Atendiendo a la petición de mi amigo Nacho, haremos un breve recorrido por el cine de terror más significativo. Ya anticipe, las cinco que considero principales en el género, aunque sin duda está abierta a discrepancias y debates.
La historia anterior a todo lo que conocemos como terror contemporaneo, se remonta a aquellas películas, catalogadas de serie B, en sugerente blanco y negro. Ya tienen su hueco películas como La guerra de los mundos, predecesora de la de Spielberg, sobre la invasión de los marcianos, o aquella sobre niños con poderes, de ascendencia extraterrestre, titulada El pueblo de los malditos, de nacionalidad británica, que también tuvo su remake con Cristopher Reeve.

Habituales, por tanto las temáticas sobre extraterrestres, en una clara muestra de que el miedo proviene de aquello que intuimos pero desconocemos. Tim Burton homenagea el género con su Mars attack, donde recurre a la misma estética visual que se utilizó entonces, con la lógica progresión técnica de los nuevos tiempos. Su visión paródica, es en cierta manera un alago a aquellos que afrontaban aquellos retos ante el excepticismo que producia el género. Su anterior Ed Wood es un anticipo de dicha admiración.

La productora Hamer ha pasado a la historía como sinónimo de cine de terror. Sus versiones sobre el mito de Drácula o el monstruo de Franquestein fuerón múltiples y muy populares. Cristopher Lee, Boris Karlof o Bela Lugosi eran estrellas afamadas asociadas directamente con papeles de terror.

La estética y mentalidad contemporanea cambia y la nueva versión de Drácula, por parte de Coppola, nos ofrece la visión más romantica y sensual del mito.

Branagh hace lo mismo con el monstruo de Franquestein y opta por una profundización del personaje, con un Robert De Niro que le otorga inteligencia.
Tim Burton no fue ni el primero, ni el único que se atrevio a la parodia respetuosa. Antes que él, Polanski lo hace con el Baile de los vampiros, consiguiendo algo paradójico, como era el superar en calidad e intensidad al género de origen, al evolucionar la estética de la Hamer a resultados más logrados. El otro caso mencionable, es el de Mel Brooks con el Jovencito Franquestein, donde la estética de la película con Karlof se reproduce con bastante fidelidad, inclusive el blanco y negro.

Llegados los finales de los setenta, llega una nueva generación de cineastas como Lucas, Spielberg o Coppola que ofrecen una visión del cine novedosa, con un lenguaje cinematográfico donde se potencia el impacto visual.
Spielberg, ya anticipa en El diablo sobre ruedas, como la sugerencia del monstruo, en este caso un camión, es tremendamente efectiva para provocar temor en el espectador y prepararle para las escenas más intensas. La fórmula se repite con Tiburón creando una franquicia agotada en su día, y recuperada, de alguna manera, con posterioridad con Deep blue sea.

De aquella época, surge una tendencia, similar pero más intensa, calificado como cine de visceras. Podriamos incluir películas como la Matanza de texas o la posterior Mal gusto, del hoy afamado Peter Jackson.

La perdida de inhibiciones visuales, da lugar a franquicias donde el clima de suspense se resuelve con escenas cruentas con muertes violentas, un claro salto en la evolución del género, donde la incertidumbre y la violencia disfrazada eran más que suficientes para crear inquietud en el espectador.
A este nuevo estilo, se le pueden incluir sagas como la de Pesadilla en Elm Street ó Viernes 13. Películas fundamentadas en la amenaza de un monstruo, dos mitos con el tiempo como Fredy Kruguer y Jasón, que crea temor a víctimas adolescentes, un recurso que parece buscar la empatia con el publico más incondicional.

Ridley Scoot, y después James Camerón, revitalizan la temática de terror espacial con Alien, el octavo pasajero y Aliens, el regreso. Una franquicia extensible hasta una cuarta parte, dirigida por Jean Pierre Jeanette, donde aporta su estilo personal que ya mostro en películas como Delicattesen.
Estas tres franquicias, supusierón una especie de monopolio del terror en los ochenta y noventa, cerradose de una manera muy peculiar: la fusión.
Pesadilla y Viernes 13, unen los dos mitos en una película titulada Fredy contra Jasón.
Alien versus Predator asocia los monstruos extraterretres por excelencia. Depredador, supuso en su día una gran película de terror y suspense, desarrollada en la selva, con Arnold Scharzenegger, que tuvo su secuela, cambiando el escenario a la ciudad de Nueva York.

Los relevos y coexistencias en el tiempo venía con nuevas sagas como Se lo que hicisteis el último verano, Destino final ó Scream, donde Wes Craven, el iniciador de la saga de pesadilla, reflexiona y parodia los recursos cinematográficos que él mismo ha aportado en parte.
La alternancia venía por parte de directores como George A. Romero ó Dario Argento, habituales de la temática de vampiros, que han dejado su sello en cineastas actuales como Guillermo Del Toro, con su personal Cronos, o el tanden Rodriguez-Tarantino con Abierto hasta el amanecer.

Fue precisamente Del Toro el escogido para dirigir la tercera parte de la franquicia más significativa de vampiros de los últimos años: Blade.
Las aportaciones de los últimos años han venido por parte de estos directores, que aún revisando los clásicos más cruentos, como Planet terror, optan en ocasiones por el terror sugerido, como hizo Del Toro en El espinazo del diablo.
Sobre terror sugerido, hay que destacar la aportación de Amenabar, que con Tesis y Los otros, demuestra que no son necesarias las visceras para crear temor.

Una tendencia que se ha popularizado mucho en los últimos años, es la conocida como terror psicológico japonés. La maldición explota la idea de la presencia de espíritus en el entorno, y los sugiere y oculta conforme se crea el climax buscado. Esta popularidad ha dado lugar a una importación del subgénero a la industria americana, donde directores de las originales dirigén las nuevas versiones, como en el caso de la reciente The messengers.

Sin duda, me dejaré tendencias en el tintero, por no decir cantidad de títulos que han hecho las delicias de los incondicionales del género, pero para eso están los comentarios, así que a animarse a escribir.