El cine nos presenta en muchas ocasiones personajes con caracter, que nadan contracorriente, y que se enfrentan a la incomprensión de quienes les rodean. Ese es el caso de muchos artistas, obstinados en encontrar su propia identidad, experimentando en disciplinas, como la literatura, la arquitectura, la música y artes plásticas en general.
El arte, quizás, sea simplemente el medio, la escusa y el contexto, para mostrar con mayor precisión lo que siente el protagonista principal. Es como si la obra, realmente tuviera su cabida en los museos para apreciarla mejor, y el cine sea sobre todo el medio para conocer al artista, y porque no, preparar al espectador para visitar el museo ó la biblioteca.
En Titanic, se nos presenta a un artista, Jack, Leonardo Dicaprio; una entendida Rose, Kate Winslet; y el prometido, con mala uva, incapaz de valorar el arte, interpretado por Billy Zane.
En tres personajes, se resumen tres formas de entender la vida sólo con la base del arte del dibujo, que podría ser aplicable a cualquier estructura de guión de cualquier película, sea de arte ó sobre mentalidades en general.
Dos hechos se formalizan ante tal premisa. La secundaria, donde se deja claro la postura de los prometidos ante Las señoritas de Avignon de Picasso (curioso que se hundierán con el barco). Y la principal, donde la afinidad une a Jack y Rose.
Centrémonos ahora en películas sobre artistas, populares más alla de los circulos del arte, conocidos por su fuerte personalidad, y su vida llena de interesantes experiencias.
Literatura.
Empezamos por los escritores, los cuales siempre han tenido un peso excepcional en el cine, pues sus obras son adaptadas. Sabemos de lo frecuentes que son las historias procedentes de Graham Greene, El americano impasible, ó el multisocorrido Stephen King, La milla verde. Pero sus vidas son llevadas al cine en títulos recientes como Truman Capote, sobre el autor de Desayuno con diamantes, ó Las horas, que le valió el oscar a Nicole Kidman por su interpretación de Virginia Woolf, autora de Las olas.
Particular es la situación que viven escritores como el poeta granadino, en Lorca, muerte de un poeta, reconstruyendo sus últimos días en La guerra civil española.
Arquitectura.
Los arquitectos también tienen su hueco, y nos encontramos películas documentales como el de Louis Kahn, realizado por el hijo de este, ó historias que profundizan sobre el mundo del arte a través de un arquitecto que trabaja en un proyecto en El vientre del arquitecto.
Pero la más popular, es El manantial, sobre la intolerancia que tiene que vivir un arquitecto, Howard Roard, interpretado por Gary Cooper, defensor de volumetrias desnudas, ante la insistencia de los promotores y criticos, en mantener un estilo historicista, habitual en la arquitectura de entonces. El tercer personaje, el que entiende el arte, y se siente atraida por el artista, es una fria mujer, turbada por la falta de sensibilidad en la que vive, interpretada por Patricia Neal.

Pintura y escultura.
Los pintores, dan un juego más que interesante, y tal circunstancia no es ajena al mundo del cine. Podemos recordar la vida de Miguel Angel Bunarroti, interpretado por Charlton Heston, de convinciones sólidas, de carácter fuerte que se enfrento al mismísimo Papa con una huelga a la japonesa, pintando una modesta capilla, y convirtiéndola en una de las obras más afamadas de la historia del arte.
Del expresionismo, como no, la figura de Vincent Van Goth, interpretado por Kirk Douglas en El loco del pelo rojo, donde la busqueda de identidad, bien en el análisis por captar la esencia de su entorno en un lienzo, bien por descubrir la manera de servir al prójimo, supuso una inestabilidad mental, que paradojicamente le hacia más genial, a cambio de una constante infelicidad, salpicada por momentos de auténtico éxtasis emocional. El contraste con el personaje de Gauguen, Anthony Quinn, matizaba aún más todas esas sensaciones.
Respecto, a las vanguardias del siglo XX, destacar la interpretación de Anthony Hopkins en Sobrevivir a Picasso, donde su genio sin igual, estaba vinculado a una personalidad arrolladora, que condicionaba la relación con sus mujeres.
La vida del pintor de la abstracción más absoluta, Pollock, con una interpretación de Ed Harris que le valió la nominación al oscar.

Música.
Los músicos han tenido últimamente sus biopics, como el de Ray Charles, en Ray, que le valió el oscar a su protagonista, Jamie Fox, ó las películas españolas Camarón y Lola, donde se cuentan las experiencias de dos de los grandes personajes del flamenco español. Oscar Jaenada recibió el goya por su interpretación del mito.
La más llamativa, especialmente por la cantidad de oscars que se llevo, es Amadeus (una de las favoritas de Diego cayeitor, habitual comentarista del blog), de Milos Forman, sobre la trepidante vida de Mozart, y su personalidad excéntrica, motivada en parte por la consciencia que tuvo desde niño que tenía un talento muy por encima de lo normal.
El otro gran músico, con una personalidad arrebatadora es Beethoven, que no sólo fue llevada al cine en la pelicula del perro, sino que actores como Gary Oldman o Ed Harris se atrevierón a dar vida al genio, en Amor inmortal y Copying by Beethoven, respectivamente.
Novelistas, poetas, arquitectos, pintores, escultores, músicos y como no, en un blog de cine, hay que incluir a los artistas del celuloide.

Cine.
Se han llevado al cine, las vidas de cineastas, recordados también por sus aficiones fuera de los platós. Cazador blanco, corazón negro, con Clint Eastwood, interpretando a John Huston, durante el rodaje de La reina de Africa, mostrando las obsesiones del director por cazar un elefante.
Otra es El aviador de Scorsese, y las manias de Howard Hugues por pilotar aviones.
Llamativa es la película que hizo Tim Burton (uno de los directores favoritos de la amiga de la sister, habitual del blog) sobre Ed Wood, director incomprendido y objetivamente mediocre, pero firme en sus creencias, que en otros muchos casos hicierón grandes a otros, y emnoblecen a personajes, como este que interpretó Johnny Depp.

Nacer un genio, implica la inmortalidad, pero también el olvido de muchos que se quedarón en el camino, pero sobre todo supone la incomprensión de un entorno, que en muchos casos les hacen más fuertes. El cine, como medio que llega a todo el mundo, nos hace comprender que aquello que nos resultaba lejano e incomprensible, puede ser entendible, y aunque no compartamos criterios, podemos sentir de cerca aquello que vivierón los genios.