Tras hacer el primer repaso de los títulos más sugerentes del cine erótico a lo largo de la historia, pasando por tendencias y paises, hoy retomaremos el tema, analizando los títulos que se quedarón fuera, asi como directores, tendencias y por supuesto mitos del género.
La sensualidad de Katherine Turner en los ochenta, no se limitó al juego de la seducción con Michael Douglas en cintas como Tras el corazón verde, sino que dio un paso más en La pasión de china Blue, donde interpretaba a una prostituta, adentrándose en el sordido mundo de las fantasias de sus clientes. Espeluznante la intervención de Anthony Perkins.
Otro mito erótico de los ochenta y noventa en la voluptuosa Jennifer Tilly, de cuyos títulos rescatamos, Lazos ardientes, de los hermanos Wachoiski, antes que hicierán Matrix, donde comparte escenas lésbicas con Gina Herson, asi como secuencias de bondage, que dan nombre a la película.
Fue también Gina Herson partícipe de otro título emblemático de los noventa, Showgirls de Paul Verhoven, sobre las bailarinas de los espectáculos de Las Vegas, que aprovechaba el tirón de este director por Instinto básico.
Los juegos de engaños, con la guerra de sexos por medio, con momentos de alto calibre erótico, tienen su ejemplo en la adaptación de Las amistades peligrosas, de Stephen Frears, asi como la que hizo Milos Forman, Valmont, con un John Malcovich seducciendo a Michele Pfeifer.
Una adaptación más contemporanea de la confabulación es la historia de Sebastián en Crueles intenciones, donde prima el gusto por el juego, por encima de cualquier otro sentimiento.
También sobre jóvenes que trampean sobre sus compañeros, con trios amorosos por medio es Juegos salvajes, con sus secuelas, iniciada con el explosivo trio de Neve Campbell, Denise Richards y Kevin Bacon.
Aunque si volvemos a los maestros de lo erótico y provocador, sin duda hay que recurrir al cineasta italiano Pasolini, controvertido y genial a partes iguales, dando muestra de su filosofia en cintas como El Decamerón ó Caligula, donde Malcon Macdowell resulta más inquietante que nunca, y eso que ya había hecho La naranja mecánica, otro título con escenas de sexo cargadas de violencia, del afamado Stanley Kubrick.
De este cineasta, ya avance su compromiso con la sensualidad en Lolita, en el primer artículo, y ya en su obra póstuma, Eyes wide shut, nos adentra en un confuso mundo de sensualidad elitista, ante la curiosidad de su protagonista, Tom Cruise, en plena crisis sentimental con su mujer, interpretada por Nicole Kidman. La moral, las alternativas sexuales, el misterio y la desconfianza son los elementos que utiliza Kubrick para inquietarnos ante un mundo tan sensual como peligroso.
El otro cineasta que ha llevado al cine la novela de Nabokov, Lolita, es Adrian Lyne, donde esta vez es la actriz Dominique Swan la que trae de cabeza a Jeremy Irons. La intención del novelista de contar una historia de amor, queda más reflejada aqui que en la versión anterior. Respecto a Jeremy Irons, mencionar Herida, y la turbulenta relación que tiene con Juliette Binoche, que no tendría nada de particular sino fuera porque interpretaba a la novia de su hijo.

Otra de Adrian Lyne, es todo un icono del cine erótico, Nueve semanas y media, donde el macarrilla de Mickey Rourke, tiene la fortuna de vivir en primera fila el desnudo que le hace la bellísima Kim Bassinger.
Ahora un pequeño repaso al cine europeo, con títulos que quedarón fuera en el anterior repaso.
El cine español además de Almodovar y Bigas Luna, tiene otros cineatas que afrontan la sensualidad sin tabues. Julio Medem, y su particular visión de las relaciones humanas, nos muestra a Paz Vega en todo su explendor en Lucia y el sexo.
Además el veterano Vicente Aranda, aún en activo a sus ochenta y pico años, estrena película con transfondo erótico, continuando su estilo deshinibido que ya mostro en cintas como Amantes.
Los franceses tras la etapa del erotismo más romántico, optan por una revisión de la sexualidad más descarnada de El último tango en Paris, de Bernardo Bertolucci, con La pianista, la dura introspección que dirige Michael Haneke, sobre las fantasias sadomasoquistas de una profesora de piano, interpretada por Isabelle Huppert.
Los italianos, sabedores de su tradición en el género, nos ofrecen pequeñas joyas como Malena, donde podemos ver como Monica Bellucci se convierte en objeto de deseo de un adolescente.

Esta actriz italiana, de gran belleza, aparece junto a Keanu Reeves, en Drácula en una fascinante secuencia donde el terror y el erotismo se repartian a partes iguales. Algo asi como lo que ocurria en las secuencias entre Gary Oldman y Winona Ryder, pero más consentida por ambas partas, en la interpretación romántica que le dio Coppola al mito.

Pero volviendo a los jovenes seduccidos por mujeres más maduras, hay que referirse al clásico El graduado, con un Dustin Hoffman turbado ante la frialdad de la señora Robinson, interpretada por Ann Bancrof.
No es el único ejemplo, y Mulligan nos ofrece un emotivo relato de la adolescencia en Verano del 42, donde un joven, en plena vorágine hormonal se enamora de una mujer, Jennifer O´neill, que le ve como el amigo tierno al que se agarra ante la ausencia de su marido que esta en la guerra.
Finalmente, la elección de dos cineasta, con dos visiones distintas del erotismo. El primero, David Cronnemberg, con su enfoque psicológico, de personajes llevados por sus deseos y fantasias hasta extremos inconcebibles, como Sexo, mentiras y cintas de video; ó siguiendo dichas premisas, la excitación que producen los accidentes en Crash.
El segundo, Brian de Palma, habitual del thriller, que nos muestra a una sugestiva Angie Dickinson en Vestida para matar, ó una de sus últimas obras, Femme fatale con una impresionante Rebeca Romijn Stamos.

Por hoy queda cerrado el resumen, en lo que espero haya sido un ameno repaso, a títulos eróticos y otros que no lo son tantos, con mayor transfondo dramático, pero que en mi modesta opinión, forman parte del cine más sensual.