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19 diciembre 2007

Películas de trenes y ... Alfred Hitchcock

Si en un artículo anterior hablabamos de los aviones, de su potencial para crear historias en su entorno, y de la curiosa aportación de Spielberg en sus películas al conocimiento de la aviación, hoy toca hacerlo con los trenes, deteniéndonos, entre otros, en la figura de Alfred Hitchcock.

La primera a mencionar de Hitchcock, es una obra de suspense, como era habitual en su filmografía, titulada Alarma en el expreso, sobre la posible paranoia que sufre una mujer, al notar la desaparición de una anciana, compañera de viaje en un tren, a la cual niegan en su entorno la existencia de dicha mujer. Gran parte del metraje se desarrolla en el tren, donde se encuentran las pistas que clarifican el asunto. Esta tuvo su remake en los setenta con Elliot Gould y Cybill Sheperd.

Los trenes, al igual que los aviones, son propicios al secuestro, a ponerlos a toda marcha y hacer peligrar todo lo que se ponga por medio. Esto es lo que les pasa al trio protagonista de El tren del infierno, donde dos fugados, John Voight y Eric Roberts, coinciden con Rebeca de Morney, en una huida en un paraje helado.

Aunque si se trata de terroristas, el ejemplo más claro es el de Alerta máxima 2, donde se cambia el barco de la primera, por un tren, y Steven Seagal, deben enmedar el lio.

Aqui se usa un recurso, llamado macguffin, utilizado por Hitchcock en sus películas, donde se persigue algo importante, como un cd de datos secretos, que en el fondo no sabemos que es, pero que mueve toda la trama, y se desarrollan aspectos más llamativos de cara al público.

Otro macguffin en trenes es el de Misión imposible de Brian de Palma, donde Tom Cruise negocia con Vanesa Redgrave el intercambio de datos informaticos, en este caso una lista de espias.

El macguffin que mueve Con la muerte en los talones, la segunda de Hitchcock, es un microfilm, por el que persiguen a Gary Grant. En su viaje del este al oeste, como se titula originalmente en inglés, Roger Thorni, el personaje principal, tiene un apasionado viaje en tren donde conoce a Eva Kendal, Eva Marie Saint, jugando con los recursos propios de la situación, como son los camarotes reducidos y el punto de vista siempre desde dentro del tren, para que el espectador se sienta viajando constantemente, sin ofrecer planos del exterior hasta la llegada a la estación.

Esa situación de peligro se rentabiliza bien en Testigo accidental, en la huida que sufre un fiscal, Gene Hackman para proteger a una testigo, Ann Archer, que deben huir en tren, y escapar de los matones, que parten con la desventaja de no conocer a la testigo.

Los trenes también son lugares de encuentros, donde dos personas pueden enamorarse al coincidir todos los días, como les pasa a Robert De Niro y Meryl Street en Enamorarse, ó la más compremetida historia futurista, Fahrenhai de Francois Truffaut, donde un bombero quemalibros, conoce a la mujer que le abre los ojos.

Pero el encuentro más llamativo es para la tercera que nombro de Hitchcock, Extraños en un tren, donde la coincidencia con desconocidos supone la posibilidad de asociarse para confabular un intercambio de crimenes, con la garantia de no poder relacionarlos.

Aunque hablando de crimenes, los trenes son propicios a robarlos, y si bien es más propio en el western, como Dos hombres y un destino de George Roy Hill, con la pareja más emblemática, Redford y Newman, hay versiones más contemporaneas como Asalto al tren del dinero, donde Woody Harrelson y Wesley Snipes se ven envueltos en una interesante aventura.

El recurso del robo de trenes, es homenajeado en Regreso al futuro III de Robert Zemekis, cuando al parar el tren preguntan, ¿es un robo?. No,,,Es un experimento científico.

Como medio de transporte clandestino, ante los controles de aeropuertos y demás circunstancias, es muy socorrido, pues garantiza la prolongación de un viaje, y la posibilidad de subir y bajar del tren, dando mayor dinamismo a la huida. Es el caso de El expreso de Chicago donde Gene Wider, se lamenta constantemente de su mala suerte cada vez que abandona el tren a la fuerza. Magnífico, por otro lado, el acompañamiento musical de Henry Mancini.

Pero no siempre la presencia del tren es inmediata, y a veces la sugestión y lo metafórico resultan también muy impresionables. Asi en El expreso de medianoche de Alan Parker, sobre una prisión turca, deja la esencia del título para un momento que no vamos a desvelar aqui.

No podía finalizar, sin la referencia a la película por excelencia sobre trenes, un clásico del cine más universal, El maquinista de la general, y las aventuras del siempre genial Buster Keaton. Una curiosidad, al respecto de esta última, pues Buster Keaton hace un cameo en La vuelta al mundo en ochenta dias, como revisor de trenes. Esta versión, con Cantinflas y David Niven, no la faltan viajes en varios medios de transporte, donde está el ferrocarril, atraviesando Estados Unidos por el desierto que unia las costas del Pacífico y del Atlántico.

Los trenes siguen siendo un recurso magnífico de guión, aprovechando cambios de escenarios, para introducir escenas de cierto peso, ó con un protagonismo propio, donde el tren tiene una presencia importante, analoga a la que podía tener el motel Bates, de Psicosis, para despedirnos con la cuarta de Hitchcock.

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Comentarios

# MundoCine - » Pel??culas de trenes y … Alfred Hitchcock Ha opinado:

PingBack desde http://mundocine.portalmundos.com/peliculas-de-trenes-y-alfred-hitchcock/

20 diciembre 07 a las 21:54
# j Ha opinado:

buen día,

como siempre en lugar de comentar tus últimos artículos me centro en los atrasados, además como veo que nadie se ha animado a escribir aquí excepto tu amigo PingBack pues lo hago yo. Así te diré que has dejado de lado lo más interesante que sucede en los trenes: los fundidos en negro. Como me estoy viniendo viejo ya no tengo la memoria suficiente para hacerte una relación exhaustiva pero al menos se puede comentar el de "North by Northwest" del señor Alfredo en el que si no recuerdo mal nos obsequia con un par de fundidos en negro que sugieren (no se si lo compartes) una relación sexual entre los protagonistas; aunque aquí más sugerente que los fundidos sería la escena final en la que Cary Grant tiende una mano a Eva María en el Monte Rushmore y cuando ésta es agarrada nos lleva al interior del vagón de un tren, a una litera...

06 febrero 08 a las 9:18
# Rafapucela Ha opinado:

Hola j. Más vale tarde que nunca. Celebro tu participación en cualquier artículo antiguo. Si que había comentado aspectos sobre la tensión sexual de los protagonistas en Con la muerte en los talones, aunque sin especificar el fundido. Lo cierto, es que esa situación también la comente en el artículo de cine erótico, sobre la sutilidad de Alfredo al afrontar este tipo de escenas sin pasarse de la raya, como parte de la evolución del cine con transfondo sensual.

El fundido esta bien, pero para mi es el recurso de hasta aqui puedo leer, y de paso cambiamos de tercio en la historia, que es para lo que se usa habitualmente. Lo interesante es ese rollo que se traen, con las conversaciones de seducción, los pechos apretados de los protas en el compartimento, la música especifica de romance que salia al aparecer Eva Marie Saint...

Lo del final, tal como lo comentas se añade ese tren pasando por un tunel, que se enlaza con la secuencia de la litera, en una clara refencia simbólica al acto sexual. Particularmente pienso que aún siendo apropiada y divertida como cierre, a cualquier otro cineasta no se lo hubieran tolerado, pues pasar del monte a la litera es casi como un coitus interruptus para el espectador sumido en una tensión que se resuelve con tanta frivolidad. Como es Alfredo, decimos, mira tú que gracia, pero que lo haga Sam Raimi cuando Spiderman salva a Mary Jane se lo comen vivo.

Por cierto, el hecho de sacar el tunel, visión externa fuera del tren, supone una inflexión, al romper la regla de no salirse jamás del interior, que le da un carácter más simbólico todavia.

Saludos.

06 febrero 08 a las 12:27
# j Ha opinado:

lo que dices de que al señorito Alfredo se le pasen algunas cosas que a otros no se le admiten es cierto pero en el caso de "Con la muerte..." no estoy de acuerdo. Tengo la peli un poco olvidada pero me parece que no desentona con el espíritu de comedia que le da desde un principio. Meter diez minutos más de metraje para ver cómo salen del monte Rushmore y cogen el tren no añadiría nada a la película y me parece una solución además de acertada divertida.

Como comentario final de un artículo sobre trenes y cine hay que mencionar "El espíritu de la colmena" y recordar a Teresa inundada por el vapor del tren correo que está entrando en la estación o a Ana Torrent jugando en las vías del tren y sus ojos al ver el tren pasar...

06 febrero 08 a las 13:11
# Rafapucela Ha opinado:

Si es que estamos de acuerdo j. A mi también me parece bien y me gusto. Fue gracioso y apropiado, pero también atrevido y arriesgado, y sólo al alcance de autores que conozcamos su juego. Fuera de determinados estilos ó señas de identidad hay opciones que resultan fuera de lugar. Por poner un ejemplo, imagina que Erice pone en boca de Ana Torrent dialogos del estilo la ardilla roja de Medem, y no me refiero a la elección de palabras sino a ese tono donde lo que se dice es lo de menos pues estamos viviendo un universo de personajes muy singulares que no tiene que ver con lo que aporta Erice, y en su caso resultaría hasta ridículo. Me refiero a que a veces el cine tiene exigencias acorde a lo que nos ofrece cada autor, y no es extrapolable a otros.

Muy hermosa esa escena del espíritu de la colmena. Que maravilla siempre las miradas de Torrent, con esos ojos tan cinematográficos. Ese ambiente de estación siempre es de lo más sugerente, Casablanca, Con faldas y a lo loco...

Oye, que rapidez en responder.

Saludos.

06 febrero 08 a las 13:38
# j Ha opinado:

y eso que estoy currando : )

06 febrero 08 a las 13:54
# ... Ha opinado:

Great site.

24 enero 09 a las 5:32

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