a los setenta, y aparece un lenguaje cinematográfico novedoso, gracias a los Coppola, Spielberg y Lucas, que nos presentan historias, agradecidas por el gran público, con una frescura acorde a los nuevos tiempos.
Del primero, no podemos dejar de mencionar la trilogia del Padrino, donde cada uno de los tres actos es una reflexión de las distintas etapas de la vida de un mafioso, en este caso, Michael Corleone, interpretado por Al Pacino.
Se parte de la presentación de un mundo, sordido para cualquiera, pero que forma parte de la vida cotidiana de una familia adinerada italoamericana, los Corleone, apellido adoptado por el patriarca, Marlon Brandon, en homenaje a su pueblo de origen de Sicilia. Es sobre todo la historia de uno de los cuatro hijos del llamado padrino, que decide mantenerse al margen de una vida de delito y estorsión. El destino de cualquier miembro de la familia, y la presión que ejerce ese mundo, hace que Michael no pueda evitar implicarse pese a sus deseos iniciales.
La segunda parte, es una original historia donde se alternan dos tramas, separadas en el tiempo. La primera es un relato de los orígenes de Vito Corleone, patriarca de la familia que conocemos, interpretado por Robert de Niro. Una introspección de la vida del inmigrante, en este caso un niño que huye, paradojicamente de la mafia siciliana, para sobrevivir en los Estados Unidos, bajo el poder y estorsión de otro mafioso. La evolución de un personaje, que debe protegerse de un mundo que le agrede constantemente, por medio de los métodos que le han perjudicado.
La segunda trama, nos muestra a Michael, como lider indiscutible de la familia, afrontando los nuevos tiempos, y alejándose de su vida familiar.
La tercera parte, es una especie de redención del personaje de Michael, que debe dejar sucesor, con un curioso planteamiento. Sus hijos prefieren otro tipo de vida, al igual que lo quería él, siendo su sobrino, hijo de su hermano, el mejor de los candidatos, curiosamente al igual que lo fue su hermano Sonny en su día.
El padrino supuso un enfoque novedoso, de la vida de la mafia, hasta el punto de utilizar la banda sonora de Nino Rota para ambientar la historia de Mario Puzo, en una muestra que la historia era ante todo un drama con toques melancólicos, y no una historia de violencia gratuita.

Otros directores abordarón el cine negro a partir de los setenta con un gran éxito. La idea argumental del inmigrante, que se une a mafias en los Estados Unidos, y que progresa en el mundo de la droga, es la base de películas de Brian de Palma, como El precio del poder y Atrapado por su pasado, ambas con la presencia de Al Pacino. Si en la primera, la ambición desmedida y el desparpajo de su protagonista, Tony, suponen una ascensión al poder que tiende hacia la autodestrucción, en la segunda, se produce una inversión, al pretender salirse de ese mundo y llevar una vida feliz. La moraleja, como anticipa el título en español, es que es un mundo que te atrapa y no te deja salir, en una conclusión similar al Padrino.

Pero si tenemos que mencionar un director, que nos ha mostrado la mafia en varias ocasiones, con bastante precisión, ese es Martin Scorsese, que con títulos como Uno de los nuestros, Casino e Infiltrados, se nos dio a conocer los entresijos que mueven determinadas organizaciones criminales. Desde la ya comentada mafia italoamericana en la primera de ellas, hasta el mundo de corrupción y crimen de los casinos de Las Vegas de la Segunda.
Un tipo de vida que no le es ajena al director, al haber vivido en su juventud en barrios con presencia de mafiosos.
Su actor fetiche, Robert de Niro, que aparece en cintas como Taxi driver, sobre las mafias de la prostitución, además de algunas de las comentadas, se atrevió en la dirección con Una historia del Bronx, sobre un joven adoptado por la mafia.
El cine nos sigue regalando este tipo de historias, buscando la variedad y visiones alternativas que eviten repetirse sobre sus predecesoras. El caso reciente más significatico es el de Historias del este, de David Cronnenberg, sobre la mafia rusa en Londres. Una indagación sobre los valores familiares, las venganzas y la implicación sobre seres inocentes. Todo ello contado con maestria, con recursos visuales que recuerdan a los evangelios, sin ser una película religiosa.
Asi, que si os gustan las pelis de mafiosos, nos podeis contar vuestras favoritas, y opinar sobre este tipo de cine.